pamplona -La Wikipedia le presenta como político y abogado ¿Qué tiene de uno y de otro?
-De político no tengo absolutamente nada. Fui senador por puro azar. En 1985 había que nombrar senador autonómico, era el primero y los partidos políticos no se ponían de acuerdo. Como en 1984 había ganado las elecciones de decano del Colegio de Abogados, a alguien, que no se quién, se le ocurrió proponerme....
Fue a propuesta de PSN y EA y surgió en una conversación entre José Antonio Asiáin, Iñaki Cabasés y Fermín Ciaurriz. Se comentó que, dado su prestigio, UPN no presentaría candidato.
-Yo creo que UPN presentó a alguien. Les dije que sí, que aceptaba, con la condición de ir al grupo mixto, independiente, y así fue. En 1987 cambió la ley de financiación y ya había dinero, pero en el 85, no. Cuando llegué al Senado me dijo Víctor Manuel Arbeloa: '¿En qué hotel te quedas?' Y le respondí: 'En el Samby' (que luego compró NH), porque estaba junto al Supremo. Me dijo, pues ojo que no vas a ganar ni para el hotel, vete al Príncipe Pío que nos hacen descuento a los senadores. La intervención con la que estoy más satisfecho de senador es cuando logré que se retirara de la plaza de toros de Pamplona un piquete de guardias civiles que iba a las corridas de toros y ocupaba unas 25 o 30 localidades. Hice la moción indicando que estratégicamente era absurdo porque estaban en la andanada y salió adelante. La Guardia Civil entendió que aquello era innecesario, quitaron a los guardias civiles y la Casa de Misericordia recuperó las localidades.
Fue portavoz de la familia Villoslada durante el secuestro de ETA (1989-90). ¿Pasó el maletín?
-De aquel episodio tengo recuerdos muy duros porque estaba muy angustiado: la amenaza de que lo iban a matar era evidente. Fui a hablar con Luis Roldán y le dije: Luis ¿que hacemos? ¿Tenéis alguna idea de dónde están? Y no tenían ni idea. Le dije, pues tendremos que pagar rescate; el responde que no. Pues ¿qué solución me das? O pago el rescate o lo matan, le insistí. Entonces me dejó pero con la condición de poner en la maleta un radar para seguir la pista del dinero. Me negué y le dije: Mira Luis, yo de la tecnología me fío poco y está en juego la vida de una persona. No vaya a ser que igual os salga una cassette con una jota, ni hablar, le dije. Para mí todo aquello supuso mucho, porque tenía que seguir trabajando, había que atender a los medios de comunicación... Antonio Herrero me llamaba a las 8 de la mañana y me preguntaba a ver qué tal había dormido Natalia, la mujer de Villoslada, y le respondía: ha tenido alguna pesadilla... Hasta uno me dijo: parece que duermes con ella.
De algún modo ha sido testigo de la evolución de ETA ¿Qué sensaciones le quedan?
-Yo defendí en el Tribunal de Orden Público, y después en la Audiencia Nacional, esos asuntos, y a gente de ETA, pero luego la organización dijo a sus comandos que no podían elegir más que a los abogados que ellos marcaban y entonces a mí, entre comillas, me vetaron. Desde 1982 no defendí más. Me pasó lo mismo con una del Grapo. Había matado a policías y un compañero de Madrid, que era de extrema derecha, me dijo que le había tocado en el turno de oficio y me pidió que lo hiciera yo, que me pagaría el viaje. Le fui a ver a la cárcel, me impresionó porque parecía una virgencica de Murillo y era una asesina. Me dijo que me agradecía mucho, pero que la organización le mandaba abogado.
¿Tuvo que mediar en algún caso de impuesto revolucionario?
