El servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha abierto un expediente a la comunidad de religiosas clarisas de Belorado por tener un criadero de perros sin la preceptiva licencia de núcleo zoológico que exige una serie de medidas para garantizar el bienestar de los animales.

Según han informado a EFE fuentes del servicio, las religiosas han recibido ya la notificación de la apertura del expediente, aunque el procedimiento no está cerrado y se encuentra en periodo de alegaciones. Una vez finalizado, las monjas podrían enfrentarse a una sanción económica.

Licencias

Además de no contar con la licencia de Núcleo Zoológico que depende de la Junta de Castilla y León, las monjas están pendientes de la resolución definitiva de otro permiso preceptivo, en este caso de responsabilidad municipal.

Las clarisas llegaron hace cuatro años al Monasterio de Orduña, que estaba vacío por entonces, y entre sus actividades está la confección de dulces. Borja Guerrero

El alcalde de Belorado, Álvaro Eguiluz, está pendiente de resolver una licencia ambiental que ha solicitado la comunidad religiosa porque el técnico municipal emitió un informe contrario, pero la decisión definitiva depende de un segundo informe que se está elaborando por técnicos del servicio de asesoramiento de la Diputación de Burgos.

La protectora de animales de Burgos, Proambur, ha denunciado esta situación en redes sociales.

Esta comunidad de religiosas está en el foco mediático desde que hace una semana anunciaran su decisión de abandonar la Iglesia Católica para pasar a estar bajo la tutela y jurisdicción de Pablo de Rojas Sánchez-Franco y su llamada Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, que no están en comunión con Roma y cuyo fundador fue excomulgado en 2019.