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“Nadie está preparado para decirle a su hijo que tiene cáncer”

Al hijo de Jokin Ventosa le diagnosticaron leucemia con 14 años y el apoyo de Adano fue vital para sobrellevar el proceso

“Nadie está preparado para decirle a su hijo que tiene cáncer”Javier Bergasa

A nadie le preparan para recibir el mazazo de un diagnóstico de cáncer. Menos todavía para comunicarle a un hijo que la enfermedad la padece él, pero es algo que ocurre cada año a una veintena de familias en Navarra.

Una de ellas la de Jokin Ventosa, que hace 5 años recibieron la demoledora noticia: Ibai –su hijo mayor, entonces de 14 años– tenía leucemia. “Te encuentras con el diagnóstico y no sabes qué hacer, ni qué decirle, ni a dónde acudir. A nadie le preparan para afrontar que su hijo tiene cáncer ni para decírselo”, ha rememorado este martes Jokin en un acto celebrado por Adano.

Pero Ibai, en un primer momento, no quiso saber mucho de las pruebas y tratamientos que recibía, aunque era consciente de cuál era su diagnóstico. “Lo que nos transmitió es que no quería saber mucho más y fue nuestra hija pequeña la que un día, después de una sesión de quimioterapia, me dijo: “Papá, esto es cáncer”. Entonces tuvimos la suerte de toparnos con Adano, que nos arropó, y la psicóloga de la asociación nos acompañó en todo el proceso y nos ayudó a hablar las cosas con él de una manera que no hubiésemos sabido”, señala este vecino de Ansoáin.

Una de las cosas que les dijo la psicóloga es que era fundamental “no mentirle nunca” y, después, les hizo ver que “el cáncer es terrible, pero el final no tiene porqué serlo”. “La labor de Adano es encomiable porque en esos momentos en los que no sabes hacia dónde tirar te ofrecen un acompañamiento y una ayuda imprescindibles”, apunta Jokin, que actualmente es parte de la junta de la asociación: “Quiero devolver a otras familias lo que nosotros recibimos”.

El impacto del tratamiento

Al cabo de unos meses, a Ibai sus padres le sentaron y le comentaron lo que suponía la enfermedad y los tratamientos que le iban a aplicar. “La verdad es que no lo llevó mal, se lo tomó de una forma bastante positiva”, relata su padre.

No obstante, la quimioterapia pasa factura y Jokin recuerda que “era muy duro ver cómo tu hijo de 14 años va perdiendo la vitalidad que le caracterizaba. Es algo que piensas que no te va a pasar nunca”.

También fue una situación muy dura para su hermana pequeña, que veía cómo durante los 6 meses de tratamiento la familia apenas estaban juntos. “En esa época casi nunca coincidíamos los cuatro. O yo o mi mujer estábamos en el hospital con Ibai y casi nunca podíamos estar juntos. Para ella fue también difícil”, señala Jokin, que añade que ahora su hijo, de 19 años, se encuentra “muy bien”, “hace deporte, juega a fútbol sala... está disfrutando de la vida”.

Por otra parte, hace hincapié en la necesidad de hablar del cáncer con normalidad, algo que desde Adano hacen en centros escolares a través de talleres y charlas. “Hay que transmitir que es una enfermedad con la que se puede convivir. El cáncer infantil es terrible, pero la realidad es que la supervivencia es del 80% y sigue aumentando”, argumenta.

Precisamente, detalla que desde la asociación lo que tratan es de trasladar esperanza a las familias. “Eso fue lo que nos transmitieron a nosotros, que confiásemos en los médicos y en los tratamientos. La esperanza en esos momentos es vital”, destaca.