El Museo de Educación Ambiental de Rochapea acoge del 24 al 27 de marzo un mercadillo de sin dinero que permite a la ciudadanía intercambiar ropa, calzado, libros o juguetes en buen estado. La iniciativa, ubicada en la calle Errotazar 21 bis, se desarrolla en horario de mañana, de 10 a 13 horas, y también por la tarde, de martes a jueves, de 18 a 20 horas. Cada persona puede intercambiar hasta seis objetos por semana, en un proceso supervisado para garantizar la equidad.
Sara Nieto Vera, del departamento de Educación Ambiental del Ayuntamiento de Pamplona, ha explicado que este mercadillo “lleva muchísimos años” en funcionamiento y la iniciativa surgió como respuesta a la cultura de consumo actual basada en “comprar y tirar”, con el objetivo de dar una mayor vida útil a los productos, fomentar la reutilización y reducir el uso de artículos desechables.
Aportación a la comunidad
Vera ha destacado que el mercadillo aporta beneficios tanto ambientales como sociales. Por un lado, contribuye a reducir residuos y a disminuir la necesidad de adquirir nuevos productos, lo que implica también un ahorro económico para las personas participantes. Por otro, genera un espacio comunitario en el que vecinos y vecinas del barrio pueden conocerse, compartir y fortalecer la convivencia.
Asimismo, ha indicado que la participación ha ido en aumento en los últimos años. “Antes acudía más gente con necesidades del barrio, pero ahora también participa un perfil más joven y concienciado con el consumo responsable”, afirmó.
Economía circular
Entre los asistentes, Desiree Labarga ha expresado que la propuesta le parece positiva porque la “economía circular está bastante bien” y permite que muchos objetos tengan “una segunda vida”. Entre las anécdotas, recuerda un hallazgo inesperado: “Una vez encontramos gigantes de Pamplona. Fue un hallazgo muy llamativo”, señaló.
La navarra ha participado un año más en este proyecto. “Venimos desde el año pasado, cada trimestre. Traemos ropa sobre todo, y luego cogemos cosas para el crío, principalmente juguetes”, aseguró.
Por su parte, Amaia Medina también participa en este tipo de intercambios, a los que llegó a través de iniciativas similares y boletines informativos. “Principalmente traigo ropa, pero también cosas variadas como mochilas, botas o un especiero”, subrayó.
Medina ha considerado que el mercadillo contribuye al cuidado del entorno, aunque matiza que es solo “una parte” del problema. La clave está en cambiar los hábitos de consumo, ya que muchas personas se desprenden de objetos útiles sin necesidad.
El proyecto tiene continuidad a lo largo del año, ya que se organiza de forma trimestral. El próximo mercadillo se celebrará del 19 al 22 de mayo, y también habrá nuevas ediciones en octubre y diciembre.