En los últimos tiempos han proliferado en redes sociales mensajes que presentan al sol como el mejor alimento para el ser humano. Javier Fernández Ligero (@nutriligero) matiza esta afirmación y explica que, aunque el sol no es un alimento en sentido estricto, sí desempeña un papel fundamental en la salud. La exposición a la luz solar es clave para numerosos procesos fisiológicos y tiene un impacto directo sobre el metabolismo, el sistema hormonal y el bienestar general.
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La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.
Vitamina D y equilibrio metabólico
Uno de los principales beneficios de la exposición solar es la síntesis de vitamina D. Esta vitamina es esencial para la salud ósea, el mantenimiento de la masa muscular y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Además, influye en la regulación de múltiples hormonas y en el equilibrio metabólico, aspectos especialmente importantes para mantener niveles adecuados de energía y prevenir estados inflamatorios. Sin embargo, el nutricionista recuerda que la vitamina D actúa de forma óptima cuando existe una base nutricional adecuada y un estilo de vida saludable.
El sol no sustituye a una buena alimentación
Aunque la luz solar tiene efectos muy positivos, Javier Fernández Ligero insiste en que no puede sustituir a una alimentación equilibrada. Para que el organismo funcione correctamente es imprescindible cubrir las necesidades de proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales a través de la dieta. El sol actúa como un modulador que potencia estos procesos, pero no reemplaza la importancia de una nutrición adecuada ni el cuidado de factores como el descanso o la gestión del estrés.
Exposición consciente y segura
El especialista recomienda aprovechar la luz solar siempre que sea posible, especialmente en las primeras horas del día, cuando la exposición es más suave y beneficiosa para el ritmo circadiano. No obstante, advierte de la importancia de hacerlo con precaución, sobre todo durante los meses de verano, cuando una exposición excesiva puede resultar perjudicial para la piel y la salud en general. La clave está en una exposición moderada y consciente, adaptada a cada época del año y a las características de cada persona.
Un aliado dentro de un estilo de vida saludable
En definitiva, el sol puede considerarse un gran aliado para la salud humana, pero siempre dentro de un contexto global de bienestar. Cuando se combina una exposición solar adecuada con una buena alimentación, un descanso reparador y un control del estrés, el impacto positivo sobre el metabolismo, la energía y la salud hormonal es notable. Como recuerda Javier Fernández Ligero, no se trata de elegir entre sol o alimentación, sino de integrar ambos de forma equilibrada para cuidar el cuerpo a largo plazo.