pamplona. Para quien no la conozca, ¿qué es la ecología lingüística?
La ecología es una forma de situarse ante la realidad desde una perspectiva de reverencia y cuidado ante las distintas manifestaciones de la vida. Esta ética es aplicable a las formas culturales de la vida, que son las lenguas. La ecología lingüística es acercarse a ellas desde esa ética.
Es un término relativamente nuevo...
No tanto. En 1986 Sánchez Carrión, que trabajó en Navarra, ya planteó algunos fundamentos de la ecología lingüística. Pero es cierto que estos últimos años suena más. Estamos en un momento de la historia en el que la pérdida de la diversidad lingüística y cultural es alarmante, y ante esto hay una reacción.
¿Cuántas lenguas hay en el mundo y cuántas se están perdiendo?
El número varía según las investigaciones. Unos hablan de 6.000 lenguas, otros de menos. Pero el ritmo de pérdida es brutal. La previsión de la Unesco es que, si sigue ese ritmo, en este siglo gran parte de las lenguas se podría perder.
¿Cómo luchar ante esa pérdida cuando hay lenguas que tienen la puerta abierta de par en par y otras que deben esquivar obstáculos?
Esta situación tiene que ver con un poder económico y político. Ha habido un proceso de expansión de unas lenguas a través de procesos imperialistas, colonialistas, donde los estados desarrollan la idea de que para uniformizar un estado hay que impulsar una lengua y las otras lenguas del territorio sobran o, a lo sumo, se toleran, pero poco a poco van perdiendo funciones. Funciones que otras van ganando. Por otra parte la creciente conexión del mundo hace que aquellas que han llegado a este momento con gran ventaja como es el inglés se estén imponiendo.
A la hora de aprender idiomas a veces surge el debate entre apostar por la utilidad o la querencia.
La diversidad lingüística es una de las cosas más complejas de gestionar. Normalmente la motivación que tienen las personas es seguir hablando en su lengua materna, que le ha transmitido su entorno. Eso no se deja voluntariamente, se deja porque ves que las funciones se están perdiendo. En la actualidad hay lenguas que cumplen funciones internacionales, nos llegan por la tecnología; otras cumplen funciones estatales, sin las que no nos podemos desenvolver en el día a día; y otras están históricamente minorizadas y en desventaja. La forma de gestionarlo es combinar esfuerzos de motivación individual con políticas públicas que concedan funciones y espacios a las minorizadas. Además en la mayor parte de los casos la gente quiere. En el caso del euskera, la voluntad de la comunidad lingüística es grande, tanto como para poder recuperar una lengua que hace 50 años estaba en una situación muy grave. Ha sido una revitalización precaria pero un proceso basado en el trabajo y la motivación de miles de personas.
Pese a las trabas, ¿la revitalización del euskera es un ejemplo a seguir?
Tenemos un pequeño papel en el mundo por la experiencia que hemos tenido en esos 50 años. Estamos más avanzados que la mayoría de las lenguas del mundo. Las lenguas del continente americano miran al euskera como un ejemplo muy inspirador para ello: la capacidad de hacer el euskera batua, de crear ikastolas, medios de comunicación... No estamos para echar cohetes pero sí para compartir lo que hemos hecho.
¿Está en riesgo de desaparecer?
No sé pero sí sé que es interesante hacer. Intentar dar vida a la diversidad de las lenguas. En el caso de la comunidad del euskera se puede palpar una voluntad de ser, de continuidad. Tiene una vitalidad que es histórica y se está reproduciendo. Pero necesitamos nuevas visiones y estrategias porque la globalización plantea retos a los que no estábamos acostumbrados. Y además los resortes políticos para poder organizar el hábitat de una lengua son muy limitados. Hay está la incógnita pero el proceso sigue y está muy vivo.
Un lingüista dijo hace algunos años que si el inglés seguia creciendo al ritmo actual podría ser la única lengua en aprenderse y eso sería el mayor desastre. Suena exagerado...
Hay planteamientos teóricos de ese tipo e inconscientemente están ahí. Solo imaginarte que tu lengua materna en la siguiente generación no va a existir con todo lo acumulado que hay detrás de cada expresión, cada frase, cada lengua... Con toda la cultura, la experiencia... Muchas veces hablamos a la ligera de que una lengua es algo práctico, y si lo más práctico es el inglés pues lo estudiamos y punto. Pero en el mundo moderno no se ha hecho una reflexión seria sobre el lugar de las lenguas y la diversidad lingüística. Las ideologías de los últimos 200-300 años no han sabido ver el tema de la diversidad cultural. Pero hoy en día hay una mirada ecológica de las lenguas que plantea las cosas de otra manera y hay que promocionarla.
¿Estamos a tiempo de salvar las lenguas en peligro de extinción?
Sí pero salvar no es conservar. Nosotros con el euskera no tratamos de conservar sino de hacer de ella una lengua moderna. Hablamos de física, de ingenierías y de sociología de las empresas en la universidad en euskera. La voluntad parte y debe partir de las personas y la comunidad lingüística y después hay que articular que las instituciones apoyen y participen.