El Departamento de Desarrollo Rural, a través del Servicio Forestal y Gestión Cinegética de la Direccion General de Medio Ambiente, ha abierto el plazo para inscribirse como persona voluntaria para el seguimiento de la polilla del boj y colaborar en el conteo de esta especie exótica invasora. Podrán participar en la iniciativa las personas mayores de 14 años de toda Navarra, especialmente del medio rural, que se comprometan a realizar quincenalmente el conteo de la Cydalimna perspectalis

El pasado año, 31 personas voluntarias junto con Bazozainak Guarderío de Medio Ambiente y el equipo de Sanidad Forestal de Orekan Gestión Ambiental de Navarra lograron contabilizar un total de 112.000 polillas del boj con las 67 trampas activas. Este aumento ha sido posible gracias a la implicación ciudadana ampliando los puntos de muestro, de 50 en 2023 a 62 en 2024, y la constancia quincenal en el conteo de capturas que han permitido afinar las curvas de vuelo de esta especie y anticipar posibles nuevos focos, contribuyendo a una mejor comprensión del comportamiento de esta plaga en la Comunidad Foral. 

Control de la polilla

La polilla del boj, originaria del este de Asia, se alimenta principalmente de las hojas del boj. Su ciclo biológico, muy ligado a la temperatura y la disponibilidad de alimento, le permite completar dos generaciones anuales en Navarra, pudiendo llegar a una tercera en años especialmente favorables para el insecto. Esto la convierte en una de las plagas forestales invasoras más relevantes de los últimos años.

Desde 2020, Navarra realiza el seguimiento de la plaga mediante la colocación de trampas de feromonas —para conocer la curva de vuelo de la mariposa— y la inspección anual de más de 250 bojedales —para conocer el daño que producen las orugas—. Este tipo de trabajos permite determinar la densidad de población, la severidad de los daños y los frentes de expansión de la especie. 

El avance de Cydalima perspectalis se enmarca en un contexto global de incremento de llegadas de plagas exóticas asociado al comercio internacional y al cambio climático. Los inviernos cada vez más suaves, las primaveras cálidas con poca precipitación y los veranos de temperaturas extremas, junto con la menor disponibilidad de agua en los ecosistemas, facilitan que nuevas especies invasoras lleguen, se establezcan y se expandan con mayor facilidad. En Navarra ya se observa cómo las temperaturas elevadas y las precipitaciones irregulares condicionan el número de generaciones que la polilla del boj es capaz de completar y la mayor severidad de los posteriores daños que produce.

Pese a que no existen métodos de control eficaces para aplicar en el medio natural, el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente y Orekan, desarrollan adicionalmente acciones de control biológico de esta plaga, basadas en el refuerzo de las poblaciones de aves insectívoras y quirópteros. En concreto, hay instaladas más de 400 cajas nido destinadas a aves paseriformes, que pueden alimentarse tanto de orugas como de polillas de Cydalima perspectalis, así como de 80 cajas refugio para murciélagos, los cuales también son capaces de capturar un elevado número de polillas. El conjunto de acciones contribuye de manera significativa al control de plagas en el ámbito forestal.