Navarra tiene un total de 272 municipios. Más de dos centenares de localidades y todas y cada una de ellas con su encanto. Porque la Comunidad Foral es naturaleza pero también es cultura e historia.
Una caja de la que nunca dejan de salir sorpresas
"Desde sus hayedos hasta sus foces, atravesados por rutas mágicas que hablan de seres mitológicos, pasando por sus cuevas y sus leyendas de brujería, Navarra es una caja de la que parece que nunca dejan de salir sorpresas. Castillos y monasterios donde la realeza y la religión tejen los hilos del pasado, importantes paradas jacobeas en el Camino de Santiago, arquitectura única, pueblos que se bañan en ríos y ciudades con mucho que contar. Caseríos y valles donde desconectar del mundo y un sinfín de tradiciones", así es como desde le prestigiosa revista de viajes, National Geographic, invitan a sus lectores a visitar Navarra.
"El pueblo más bonito (y escondido) de Navarra", según la revista Traveler
Un territorio al que siempre es buena idea volver. Es, precisamente, a una localidad navarra a la que los especialistas de la revista Traveler le han dedicado una publicación. El título de dicho contenido es 'Roncal, el pueblo más bonito (y escondido) de Navarra'. Una localidad de poco más de 200 habitantes que está situada a algo más de una hora de Pamplona.
"El casco histórico de Roncal es un ejemplo de contrastes. El gris de la piedra en las fachadas o en el empedrado se desvanece ante el colorido de las flores que adornan muchas de sus frías casas. Es entre los barrios de Iriartea y Arana donde están estas casas de cuento, muchas de ellas coronadas por un blasón como la Casa Gambra, la Sanz Orrio o la Casa López. Esta última es una poderosa casa señorial construida en el año 1777 que se reconoce fácilmente por su precioso escudo rococó en un lateral", describen desde la propia publicación.
"Subiendo por el empinado barrio de Arana se llega hasta la Iglesia de San Esteban, un templo gótico tardío con mezcolanza renacentista que aún inspira la sobriedad típica de esa transición de estilos. Fue construida en el siglo XVI, con torre medieval robusta y sin concesiones decorativas, como si fuera un guerrero centinela. En verdad es una muestra de sobriedad, conjuntando perfectamente con el carácter de la gente del norte. En el interior se ha avanzado hasta esa explosión barroca que mezcla el dorado con el misticismo, visible en el altar mayor y en el coro", relatan desde Traveler.
Pero su descripción no se queda ahí. "Cruzando la carretera desde el ayuntamiento se llega hasta el conocido como Barrio del Castillo, ubicado junto al parking de autocaravanas. Además de tener unas vistas preciosas del pueblo, en este sitio se encuentra uno de los lavaderos antiguos que hay en Roncal. En estos pilones, que se abastecían de las aguas del río Esca, además de lavar la ropa se estableció un punto de conexión social que aún perdura en la actualidad", añaden.
Y es que, tal y como relatan, "el Valle del Roncal tiene algunos rincones que parecen sacados de un documental de Félix Rodríguez de la Fuente".