- Sí, sí, en alguno. Ya ha pasado tiempo pero los nombres no diré nunca. Gente de Pamplona...; lo que había que hacer era rebajar la cuantía que pedían: la gente estaba aterrorizada y vivía muy mal.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra en 1963. Ejerce como abogado en Pamplona desde 1964, fue colaborador de la Editorial Aranzadi de 1964 a 1999 y decano del Colegio de Abogados (1983-99). ¿Cómo se compagina esta actividad?
-Durmiendo muy poco. He tenido la suerte de que duermo muy poco. Cuando hice una legislación penal dormía tres y cuatro horas y aguantaba bien.
Inicia la abogacía en la dictadura ¿Ayudó a quien Franco perseguía?
-Defendí a los concejales de izquierda que había en el Ayuntamiento de Pamplona. A Muez, López Cristóbal, Erice (alcalde), Tomás Caballero, Eguiluz... Conservo recuerdos muy bonitos. Les defendía por acusaciones del gobernador; me parece que a Pérez Balda, en concreto, porque se había fumado un puro en el aniversario de Carrero Blanco y cosas de este estilo. También de querellas criminales por las casas de Ibáñez y de Nuin.
¿Fue usted una de las personas desafectas al Régimen?
-Bueno, fui y he sido una persona muy independiente. En la vida he sido como un médico, que me da igual defender a unos y a otros, a todos los defiendo con alma y vida. Yo no pregunto de qué ideología es. Tuve en la cárcel de hombres a uno de los fascistas de Mendillorri y en la cárcel de mujeres a la directora de Egin, a Mirentxu Purroy. Yo defendía a todo el que me tocaba.
¿Supongo que no sería fácil ejercer en la Pamplona de aquellos años?
-Era duro, sobre todo en el Tribunal de Orden Público. Te echaban los policías cada mirada...
¿Tenía libertad para hacer su labor?
-Jamás tuve presiones. He ejercido con total y absoluta independencia Me pasó una anécdota en el Senado. Me llamó Arespacochaga, que era vicepresidente de AP, y me dijo: Nos has traicionado porque nos dijeron en Pamplona que eras independiente y eres rojo. Hasta que no has venido aquí, al senador comunista no le votaba nadie y desde que has venido, y además te sientas a su lado en el grupo mixto, tiene dos votos. Pues sí, le respondí, le voté el otro día porque en el texto de la Ley de Fuerzas de Seguridad del Estado ponía el Estado promoverá, y el comunista dijo: no, es proveerá y le di el voto.... Si, me dijo, tiene muy buena cabeza, pero es que es comunista. También defendí a Juan María Bandrés.
¿Conserva amistades iniciadas entonces?
-Sí, sí, sobre todo me ayudó a tener muchas relaciones el ser decano. Cuando fui senador hice mucha amistad con Fernando Ledesma, algunos ministros, y como yo era íntimo amigo de Javier Moscoso, me presentaba a gente, íbamos a alguna cena; si venía a San Fermín y traía a algún ministro salíamos juntos... Teníamos muchos amigos pero, por desgracia, han ido muriendo y de las cenas de Casa Marceliano me he quedado solo.
¿Es la Audiencia Nacional heredera del Tribunal de Orden Público?
-Sí, sí, claro, fue. Era un organismo especializado. El TOP tenía una legislación extremadamente represiva por propaganda ilegal. El último juicio que yo defendí en el TOP fue el 15 de noviembre de 1975. Le pedían al gerente de unas gráficas de San Sebastián tres meses de cárcel por haber publicado un cartel que ponía Fiestas del Antiguo con los colores rojo, verde y blanco. El fiscal empezó a decirle, usted es de Santander ¿verdad?; usted no habría visto el cartel ¿verdad?; seguro que no se ha fijado en los colores ¿verdad?; ¿no sabrá nada de la ikurriña...? El gerente le respondía que no a todo. Total que yo no pregunté nada y quedó absuelto. El fiscal dijo: a la vista de las declaraciones del acusado, se retira la acusación. Algo pasó porque el TOP empezaba los juicios con una puntualidad germánica y aquel día el juicio estaba previsto a las 9.30 y empezó a las 11. Para las 11.30 estábamos en la calle; cogí el avión a las 12.30 y las 13.45 estaba en el Moka tomando el aperitivo. Le dije a Estanis Aranzadi: ya ha muerto Franco.
