Imanol Arregui ya se encuentra plenamente instalado en Kuwait, donde ha comenzado una nueva etapa como entrenador del Al-Yarmouk. El técnico navarro afronta este reto con ilusión y con ganas de volver a sentirse activo en los banquillos tras varios meses de espera. El Al-Yarmouk, uno de los conjuntos destacados del campeonato kuwaití, ocupa actualmente la segunda posición en la liga y viene de empatar a dos goles frente al Al Sulaibikhat en la última jornada, en una competición que se caracteriza por la igualdad y el dinamismo de sus partidos.
La oportunidad de marcharse al extranjero llegó después de un periodo de reflexión. Antes de iniciarse la temporada, Arregui recibió varias propuestas fuera de España, aunque todas eran a largo plazo. “Yo prefería esperar a ver si salía algo en España, que era mi prioridad”, explicó.
En el último proyecto de Imanol Arregui en Asia, liderando el Nagoya Oceans de la F-League, la máxima categoría nipona, aún le quedaban dos temporadas más cuando decidió volver a casa. Sin embargo, alcanzó un acuerdo con el club para poner fin a su relación contractual después de una temporada en el banquillo y de conseguir ganar la Copa Oceans, aunque no pudo hacerse con el título de Liga.
Pero, tras su regreso de Japón, los proyectos nacionales ya estaban cerrados, por lo que decidió darse margen hasta diciembre. Al no surgir ninguna oferta que le convenciera, apareció la opción de Kuwait, inicialmente hasta el mes de junio. “Me llamó mi representante con la oferta y yo tenía muchas ganas de entrenar. Es un país relativamente cercano, que está a cinco horas de casa y que además era para un periodo corto de tiempo que me permitía firmar solo hasta junio y después decidir con calma”, señaló.
En su nuevo destino, el equipo trabaja con una sesión diaria, siempre en horario de tarde, aunque sujeta a la disponibilidad del pabellón. “Normalmente entrenamos una vez al día. A veces a las cinco y media o a las siete u ocho y media, depende un poco de cómo esté el pabellón y la gente”, detalló.
El entrenador reconoce que aceptó el desafío con cierto desconocimiento tanto de la liga como del propio club. “Vine un poco a ciegas porque no hay mucho seguimiento de la liga, ni siquiera en redes”, admitió. Y, según confesó Imanol Arregui, se trata de “otro mundo”. No obstante, contaba con referencias de técnicos que habían trabajado allí anteriormente, como Duda o Fonseca, además de otros entrenadores que actualmente ejercen en el país. “Eso te permite hacerte una idea, aunque luego la realidad siempre es diferente. Cada país tiene su manera de funcionar, sus ventajas e inconvenientes”.
El navarro destacó especialmente la cultura y la forma de vida. “Es un sitio muy tranquilo, se vive muy bien, la gente es muy amable y prácticamente todo el mundo habla inglés”. Además, matizó algunos tópicos sobre el coste de vida: “Tienes la imagen de que todo es mucho más caro y no es así. Simplemente es distinto.
En el plano deportivo, las diferencias con el fútbol sala español son notables. Pero el exentrenador de Osasuna Magna expresó sentirse bien acogido por el Al-Yarmouk: “Es un club serio y me deja trabajar con tranquilidad y confía en mi trabajo. Hace poco que acaba de reanudarse la temporada y a partir de ahora veré más de cerca la realidad. “El juego es mucho más anárquico, más individual, más de fútbol sala antiguo, con muchas transiciones y uno contra uno”, describió.
De este modo, su intención es adaptarse de forma progresiva al contexto. “No puedo llegar y poner todo patas arriba. En dos meses no tendría sentido cambiarlo todo, así que vamos tocando pequeñas cosas para que el equipo compita bien y se acerque un poco a lo que a mí me gusta”, explicó Arregui. La comunicación con los jugadores se realiza principalmente en inglés. Para explicaciones más complejas, el entrenador navarro cuenta con el apoyo de su cuerpo técnico, mientras que en el día a día utiliza consignas sencillas. “Mi preparador físico es argentino y, luego, también está Borja, que jugó en el Inter, y los dos me ayudan a traducir. Nos entendemos bien, no hay problema”, aseguró.
En el plano personal, la adaptación está siendo positiva, aunque reconoció que la distancia pesa. “He venido solo y se echa mucho de menos a la familia y a los amigos, sobre todo a mi mujer y a mi hijo”, confesó Imanol. Aun así, subrayó el buen trato recibido y la comodidad en su día a día. “La gente es muy respetuosa y siempre te ayuda”.
Su contrato concluye en junio y el técnico no cierra ninguna puerta de cara a su futuro: “Me gustaría volver a España, pero tengo que ver qué opciones hay”. Lo que sí tiene claro el de Irurzun es que su próximo paso será iniciar un proyecto desde el principio: “En junio elegiré lo que más me convenza y empezaré en agosto, ya sea aquí, en España o en otro sitio, pero desde el inicio”.
Así, Imanol Arregui empieza una nueva etapa, marcada por la adaptación, el aprendizaje y la ambición de seguir creciendo en los banquillos fuera de España