Los socios del Gobierno de Navarra han exigido este lunes al PSN más ambición política y el cumplimiento íntegro del acuerdo programático tras la remodelación del Ejecutivo, en una primera reunión de la Mesa y la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra de 2026 que se ha celebrado marcada por la crisis de Gobierno que se ha llevado por delante al vicepresidente Félix Taberna y a la portavoz Amparo López. La cita ha servido como termómetro de los cambios impulsados por la presidenta María Chivite, además de antesala de la reunión, prevista para la tarde, de la mesa de control y seguimiento del pacto programático entre los socios del Ejecutivo foral —PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin—, sin que EH Bildu haya solicitado un encuentro específico con la presidenta a raíz de la remodelación.
Desde el PSN, su portavoz parlamentaria, Ainhoa Unzu, ha defendido que el Gobierno sigue centrado en “mejorar la vida de la gente” frente a lo que ha calificado como “la política del ruido y del bloqueo”. Unzu ha subrayado que la hoja de ruta socialista ha sido “clara” y orientada a “seguir liderando el espacio progresista en Navarra”, con la vista puesta en 2027 y en el impulso de una “agenda transformadora”. En relación con los cambios en el Ejecutivo, ha señalado que se ha tratado de perfiles políticos elegidos para cada tramo de la legislatura, con el objetivo de reforzar el mensaje y dar un impulso político al Gobierno ante los retos pendientes.
EH Bildu, a través del parlamentario Mikel Zabaleta, ha advertido de que no es suficiente con mantener mayorías progresistas y ha reclamado que Navarra avance “con ambición”. Ha confiado en que los cambios en el Gobierno sirvan para dar un paso adelante y ha insistido en que, más allá de los nombres, lo relevante son las políticas y la materialización de los compromisos adquiridos en el acuerdo alcanzado entre su formación y el Ejecutivo foral.
En la misma línea de exigencia programática se ha expresado Geroa Bai. Su portavoz, Pablo Azcona, ha recordado que la legislatura ha entrado en su recta final y que 2026 debía ser un año clave para el impulso del acuerdo programático. Ha pedido “ambición y valentía” para sacar adelante las medidas pactadas y ha considerado razonable reunirse en la comisión de seguimiento para conocer de primera mano, por boca de la presidenta, las motivaciones de los cambios. Azcona ha evitado valorar los nombramientos y ha recalcado que su grupo exige el cumplimiento tanto del acuerdo programático como del presupuestario, con independencia de las personas designadas.
Más crítico se ha mostrado Contigo-Zurekin. Su portavoz, Carlos Guzmán, ha anunciado que su grupo pedirá explicaciones a la presidenta sobre los argumentos de la remodelación y ha reclamado una profundización de la ambición en las políticas del Gobierno. Ha señalado que queda mucho acuerdo programático por cumplir y ha apuntado a la necesidad de un cambio de políticas, sugiriendo que los movimientos podían estar relacionados con una modificación de la hoja de ruta preelectoral del PSN.
La derecha lo vincula con la presunta corrupción
En la oposición de derechas, Javier Esparza (UPN) ha afirmado que la crisis solo sirve para reforzar un discurso destinado a “tapar la presunta corrupción” y para “construir una trinchera” que permitiera aguantar hasta finales de mayo y evitar un adelanto electoral. Ha advertido de que los socios del Gobierno han asumido un “coste enorme” y ha cuestionado que los cambios tuvieran relación alguna con la mejora de la gestión, al entender que el Ejecutivo ha sido incapaz de explicar qué notarían los ciudadanos.
Desde el PP de Navarra, Javier García ha hablado de una “huida hacia adelante” de María Chivite, a la que ha acusado de “atrincherarse” en el Palacio de Navarra y de “prolongar su agonía”. Ha insinuado que la presidenta había intentado sin éxito incorporar a personas que no han querido formar parte de un Gobierno “manchado por la corrupción” y ha asegurado que Chivite “está perdiendo las formas, víctima de la desesperación”.
Finalmente, Emilio Jiménez (Vox) ha sostenido que el Gobierno no ha sabido qué hacer ni con Navarra ni consigo mismo y ha acusado a los socialistas de convertir a la Comunidad foral en el “epicentro de un escándalo” que, a su juicio, “avergüenza a todos los navarros”.