¿Cuáles son los casos mejores y peores para usted de aquellos años?
-Tuve una pena de muerte en 1972 y salió absuelto. Me quedé muy contento con el caso de López Cristóbal, Muez y Eguiluz que salieron absueltos. Luego también, defender tantos crímenes... En general, los que tienen más trascendencia mediática te dan más satisfacción. Otro, cuando defendí a 20 fulanas detenidas en Sanfermines, venían a ejercer la prostitución. Las saqué absueltas, y un día iba con Mirentxu por San Sebastián y sale una de un bar: don Ángel, don Ángel...: nos invitó a gambas a la plancha. A Mirentxu le regaló una botella de anís y a mí otra de coñac.
¿Desde cuando, cree usted, arranca su carrera como abogado solvente?
-Enseguida, porque en el año 1969 ya estaba defendiendo a concejales y yo tenía entonces 29 años. Ahora me llama la atención cómo podía defender a gente tan importante siendo tan joven. Yo creo que tuve una ventaja, ya que al hacer tantos turnos de oficio los magistrados me empezaron a conocer pronto. También porque trabajaba en Aranzadi y estaba al día de la jurisprudencia del Tribunal Supremo y, además, estaba haciendo la legislación... Porque en 1968 hice un tomo de aquí te espero: era muy ratón de biblioteca y sigo siendo. Cuando empezaron en Aranzadi con los ordenadores yo era más rápido buscando las sentencias a mano.
En Editorial Aranzadi ¿por su amistad con Estanis Aranzadi?
-Sí le conocí por mediación de José Miguel Aguerre, hijo de José Aguerre, que fue presidente del PNV. José Miguel fue socio mío, de hecho esta mesa (en su despacho) era suya. Algún día igual se la doy al PNV.
Defiende su independencia pero estuvo muy vinculado al PSN ¿Simpatizaba con el PSN?
-El más amigo era Javier Moscoso, y es el que me presentó. Con Moscoso hice el Código Penal de 1976 y metíamos muchas horas. Nos hicimos amigos. Me dio clase en la Universidad y como fiscal estábamos mucho juntos.
Formó parte de la comisión de los Sanfermines de 1978 ¿Estaba en la plaza? ¿Qué recuerdos tiene?
-No estaba en la plaza, los críos eran pequeños y nos habíamos ido, pero soy abonado desde 1957. Con lo de Sanfermines del 78 pasó lo que puede pasar: que es muy difícil identificar al autor de los disparos. Te sacan un montón de pistolas, pero no la que se utilizó realmente. No se pudo identificar al autor de los disparos y, además, ¿quién tiene las armas?: la policía. En el Derecho Penal para criminalizar a alguien tienes que demostrar que es el autor. Yo actué como defensor de lesionados de Gipuzkoa.
¿Cree que las fiestas han cambiado?
-Yo creo que un poco igual sí, pero la esencia es la misma. Hacen programas y eso, pero la fiesta la tienes que llevar tú. Yo ¿ir a ver la salida de las peñas?, ni loco. O voy en las peñas o me voy a casa.
¿Es de los abuelos que van con sus nietos/as a los gigantes?
-Sí, sí. Les he metido en el Struendo txiki. Ahora bien, reconozco que son fiestas caras. Vete con los ocho nietos a las barracas, a tres euros el viaje...: menuda broma, ja ja. Lo que pasa ahora es que, además, que si necesitan playa, que no saben dónde meterlos...; total, que se van fuera.
Digamos que pertenece a la 2ª generación del Struendo de Iruña. ..
