Hasta 5.000 vehículos más en Pamplona que hace 4 años. Suponen un 3,5% de incremento, y sitúan a la capital por encima de la friolera de los 128.000. En cifras generales, casi cien mil turismos (99.228) y en torno a 15.000 motocicletas (14.817) para una ciudad de apenas 213.526 habitantes. Con este parque móvil, el camino hacia una movilidad más sostenible sigue siendo una asignatura difícil para la ciudad: más coches y motos, más contaminación y más ocupación del espacio público por los agentes más contaminantes, pero también, la consecuencia menos deseada, más accidentabilidad. En 2025, hubo 3.408 atestados en Pamplona, un 10,2% más que en 2024 (3.090 accidentes), y en ello ha influido el aumento de vehículos en la ciudad, así como el mayor uso de VMP, entre ellos, patinetes eléctricos.

El número de vehículos no ha dejado de aumentar en los últimos años, tanto que, y esto es lo que llama la atención, ya hay 1 por cada menos de 2 habitantes. Ha crecido principalmente el número de turismos, de forma continuada en los últimos 4 años, pasando de 96.029 en 2022, a los casi 100 mil de ahora. Cada año se incorporan al parque móvil de Iruña en torno al millar de coches. En 2023 había 97.071; en 2024, 98.033; hasta llegar este pasado 2025 a los 99.228.

También motos y motocicletas siguen siendo elementos habituales de las vías públicas de la capital y hoy en día se registran un millar más que hace 4 años (14.027 en 2022, y 14.817 ahora). Al año, los datos del Ayuntamiento de Pamplona reflejan que se matriculan unas 400 nuevas motocicletas, aunque la evolución no es tan constante como en el caso de los turismos. Otros vehículos de motor matriculados en la ciudad son los siguientes: autobuses, de los que hay 265 ahora mismo en Pamplona, junto con 11.074 camiones, y hasta 1.491 tractores. Por último, se contabilizan en total 1.126 remolques y semirremolques.

Zonas de bajas emisiones y otras medidas de movilidad

Desde el área de Proyectos, Conservación Urbana y Movilidad, el Ayuntamiento de Pamplona viene llevando a cabo intervenciones con el objetivo de mejorar la convivencia de los diferentes agentes que actúan en la vía pública. Este jueves mismo anunciaban en el Foro de Barrio actuaciones para mejorar la seguridad de los peatones en la calle Amaya en el II Ensanche, dada la peligrosidad de esta vía, en un barrio, además, al que en los próximos meses se extenderá la Zona de Bajas Emisiones que desde comienzos de año funciona en el Casco Viejo.

La medida, que tenía como objetivo la reducción de emisiones contaminantes y ruido, ya supuso en su comienzo la reducción de un 7,5% del tráfico de vehículos en las calles del centro, aunque la idea es llegar al 20% de reducción, lo que supondrá casi 3.000 toneladas menos de emisiones de CO2 al año. Medidas medioambientales, pero también urbanísticas: en octubre se reformaba la carretera de la Universidad, con un nuevo trazado serpenteante y de una sola dirección (pasaban antes al día 9.000 coches) y en julio se cortó el acceso de vehículos por la calle Irunlarrea, en el entorno hospitalario, donde se ha reducido el tráfico en más del 90%, pasando de una media de 5.500 vehículos a 472. Se renaturalizó Pío XII, se terminaron corredores sostenibles como el de Beloso y se puso foto-rojo en Príncipe de Viana. Medidas que ayudan, pero que no consiguen cambiar la tendencia.

Prioridades de actuación en 2026: las grandes rotondas

De cara a este año 2026, el Ayuntamiento de Pamplona contempla tres líneas principales de actuación para reducir la siniestralidad. Como anunció hace unas semanas, la primera será el desarrollo del Plan de Seguridad Vial, con 106 medidas, todas ellas en desarrollo, con especial hincapié en cuestiones como el aumento de accidentes en vehículos de movilidad personal o el refuerzo de la biciescuela.

En diciembre entró en vigor la pegatina que regula el acceso a la Zona de Bajas Emisiones del Casco Viejo. Iban Aguinaga

La segunda línea de actuación será la actuación específica en cinco puntos de concentración de accidentes, en los que se aplicará una medida innovadora: el pintado de los grandes ejes de tráfico de la ciudad con pintura termoplástica, idónea para alto tráfico, con gran adherencia y retroreflectancia, lo que se espera contribuya a la seguridad pasiva. Esta pintura con relieve, que no hace peligrar la dirección, permitirá regular los flujos en rotondas, dirigiendo la salida de los diferentes carriles: los interiores serán para dar la vuelta y los exteriores, para salir.

Los cinco puntos sobre los que se va a actuar son: plaza de Merindades, plaza Príncipe de Viana, rotonda de Badostáin y Sarriguren, rotonda de Ofitas, y rotonda de San Jorge. El objetivo que se busca con esta tecnología al servicio de la seguridad es disminuir la siniestralidad y rebajar los atascos y embotellamientos.

Y la tercera gran línea de actuación será continuar con la aplicación de tecnología para la gestión de la movilidad. Se trata de temas como la optimización mediante software semafórico inteligente, la implantación de sistemas de regulación dinámica del tráfico, la mejor sincronización para reducir aceleraciones y frenadas bruscas, la mejora de la disciplina vial con radares inteligentes, y la señalización avanzada y refuerzo de controles.

Con estas medidas, el Ayuntamiento busca "reducir la velocidad media de circulación, mejorar la fluidez, disminuir los comportamientos de riesgo y la gestión inteligente de la movilidad en Pamplona".