"Desde sus hayedos hasta sus foces, atravesados por rutas mágicas que hablan de seres mitológicos, pasando por sus cuevas y sus leyendas de brujería, Navarra es una caja de la que parece que nunca dejan de salir sorpresas. Castillos y monasterios donde la realeza y la religión tejen los hilos del pasado, importantes paradas jacobeas en el Camino de Santiago, arquitectura única, pueblos que se bañan en ríos y ciudades con mucho que contar. Caseríos y valles donde desconectar del mundo y un sinfín de tradiciones", así es como desde le prestigiosa revista de viajes, National Geographic, invitan a sus lectores a visitar Navarra.
"El único faro visitable de Euskadi" está a dos horas de Pamplona y solo se llega a él "con marea baja"
El pasado viernes, 8 de mayo, la prestigiosa revista de viajes National Geographic publicaba el siguiente contenido: "El único faro visitable del País Vasco está en este pueblo costero con una isla a la que solo se llega con marea baja". Un lugar con encanto que está en la localidad vizcaina de Lekeitio, a poco más de 140 kilómetros de Pamplona, lo que se traduce en poco más de dos horas de trayecto en coche.
El lugar en cuestión es el Faro de Santa Catalina, en Lekeitio, "el único faro visitable de Euskadi. La gracia no está solo en entrar en un edificio atípico de visitar, sino en descubrir cómo se orientaban quienes salían al Cantábrico antes de que todo cupiera en una pantalla. La visita enseña cartas marinas, señales, instrumentos y técnicas de navegación, pero lo hace de forma bastante ligera, con una txalupa virtual que convierte el aprendizaje en travesía. La ruta imaginaria navega desde Lekeitio hacia Elantxobe, así que el faro no se queda en teoría: te coloca en la piel de quien tenía que leer la costa para volver a puerto".
Pero la descripción del lugar no se queda ahí. "Su bahía está protegida por la isla de Garraitz, también llamada San Nicolás, a la que se puede llegar andando solo cuando la marea baja. En el casco histórico, la Basílica de la Asunción de Santa María merece una parada. No solo por su presencia junto al puerto, sino por el retablo gótico-flamenco del altar mayor, de principios del siglo XVI, considerado por Lea Artibai Turism el más importante de Bizkaia por sus dimensiones y policromía. Ese contraste también atrae de Lekeitio: barcos, playa, soportales, casas marineras y, de pronto, una iglesia con una pieza tan monumental. El lugar y su belleza natural también ponen de su parte. El faro está en la atalaya de Santa Catalina, apartado del ajetreo del puerto y abierto al Cantábrico. Desde allí se lee mejor por qué estas luces eran tan importantes: la costa vasca es preciosa, sí, pero también bastante abrupta, cambiante y poco amiga de los despistes. Por eso, al salir, uno mira el mar de otra manera", continúa describiendo la periodista de Viajes National Geographic y autora de la publicación, Beatriz Jarauta.