-Al principio no salía porque entonces yo estaba en la edad de intentar bailar, del ligue en Larraina. En los sesenta, en Larraina, se podía bailar arrimado; en el txoko del cuatro estaba más oscuro. Del Struendo soy un asistente más. Alguna vez iba mi mujer con el bombo y yo llevé la pancarta con Koldo Amezketa.
¿Conoció a su mujer en Larraina?
-No, no (ja, ja), le conocí en una boda, años después. Hablando de Sanfermines, me pasó que íbamos los dos a los toros y pasó la peña Anaitasuna que solo llevaba los músicos y dos llevando la pancarta. Le dije a Mirentxu: ¿has llevado alguna vez una pancarta de las peñas? y me dijo que no. Entonces nos la dejaron y nos fuimos los dos así a los toros. Al día siguiente, salimos en una foto en Navarra Hoy que decía: el decano y su mujer no se pierden una.
Como decano del Colegio de Abogados ¿de qué esta más orgulloso?
-Lo primero fue adquirir sede, primero en la Caja de Ahorros Municipal, en Sarasate 5 (alquiler), y luego compramos el local en el edificio de la Caja Municipal de la avenida del Ejército. Establecer la escuela de práctica jurídica, reorganizar el turno de oficio que lo puse voluntario y por especialidades... No pude unificar los colegios y crear el Consejo de la Abogacía de Navarra.
¿Qué defensas imposibles ha hecho?
-La peor es un caso trágico. Un amigo mío delineante que había estudiado conmigo en el colegio y estaba en el paro sin cobrar la prestación de desempleo. Como su madre era viuda de funcionario de la Diputación y cobraba buena pensión, le ayudaba. Un día, a una hija suya de 18 años, con unos amiguetes, no se les ocurre mejor cosa que ir a atracar a casa de la abuela, a robarle las joyas. En el atraco, la mataron. Intenté pruebas psiquiátricas, drogas, la única atenuante era un trastorno mental... Vicente Madoz le hizo un examen y no había nada de nada. Al final, mi amigo se quedó con la hija en la cárcel, la madre en el cementerio y la pensión había volado.
¿Es la Justicia igual para todos?
-Según la legislación sí, pero en la práctica vemos que no es igual. Hay unos que tienen trato de favor. Por ejemplo, Mario Conde o Urralburu entraron en la cárcel y los Albertos, no. A veces hay filtraciones de interés político... Mira, salió la sentencia del Supremo de Urralburu a las dos y a las nueve estaba la policía y todas las cámaras de televisión para ver cómo lo detenían, cuando en la detención, según la Ley de Enjuiciamiento Criminal, debe haber el menor perjuicio para el culpable. También salen los acusados de ETA con nombres y apellidos y los otros con iniciales. Hay mil detalles. Pero la gente no tiene que desconfiar, ya que en el 90% de los juicios civiles, contenciosos, laborales... no hay presiones y los jueces son independientes.
¿Cree que en Pamplona la Justicia está demasiado politizada?
-No, en absoluto.
Es por el notable peso que tiene la derecha entre jueces y magistrados
-No lo veo así. Es cierto que la Asociación Profesional de la Magistratura es la que más jueces tiene en España, pero Jueces para la Democracia tiene muchos; aunque sí, aquí menos.
¿Cómo se defiende a un asesino sabiendo que es el autor de un crimen? Recuerdo el caso de Azpilagaña que usted defendió.
