Pamplona se ha subido hoy al sillín para celebrar el séptimo aniversario del renacimiento de la ‘Masa Crítica’, un movimiento ciudadano que ha llegado a más de 300 personas en Navarra y que reivindica una movilidad más sostenible, amable y comunitaria a través del uso de la bicicleta en la ciudad. La jornada ha combinado la tradicional salida mensual del pasado viernes con una celebración especial durante la mañana de hoy, que ha incluido una propuesta cultural en Antartika Kultur Container en torno al biciactivismo.

¿Quién no ha subido un viernes por la tarde al centro de Pamplona y se ha encontrado de repente con una masa de bicicletas, música y ambiente ocupando la calzada? Probablemente muchos no han sabido exactamente de qué se trata, pero esa escena responde a lo que se conoce como ‘Masa Crítica’: un movimiento ciudadano, abierto, horizontal y autogestionado, sin líderes ni estructura formal, que forma parte de una red internacional nacida en la ciudad californiana de San Francisco en 1992.

Su esencia es simple pero potente y consiste en reunirse para pedalear colectivamente y visibilizar la bicicleta como medio de transporte, reclamando un modelo de ciudad más sostenible, seguro y centrado en las personas. En la capital navarra, las primeras experiencias se remontan a los años 2000, cuando pequeños grupos comenzaron a reivindicar carriles bici y un espacio urbano más amable. “Entonces éramos muy pocos y pedíamos carriles bici que no había. Ahora han conseguido muchas cosas”, ha asegurado Carmen Irurita, de 88 años, que evoca sus primeras participaciones.

Tras un periodo de menor actividad, el movimiento resurgió hace siete años con un impulso renovado de colectivos ciclistas, culturales y musicales, adoptando un carácter más festivo sin perder su dimensión reivindicativa. En la actualidad, cada último viernes de mes, cientos de personas recorren la ciudad en bicicleta, patines o triciclos, en una práctica que combina protesta, celebración y reapropiación del espacio público.

Para conmemorar el crecimiento y éxito de ‘Masa Crítica’, sus miembros han querido sumar una jornada especial a su habitual salida mensual desde la Plaza del Castillo. Así, la cita ha invitado, además, al público a acudir a una exposición guiada sobre la historia reciente del biciactivismo en la ciudad en la asociación Antartika Kultur Container. La muestra ha recogido carteles de los últimos siete años de la ‘Masa Crítica’, realizados por artistas locales, así como obras del ilustrador pamplonés Paco López, centradas en los movimientos ecologistas y ciclistas de las décadas de los 80 y 90.

La exposición y el triciclo comunitario forman parte de ‘La gente rodante’, un proyecto desarrollado por Marabiyak Sound en el marco de la residencia artística Bor-Bor de Antartika Kultur Container, en colaboración con el Centro Huarte. Esta propuesta se plantea como un laboratorio artístico-comunitario que utiliza la bicicleta como herramienta de transformación social y combina movilidad sostenible, arte sonoro, autogestión y creación colectiva.

Así, a través de talleres, intervenciones y procesos colaborativos, el proyecto impulsa iniciativas como la reutilización de bicicletas para jóvenes migrantes, la creación de redes comunitarias y el desarrollo de dispositivos culturales móviles como, por ejemplo, el triciclo sonoro.

La dimensión comunitaria es uno de los rasgos más destacados del movimiento. “Es un espacio inclusivo, donde caben familias, jóvenes y personas mayores, y donde cada uno puede aportar desde lo que sabe hacer”, ha señalado Xabier Apesteguía, participante habitual. “Es una forma de vivir la ciudad de otra manera, más tranquila y más compartida. No es solo reivindicar, es también crear comunidad”, ha apuntado Unai García, que participa en la jornada.

La ‘Masa Crítica’, lejos de limitarse a una marcha ciclista, vuelve a mostrar su doble dimensión festiva y reivindicativa. “Es un movimiento popular que busca visibilizar el uso de la bici y reclamar un espacio público más seguro y accesible”, ha explicado Apesteguía. En los últimos años, ha añadido, el componente lúdico ha sido clave para su crecimiento. “Hemos incorporado música, arte y una forma más festiva de salir a la calle, y eso ha atraído a más gente”, ha defendido Apesteguía.

Este tipo de iniciativas cobra aún más sentido en un contexto como el actual. Pamplona cuenta ya con más de 128.000 vehículos, unos 5.000 más que hace apenas cuatro años, lo que supone un incremento del 3,5%. Cifras que reflejan la fuerte dependencia del vehículo privado. Las consecuencias son claras: más contaminación, mayor ocupación del espacio público por los modos más contaminantes.

En este escenario, la bicicleta no aparece solo como una alternativa, sino como una necesidad urgente. De este modo, movimientos como ‘Masa Crítica’ ponen sobre la mesa esa tensión entre el modelo actual y el que muchas ciudades tratan de construir: uno con menos coches, más espacio para las personas y una apuesta real por formas de desplazamiento más sostenibles.