María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, ha llegado a la ponencia del Amejoramiento del Parlamento con la propuesta de incluir el euskera como "lengua propia", sin que los parlamentarios ni la sociedad sepan muy bien qué implicaciones tiene esto.

Lo que sí está claro es que Chivite no está dispuesta a apoyar la eliminación de la zonificación lingüística, a pesar de que ha dicho apostar por "euskaldunizar" más la Administración, sobre todo en lo que se refiere a atención al ciudadano, y por que el mayor número posible de navarros conozca el euskera.

Parece claro, en cualquier caso, porque es lo que cabe deducir de su intervención, sobre todo de la parte en la que ha hablado sobre euskera, que sigue moviéndose en una ambigüedad calculada que evidencia el ejercicio de equilibrio que tiene que hacer Chivite cuando habla del euskera: por una parte, tiene que parecer lo suficientemente aperturista frente a sus socios; y al mismo tiempo, defender veladamente el sentido de una zonificación que apoyan muchos de sus votantes y sectores de su partido.

Su intervención, de hecho, deja dudas legítimas: ¿qué sentido tiene introducir el carácter de euskera como "lengua propia" en el Amejoramiento? ¿Qué implicaciones tiene? ¿Supone que el euskera será oficial en toda Navarra? ¿Elimina eso la zonificación lingüística? ¿Tiene sentido que el Amejoramiento hable de una lengua propia que no es oficial en todo el territorio?mLo cierto es que Chivite no ha respondido a estas preguntas.

La presidenta sí que ha dicho que llevar el euskera allá donde no forma parte de la realidad sociolingüística puede generar "rechazo social hacia la lengua", que pasaría a verse como "una barrera que discrimina, en lugar de como un patrimonio propio que queremos preservar".

Una ley con vigencia y que necesita "consenso"

Chivite ha dicho, en cualquier caso, que una posible reforma del Amejoramiento tiene que estar "basada en el consenso" y ha advertido de que "determinadas propuestas sobre el euskera podrían generar desigualdad de oportunidades y rechazo social si terminan convirtiendo la lengua en una barrera para parte de la ciudadanía".

La presidenta ha dicho que el Amejoramiento es “mucho más que una ley” y la ha definido como el soporte institucional que ha permitido el desarrollo del autogobierno de Navarra desde 1982. La presidenta cree que el texto ha demostrado estos últimos años que mantiene plena vigencia, aunque ha considerado oportuno abrir el debate sobre su actualización para incorporar cuestiones que hoy forman parte de la realidad de la Comunidad foral, como la igualdad, los derechos sociales, la convivencia, el euskera o los nuevos derechos de ciudadanía.

En este sentido, ha defendido que cualquier modificación debe nacer del consenso político e institucional y ha subrayado que el diálogo y el pacto forman parte de la identidad institucional de Navarra.

Respecto al euskera, Chivite ha afirmado que la lengua está avanzando en su normalización y ha valorado el papel de la educación como principal vehículo para extender su conocimiento y alejarlo de la confrontación política.

No obstante, ha advertido de que la realidad sociolingüística actual muestra que no existe una amplia mayoría de la población que conozca o hable euskera con un nivel elevado. Por ello, ha señalado que determinadas propuestas podrían provocar una desigualdad de oportunidades, al convertir el conocimiento de la lengua en una barrera para acceder a determinados ámbitos, lo que, a su juicio, generaría rechazo social hacia el propio euskera en lugar de favorecer su preservación como patrimonio común.

Por el blindaje de competencias en tiempos de amenaza recentralizadora

La presidenta ha defendido dos principios básicos para la política lingüística: extender el conocimiento del euskera al conjunto de la ciudadanía para reforzar la cohesión social y garantizar que la Administración pueda atender a los ciudadanos en su lengua, sea cual sea, incluso más allá de la zona vascófona.

Durante su intervención también ha apostado por reforzar el autogobierno mediante el blindaje de competencias, derechos y servicios públicos en un contexto en el que ha advertido de posibles tendencias centralizadoras. Ha destacado los avances logrados en materia de transferencias competenciales y ha defendido seguir profundizando en ese camino desde la negociación bilateral con el Estado.

Asimismo, ha planteado incorporar de forma expresa a la Lorafna principios como la igualdad de género, la convivencia, la paz, la justicia social, la relación de Navarra con la Unión Europea y el reconocimiento de instituciones como el Defensor del Pueblo.

En el plano institucional, Chivite también ha defendido flexibilizar las condiciones para la disolución anticipada del Parlamento de Navarra y ha mostrado su apoyo a mantener que la presidencia del Gobierno de Navarra sea elegida entre los miembros de la Cámara, un punto en el que ha tenido discrepancias incluso con algunos miembros de su partido y su Gobierno.

La presidenta ha concluido comprometiéndose a impulsar una reforma de la Amejoramiento si de los trabajos de la ponencia surge un amplio consenso sobre las modificaciones que deban acometerse.

El debate en torno al "consenso"

La ponencia que estudia el Amejoramiento tiene una palabra mágica: amplio consenso. Tampoco se sabe muy bien qué es un amplio consenso. ¿Qué mide si un consenso es amplio? ¿Si una medida tiene el apoyo de 30 de 50 parlamentarios? ¿Si una medida tiene también el apoyo de un grupo de oposición? No está del todo claro y los parlamentarios Adolfo Araiz (EH Bildu), Pablo Azcona (Geroa Bai) y Miguel Garrido (Contigo Zurekin) han preguntado a la presidente qué se entiende por un gran consenso. "Quizá UPN entiende que un gran consenso se alcanza cuando pactan con el PSN", ha reflexionado Araiz.

"No voy a entrar en números de qué es una mayoría absoluta"

Chivite no tenía pensado utilizar el turno de réplica, pero vista la intervención de UPN y PP ha tomado la palabra. No ha aclarado qué es un amplio consenso: "No voy a entrar en números, creo que tiene que haber más apoyo que una mayoría absoluta. Más legitimidad estará, sin desmerecer la legitimidad de una mayoría absoluta. Además, garantiza más su permanencia en el tiempo".

Sobre el euskera ha dicho que ella ha llegado con "propuestas claras y concretas", y entre ellas "no ha estado la eliminación de la zonificación".

Sobre ratificar en referéndum la reforma del Amejoramiento, algo que no ocurrió en los años ochenta, ha dicho que no lo ve necesario, porque parece que se cuestiona la legitimidad de este Parlamento.