-Ese es el único caso, bueno y el de Yllanes que llevó mi hijo, que no sé por qué pasó. En el caso de Azpilagaña no sé por qué lo hizo. Era buena persona, estaban tramitando la adopción de un hijo y nunca supe por qué mató a su mujer. He tenido casos de asesinar un hermano a otro por discutir que uno quería ver fútbol en una cadena y el otro, una película de Sofía Loren, cuando había dos cadenas. Madre que mato a su hijo; otra que mató a su amiga para robarle dos millones...; habré defendido más de cien casos de asesinato. Se defiende intentando hacerlo lo mejor posible. Si he defendido a 100 asesinos, el 95% había confesado la autoría, entonces se busca las atenuantes para rebajar la pena. Uno que mató a la mujer en Burutáin y se entrego a la guardia civil; otro que estaba en San Adrián tomando copas y le dice un amigo: venga vamos a echar otra, no que me voy a casa, venga no seas maricón, oye, se va al coche coge la escopeta y dice, a mí no se me llama maricón y le metió dos tiros... Pero del de Azpilagaña me iré a la tumba sin saber por qué la mató. Luego en prisión le daba dinero al capellán para misas por su mujer. Sigue en la cárcel. En cuanto a Yllanes, me pregunto: ¿Cómo puede hacer semejante barbaridad una persona que está formada para curar? ¿Cuesta preparar al acusado para que se comporte en el juicio?
-Le asesoras, sí. Si se ha confesado autor le dices que diga que bebió muchas copas...; esa preparación suele ser más en delitos económicos.
¿Le gusta la nueva cárcel? Usted defendía de la anterior su tamaño y, sobre todo, su ubicación en el centro porque podía dar que pensar a la juventud
-Evidente. Es verdad que en la antigua estaban muy hacinados. Cuando fui por primera vez en 1964, por cierto, fui para defender a una mujer ingresada por adulterio, y don Jesús Aizpún Tuero, abogado de la acusación, le pedía 20 años, 10 meses y cinco días. A lo que iba, cuando empecé a trabajar había 21 presos. Cuando llegaron a 30 el director me dijo: esto se está poniendo... Cuando llegaron a 100, se llevaban las manos a la cabeza...; pues había 250 cuando se fueron a la nueva. Los que han conocido las dos pensamos que estaba mucho mejor en San Juan. Ahora no tienen para hacer actividades culturales, no tienen nada, es de una frialdad interna y externa en esa loma que sopla el aire... Los reclusos están muy quejosos. No hay dinero para nada con los recortes.
Volviendo a la Justicia navarra. ¿Hay una opinión bastante generalizada de que apellido, cuna, simpatías políticas, etcétera, influyen a la hora de recibir Justicia? ¿Puede tranquilizar a esos malos pensadores?
-Eso es más generalizado que real. En primer lugar, gente famosilla que tengan relación con la Justicia es muy poca. Urralburu, Aragón, Olivia Balda entraron en la cárcel...; aquí estuvo procesado en 1969 el diputado Bañón, en tiempos de Amadeo Marco, por prevaricación. En el caso de Yllanes se decía: es de una familia poderosísima, del Opus, y eso no es cierto. Es más el dicho popular que la realidad.
¿Cómo se explica la judicialización de la política?
-La judicialización ha sido en todos los temas. Por ejemplo, en las lesiones. Antes se pegaban los jóvenes de Mendavia con los de Lodosa y no pasaba nada; ahora, te toco así, y al juzgado. La gente tiene una crispación que se judicializa: que me ha llamado puta, que me ha llamado no se qué..., al juzgado. Y claro, que tenga que estar un juez, un secretario judicial y un fiscal... La gente tiene su derechos y debe ejercitarlos, pero por eso es bueno que haya mediación.
¿Tiene alguna explicación este aumento de la corrupción: Can, Gürtel, Nóos, etcétera?
-Eso hay que buscarlo en al codicia humana. Todo el mundo se ha puesto sueldos. La Ley Paccionada de 1841, que es el Evangelio navarro, dice que el cargo de diputado foral es honorífico y gratuito. Lo primero que hicieron cuando llegó la democracia, desde García de Dios de HB hasta Jaime Ignacio del Burgo del PP, fue ponerse sueldo. Yo creo que al cargo público hay que ponerle el sueldo que hubiera ganado con su trabajo, no hay más que pedirle la declaración de la renta. Seguro que habrá muchos parlamentarios que no llegarían a la mitad de lo que cobran. Dime tú el señor Eradio Ezpeleta y tantos otros...
