pamplona. Los centros de Salud Pública de Navarra ofrecen, gratuitamente, tratamientos para que dejar el tabaco sea menos duro y más exitoso. Aproximadamente, entre el 30% y el 50% de las personas que han acudido a la Salud Pública han conseguido dejar de fumar, asegura Luisa Aragón, jefa de enfermeras del centro de salud del II Ensanche. La cifra puede parecer parca, pero Aragón matiza que "no hay que desanimarse por las recaídas, sino que hay que analizar por qué se ha recaído y ponerle remedio en un nuevo intento".

Para acogerse a estos tratamientos, basta con acudir al médico de cabecera o presentarse directamente en el centro de salud. Allí, lo primero es poner una fecha para dejar de fumar. Incluso se firma un contrato de carácter simbólico para que refuerce la determinación. Después, según la disponibilidad de horarios del paciente y de su consumo de tabaco, se programa su tratamiento.

Una de las opciones consta de un programa individualizado de entre dos y tres meses de duración. El ex fumador debe acudir a ocho citas en ese plazo de tiempo. Dos consultas antes de dejar de fumar, tres inmediatamente después y, más espaciadas en el tiempo, otras tres de seguimiento.

Son clave las consultas tras dejar de fumar. Los primeros días sin tabaco, los exfumadores atraviesan un estado de "euforia, se sienten capaces de dejarlo", explica Luisa Aragón. Sin embargo, a esta fase le sigue una "pequeña depresión", en la cual los exfumadores "recuerdan que no van a fumar nunca más" y en su mente sólo visualizan "los aspectos positivos del tabaco y olvidan los motivos por los que querían dejar de fumar", matiza la jefa de enfermeras.

La otra opción ofrece un tratamiento de grupo que tiene, además, un mayor porcentaje de éxito. Con el programa individual, entre un 30% y un 40% de los pacientes dejan de fumar. Con el grupal, la cifra puede ascender hasta el 50%. La diferencia en esta modalidad radica en que las citas se realizan en grupo. "Se comparten experiencias e incluso hacen de policías entre ellos", comenta Aragón. Por lo demás, el número de sesiones y duración es la misma.

Ayudas y trucos El tratamiento para quienes acuden a estos centros, por lo general adultos de entre 40 y 60 años que llevan alrededor de 20 o 30 años fumando, incluye también el uso de fármacos. De esta forma, los medicamentos varían desde parches de nicotina a Bupropion, un antidepresivo eficaz que quita las ganas de fumar. Y, fuera de subvención, también se receta Vareniclina.

Medicamentos aparte, el día a día lo afronta el ex fumador, con la única ayuda de su fuerza de voluntad. No obstante, hay ciertos consejos que pueden facilitar dicha labor. "Lo primero es anunciar que has dejado de fumar a todos tus conocidos", explica Luisa Aragón. De este modo, se gozará de su apoyo y recato a la hora de encender un cigarrillo delante del ex fumador. Otro aspecto recomendable es evitar la compañía de fumadores los primeros días, cuando más fuerte es el mono de la nicotina. Además, es bueno evitar salir de copas, pues el alcohol reduce la determinación de no fumar.

También hay que procurar variar los hábitos, al menos en la primera semana. Se trata de no realizar actividades en las que tradicionalmente se fumaba, incluye aspectos como la alimentación. Por ejemplo, si acto seguido de tomar un café, se encendía un cigarro, mejor evitarlo y sustituirlo un tiempo por un zumo o un refresco. Y por supuesto, practicar algo de ejercicio. Disfrute de sus nuevos pulmones y, de paso, olvide por un momento las ganas de encender un cigarro.

El mito de engordar "Sí que se suele engordar entre dos y cuatro kilos", reconoce Luisa Aragón. "Lo primero es dejar de fumar y luego perder peso, todo a su tiempo", agrega. No obstante, esta situación no es algo matemático ni inevitable. Lo que sí es cierto es que durante los primeros días o semana el ex fumador puede experimentar cierta ansiedad que genere un aumento del apetito. Además, al dejar de fumar se agudiza el olfato y el sentido, por lo que la comida sabe y se degusta mejor.

Por ello, ante un hambre repentina, procure no acudir a las grasas, dulces o hidratos de carbono. Las manzanas son una de las mejores opciones, pues calman el hambre y no engordan. Si no le convence, los caramelos o chicles sin azúcar son otra buena opción para engañar al estómago sin coger kilos de más.