En la edición de ayer, este periódico publicó que el régimen franquista planteó, en 1966, duplicar las dimensiones del actual polígono de tiro de Bardenas. El argumento fue la necesidad de adaptar la instalación a los nuevos aviones, más potentes. El episodio es una buena prueba de que el papel –en este caso del mapa– lo aguanta todo: pasar de las 2.241 hectáreas de entonces –y de ahora, porque el proyecto no se llevó a cabo– a las 3.927 del nuevo proyecto suponía ampliar apenas un centrímetro en cada margen. En la práctica, la nueva propuesta cortaba caminos, bloqueaba cañadas centenarias, secaba acequias, desviaba cursos de agua del que bebían pueblos enteros y dividía el territorio “como nunca antes en la historia”.
El proyecto, que era una locura incluso para aquellos tiempos, no se hizo. En parte, gracias al empeño personal de un centenar de vecinos y agricultores, muchos de ellos de Arguedas, que elaboraron un escrito digirido al teniente general Eduardo Prado Castro, responsable de la Región Aérea Pirenaica –en la que está enclavada Navarra– para pedirle que el Estado desistiera. Y les hicieron caso.
El encargado de escribir aquel texto fue Juan José Visús Antoñanzas, que por aquel entonces era presidente de la Comunidad de Bardenas Reales de Navarra. En la carta, de cuatro folios, Visús narra los “perjuicios irreparables” que tendría el proyecto planteado para los congozantes de Bardenas, pueblos de la Ribera y Zaragoza y valles afectados por la cañada real.
“No es un capricho”
La carta incluye una relación de un centenar de nombres, agricultores con intereses y propiedades en las Bardenas. Muchos, cabezas de familia cuya tierra era su único sustento. La ampliación del campo hubiese supuesto una “merma muy considerable del orden económico” en la “zona mejor de las Bardenas”: una afectación de entre 10.000 y 12.000 robadas –una robada son 898 metros cuadrados– de cultivo.
De llevarse a cabo, hubiesen quedado muchas familias “carentes del único medio de sustento”. “No les quedaría otro remedio que emigrar, vista la total incapacitación en su inmensa mayoría para un nuevo medio de vida y la carencia de industrias en la zona”. Además, este proyecto iría contra la planificación agraria de la época, que pasaba por la transformación masiva del secano a regadío, plan en el que quería entrar Bardenas: “Quedarían frustradas todas las esperanzas de la comunidad”.
La carta acaba con un ruego, muy en el estilo de la época. La petición, dice Visús, “no es un capricho” ni tiene deseo de “entorpecer lo más mínimo sagrados intereses de la nación, como mantener la actividad de las armas a las necesidades de los tiempos modernos”. El motivo de la negativa es evitar “unos perjuicios irreparables de alto valor económico y social que han quedado reflejados en el presente escrito”, por lo que solicitaron “dejar sin efecto la proyectada ampliación”. Lo consiguieron. Mañana, más detalles.
Cañadas interrumpidas, acequias cortadas y una separación histórica: los detalles de la carta
Perjuicios “irreparables”. La carta incide sobre los “perjuicios irreparables” que produciría el establecimiento del Polígono de Tiro con las características físicas contenidas en el plano. El proyecto acabaría con la “zona mejor de las Bardenas”, acabaría con el medio de vida de al menos un centenar de vecinos –muchos, de Arguedas– y frustraría los planes de transformación económica de la zona.
El “único medio de sustento”. La propuesta insiste en que la ampliación acabaría con el “único medio de sustento” de muchos vecinos a los que no quedaría otro remedio que emigrar por la ausencia de industria. Además, llevan toda la vida siendo agricultores y la reconversión les sería muy difícil.
Quedarían “frustradas las esperanzas” por el regadío. “La política agraria de los gobernantes”, dice la carta, “tiende a la convertibilidad de zonas de secano en regadío por el aumento en la riqueza que ello supone”. “La zona afectada por la ampliación constituye dentro de las Bardenas un terreno ideal para dicha conversión, y existe en el seno de la Comunidad un ferviente deseo de llegar a dicha transformación, proyecto acariciado y que esperemos que en un tiempo no lejano se convierta en realidad”, expresa el presidente.
Corte de la cañada de Zaragoza a Francia. La obra proyectada hubiese implicado, en la práctica, un corte total de la centenaria cañada que une los valles de Roncal y Salazar que, apenas unos meses antes, habían utilizado hasta 53.000 ovejas. Esto, en la práctica, es una privación del derecho de pastoreo que tienen los congozantes ya desde tiempos de Felipe V, recuerda el presidente.
División de la Bardena en dos. Aparte del corte de la cañada, la obra hubiese supuesto un cambio “que no ha ocurrido en toda la historia”, como alertaba con gravedad la carta: el corte de la Bardena en dos, la separación en dos zonas, una norte y otra sur, desnaturalizando por completo el territorio.
El riego y abastecimiento de seis pueblos en Zaragoza, afectado. El presiente de Bardenas informa a los militares de otro efecto negativo de la ampliación. Además, sería un efecto que no cae en su ámbito de responsabilidad, por afectar a la vecina provincia de Zaragoza, donde la Comunidad de Bardenas no tiene jurisdicción. La ampliación afectaría al corte de la acequia de las Cinco Villas, que abastecía de riego y agua de boca a los pueblos nuevos de Pinsoro, Valareña, Santa Anastasia, El Sabinar, Sancho Abarca y Santa Engracia.
27 pueblos afectados. La carta cifra en 27 entidades, entre pueblos congozantes –21 en Navarra, dice el presidente–, valles y otras seis localidades, ya en tierras de Zaragoza, pero que se verían afectadas directamente por el proyecto.
87 firmantes. La primera relación remitida por el presidente al teniente general Pardo Castro cuenta con alrededor de 80 firmantes, con sus nombres, apellidos, número de robadas y término de las Bardenas en el que tienen sus propiedades. En un apunte, el presidente hace saber con hay muchos otros vecinos que están afectados por el tema, pero que están todavía recopilando información y elaborando sus relaciones de bienes afectados. En un apéndice remitido unos días más tarde, se suman otros 7 propietarios. Son tierras en la Cruzeta, Pisquerra, Cortinillas, Cortinas, Zapata, Los Hermanos...