50 años no borran el recuerdo de los asesinatos de Montejurra 76
El recuerdo de varios participantes recrea los sucesos de Montejurra y en especial los acontecimientos del asesinato de Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez
Cincuenta años después de los Sucesos de Montejurra apenas existen dudas de la causas que los precipitaron pero se mantiene una manta de ocultación sobre los agentes reales de todo lo sucedido, a pesar de sus terribles consecuencias como el asesinato de dos personas (Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez), además de otros 30 heridos. Lo cierto es que a partir de aquellas fechas el Partido Carlista que movilizaba anualmente a miles de personas sufrió un revés que lenta e implacablemente le ha ido conduciendo a la actual situación en cuyas celebraciones de mayo apenas hay un centenar.
Medio siglo después, algunos vecinos de Tierra Estella recuerdan “como si fuera ayer” aquel día. En muchos casos se han olvidado las distintas motivaciones que les condujeron hasta Irache e incluso la razón por las que se subieron a Montejurra a pesar del clima húmedo, incierto y violento que se palpaba y que refrendaban los movimientos de vehículos de Guardia Civil y Policía Armada, además de otros particulares de matrículas foráneas. Un tráfico que se unía al llamamiento que el Partido Carlista había hecho a los diferentes grupos políticos y organizaciones sindicales para que acudieran al acto y mostraran su apoyo a esta formación y también a Carlos Hugo expulsado por el régimen franquista desde 1968. El ambiente festivo del día anterior era el habitual de un sábado donde se reunían cientos de personas de Tierra Estella, además de la habitual llegada de miles de carlistas a la ciudad del Ega “ya desde la víspera”.
Movimientos extraños la semana anterior
Pero el 8 de mayo de1976 había movimientos muy extraños de Guardia Civil y la entonces Policía Armada que tenían su centro en el hotel Irache, donde se habían reservado casi todas las habitaciones y en cuyos salones se realizaban reuniones con activistas ultras. “Entonces no entendíamos el alcance de toda aquel movimiento pero luego lo vimos claro, aquellos sujetos iban a actuar de forma violenta en Montejurra y lo estaban organizando todo en el hotel”, aseguraba Patxi Lage que trabajaba entonces de mantenimiento en el hotel, quien insistió en que la operación no la dirigía Sixto de Borbón, presente en el hotel, si no una persona que “hablaba perfecto castellano y que todos pensamos que formaba parte del Ministerio de Gobernación. Si algún día se desclasifican los documentos sabremos quién fue”. También recordó que la mañana en que murió Ricardo y Aniano, los trabajadores del hotel fueron conducidos y encerrados por el director del hotel en una habitación “la torre” del edificio de Irache, “dijo que por motivos de seguridad pero estamos seguros de que fue para que no informaran de lo que pasaba”. Y es que el operativo ya estaba en marcha lo confirmó una llamada que recibió la familia de Elena Urabayen a la que un primo que estaba participando en la organización advirtió de que si subían no lo hicieran por el camino de los Cañones. Algo que no hicieron y que les permitió ver cómo una grupo armado descendía de retirada de la cumbre con una metralleta envuelta en una manta.
Comienzo de los sucesos
Lo cierto es que a primeras horas del domingo varias centenares de personas acudieron a los actos organizados por el Partido Carlista en el monasterio de Irache y otras iniciaron la subida a Montejurra ajenos a los acontecimientos que estaban a punto de estallar. Entre ellos el cántabro, Aniano Jiménez que fue herido a quemarropa en las inmediaciones del monasterio tras un ligero enfrentamiento con un grupo paramilitar que venía desde Irache en formación militar, según recurda Josu Erce que fue también herido cerca del monasterio.
