La consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera Ana Ollo ha asegurado que el II Plan de Convivencia (2025-2029) "condena la violencia" ante las críticas de UPN y PPN, quienes han considerado que el proyecto no recoge "consecuencias claras" si no se rechaza el terrorismo de ETA.

"Queremos resolver los conflictos condenando la violencia, que no puede ser una herramienta política", ha manifestado Ollo en la comisión parlamentaria celebrada este viernes, en la que ha reconocido su sorpresa por las críticas de la oposición por creer que no ha habido participación, entendiendo que esto "demuestra que poco tiene que decir del contenido del plan".

Ha explicado que el plan cuenta con un presupuesto de 17,4 millones de euros para 5 años y está conformado por 3 ejes, 6 ámbitos y 117 medidas.

Según ha expresado la consejera, el plan ha sido contemplado como "hoja de ruta" para la política general del Gobierno navarro, así como que sea transversal a toda la sociedad.

"Es un plan que está impulsado desde el Gobierno de Navarra, pero que tiene vocación y contenido no solo interdepartamental, sino también social e institucional.  Porque no podemos concebir la "convivencia" social y política de otra manera que no sea el trabajo en común para vivir y convivir en común", ha reivindicado.

Además, ha indicado que las formaciones parlamentarias PSN, Geroa Bai, Contigo-Zurekin, UPN y EH Bildu han participado con propuestas, mientras que el PP y Vox no acudieron a los encuentros ni trasladaron propuestas.

La visión de los partidos

Durante el turno de los grupos parlamentarios, Isabel Olave, de UPN, ha considerado que este plan de convivencia "es exclusivamente del Gobierno, no es representativo de una mayoría social y eso es una debilidad grave", además de indicar de que el Ejecutivo "no ha querido que se debata el plan y ha esquivado las aportaciones de las formaciones políticas".

Olave ha insistido en que Navarra tiene una particularidad ético político con un partido, como EH Bildu, que, ha subrayado, "no rechaza la violencia de ETA" y ha exigido que el programa de convivencia debe recoger esta condena, plantee consecuencias en caso de que no se cumpla y "no tolerar la postura de EH Bildu como hace este gobierno".

Ibai Crespo, del PSN, ha señalado que la pluralidad en Navarra "puede vivirse como una amenaza o una riqueza" y para ellos es "un valor" y que este segundo plan "da un paso adelante, es más transversal y entiende que la convivencia no depende de un solo departamento".

Desde EH Bildu, Irati Jiménez ha respondido a Olave que "no es justo hablar de anomalías políticas" cuando tienen 55.000 votos y le ha pedido a la parlamentaria de UPN empezar a hablar de EH Bildu "en otros términos, sobre todo cuando se habla de un tema tan importante como lo es la convivencia".

Sobre el plan, ha destacado la importancia de abordar cuestiones para prevenir la deslegitimización de derecho internacional, el auge de la extrema derecha, entre otros, y no ha estado de acuerdo con el proceso participativo que se ha llevado a cabo, que ha considerado insuficiente y "no ha habido un debate profundo".

Por su parte, Mikel Asiain, de Geroa Bai, ha rechazado que no haya habido debate y le ha cuestionado a UPN por qué no se aprobó ningún plan de convivencia cuando gobernaba la formación foralista y ha afirmado que el plan contempla el reconocimiento a todas las víctimas.

Javier García, del PPN, ha indicado que "el plan no pretende favorecer la convivencia de Navarra, sino que el Gobierno se ponga una medalla" y se ha sumado a la opinión de UPN de que "nace sin el consenso, transparencia y políticamente condicionado y diseñado a medida bajo quienes todavía no condenan el terrorismo de ETA".

Carlos Guzmán, de Contigo-Zurekin, ha negado a Olave que este plan está deslegitimado ya que cuenta con el apoyo de las formaciones que constituyen el Gobierno, así como de las personas que les han votado y que el plan condensa cuál es la principal necesidad en materia de convivencia en Navarra.