Fue testigo de excepción en uno de los primeros casos de corrupción política y defendió a Olivia Balda, esposa del presidente del Gobierno de Navarra, Gabriel Urralburu, que acabó en la cárcel por apropiarse de lo que no era suyo. ¿Usted era amigo de Urralburu? ¿Le traicionó?
-El que me traicionó fue Roldán, ese sí que se apropió de lo que no era suyo. Lo de Urralburu, Olivia Balda y Aragón era distinto. Estos cobraban comisiones. Había una mafía en toda España, aunque fue en Navarra donde se descubrió. A todos los constructores les cobraban comisiones y habría que ver si eran una parte para ellos y la otra para el partido: no se llegó a demostrar. En el caso de la cuenta de Otano en Suiza, cuando muere Malón se nombra a Otano y dicen que éste tiene una cuenta en Suiza. Si hubiera sido de Malón habría pasado a su viuda. ¿Por qué pasa a Otano?, porque es el presidente y por eso la mujer de Otano decía: oiga usted que mi marido no ha cogido ni un duro. Era como un impuesto revolucionario, estaban todos de acuerdo en llevarse una comisión por las obras.
¿Le ve a la infanta en la cárcel?
-No, en absoluto. Primero habrá que ver qué tipo de delito fiscal. No conozco el caso pero la impresión que tengo es que no va a ir a la cárcel.
¿Recuerda cuando sus colegas se comieron el jamón que tenía en su casa? ¿Les guarda rencor?
-Ja ja. No, no. El día de la Abogacía nos reuníamos unos cuantos en mi casa. Como eran días previos a Navidad había champán en el balcón y jamón. Un año, Paco Mateo me dijo: oye Ángel, que ya hemos abierto la tercera caja de champán. Solíamos estar muchos y mi hijo, que era pequeño, repartía bandejas con turrones: lo pasábamos muy bien.
De tres hijos, dos siguen sus pasos ¿Es su triunfo? ¿Les ayuda?
-A mí me ha venido muy bien y es una gran satisfacción. Se me cae la baba. Aunque yo quería que Eduardo se hubiera dedicado al Derecho Fiscal, como desde crío me oía dictar sentencias... Ahora me alegro mucho porque así puedo consultar con él. Patricia se dedica a temas de responsabilidad civil y Coralie es enfermera.
A su nuera Marta Vera, consejera de Salud, ¿le da consejos?
-No le doy consejos en absoluto, no hablamos de trabajo para nada.
¿Cómo ve el deterioro de la salud pública en Navarra?
-No me lo explico. Lo que percibo es una cosa muy clara y es que Marta es economista y está a controlar el gasto. Los recortes llegan a todos de una manera tremenda. Yo, si antes con la renta pagaba el sueldo de medio funcionario, ahora pago el 10% porque he facturado mucho menos que el año pasado, he pagado menos IVA. El Gobierno ha disminuido notablemente los ingresos y ha tenido que recortar. Todo eso crispa a la gente. Se intenta ahorrar. A mí me indigna que den agua embotellada en los hospitales cuando en casa bebemos el agua de Arteta. Me pasó cuando estuve un mes ingresado en Ubarmin. Tampoco entiendo por qué hay que pagar la comida. Soy partidario del copago para la comida.
La alimentación también es parte del tratamiento...
-Sí, sí, como los medicamentos. El que tenga recursos que pague, porque creo que es de justicia.
Con lo cual, de la gestión del departamento de Salud ni hablamos. ¿Cómo afronta el futuro? Dijo que dejaría de trabajar cuando sus hijos le digan que estorba...
-Voy a seguir trabajando: con la de asuntos que tengo pendientes... Por ejemplo, tengo uno complicado, el de la caja B de Cintruénigo que es con jurado. No puedo parar por ahora.