Asesinato de Ricardo
A pesar de que se la habían pegado la sábanas, tras pasar parte de la noche con sus cuadrilla en las fiestas de Larraga, el joven de 20 años Ricardo García Pellejero decidió subir a Montejurra a pesar de las advertencias que la había hecho su hermano mayor Miguel el mismo sábado por la noche. También y a pesar de las informaciones contradictorias, Gloria Dueñas y su cuadrilla subió por la senda del Viacrucis hacia la ermita, al igual que Patxi Areta o Patxi Lage que ese día tenía fiesta. Los cuatro formaban un grupo de unas 100 personas que subieron hasta arriba y se encontraron con gente de paisano armada que trataba de impedirles el paso o directamente les hacía retroceder. A pesar de todo, varias decenas de personas fueron subiendo hacia arriba sin sospechar que una metralleta aguardaba el momento de disparar a matar y disuadir a los primeros en llegar a la campa de la ermita. Entre ellos García Pellejero acompañado de amigos como Iñaki López y Manolo Echeverría y otros conocidos como Patxi Areta, un joven trabajador de la cooperativa Embega que otros años solía subir con sus compañeros del grupo de Scout a vender “cocacolas y cervezas” para financiar sus actividades o Josemari Esparza que había acudido como representante de CCOO al llamamiento carlista. Aquel día Areta iba acompañado por su compañero de mili Ángel Górriz “cuando salíamos de los bojes que dan al raso de la ermita sentimos los tiros. Yo que acababa de hacer la mili enseguida vi que aquel fuego era real y le grité a Juan Manuel, mi hermano pequeño que se tirara al suelo”. Enseguida vieron el cuerpo de su Ricardo tumbado en el suelo donde Josemari Esparza empezó a hacerle las maniobras de reanimación “tenía apenas una pequeña herida en el pecho. Lo bajamos entre unos cuantos pero yo recuerdo a “Górriz, Esparza y Jesús Ciordia”, aseguraba Areta. En un descenso frenético se encontraron con la comitiva del viacrucis donde iban también algunos de los representantes políticos y sindicales y también el médico -y posterior alcalde de Pamplona- Javier Erice, que les indicó que Ricardo había fallecido. “A mi hermano una de las balas le atravesó de lado a lado rompiéndole el corazón y salió de su cuerpo sin que tocara ningún hueso”, recuerda su hermano Miguel 50 años después.
Anuncio fatal en casa de Ricardo
“Los amigos de mi hermano bajaron a darnos la noticia a casa. Yo tenía 12 años” recuerda Amparo, hermana pequeña de Ricardo, “nos dijeron que mi hermano estaba herido que le habían disparado con una bala de madera, pero mi abuela se temió lo peor: ‘no hay balas de madera’”. Una noticia que puso en marcha a la familia. “Yo fui a la huerta de Valdelobos que es donde estaba mi padre”. Magdalena, la madre de Ricardo, se fue junto con Manolo Echeverría e Iñaki López hasta el puesto de la Cruz Roja situado en los bajos del Ayuntamiento de Estella, y ahí descubrió la realidad en toda su crueldad “le dijeron que en el puesto no había heridos y que tenía que ir a la morgue del Hospital Viejo a buscarlo” recuerda Amparo. “Cuando llegamos al hospital y subimos las escaleras vimos el cuerpo de Ricardo en una mesa de mármol tapado con una sábana que descubrieron para que lo identificáramos”, recordaba su amigo Iñaki López.
Los recuerdos de aquel día se precipitan tras el traslado del cuerpo de Ricardo hasta la capilla ardiente instalada en la casa del barrio de Arieta por donde pasaron miles de personas. También el funeral que se celebró en la plaza de los Fueros reunió a miles de personas que posteriormente acompañarían a la familia hasta el cementerio donde fue enterrado Ricardo. Un acontecimiento que incluso llamó la atención de la prensa internacional y en concreto de una cadena holandesa “les sacamos las cintas grabadas hasta Lorca por el temor que tenían a que se las requisara la Guardia Civil, pero luego nunca hemos visto esas imágenes”, se lamenta esta semana Patxi Areta.
Las dos investigaciones
Los conocidos como Sucesos de Montejurra 76 comenzaron dos investigaciones separadas, una oficial y otra alternativa organizada por el Partido Carlista. Aquellos crímenes impunes sumados a otros paralelos como los recientes asesinatos en la vecina Vitoria y la violencia policial recibida en las distintas huelgas en las factorías de la ciudad, cambiaron la perspectiva política y de acción de muchas vecinas y vecinos de Navarra y en especial de Tierra Estella. “No dudo de que fuera un ataque directo al Partido Carlista pero lo fue también a todos los grupos y organizaciones alternativas y de izquierdas. Los resquicios franquistas quisieron dar un aviso y lo consiguieron”, finalizó Patxi Lage. A la espera de la desclasificación de los documentos oficiales todavía secretos, existe un convencimiento generalizado de que los de Montejurra 76 fue un un crimen de Estado que, de una u otra manera, todavía se sigue ocultando.
Comisión Montejurra 76
Contra esa impunidad está trabajando la Comisión creada por el Ayuntamiento de Estella-Lizarra y que junto al Gobierno de Navarra realizará mañana sábado 9 de mayo -justo el día que se cumple el 50 aniversario- un acto institucional a las 12 horas en la Casa de Cultura Diego de Estella “abierto a toda la ciudadanía; especialmente dirigido a quienes vivieron los acontecimientos, sin olvidar a las nuevas generaciones para las que es fundamental preservar la memoria”, finalizó, Mikel Kolomo hasta el pasado jueves, presidente de la Comisión Montejurra 76.
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