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Más de 1.500 personas se manifiestan en Pamplona contra las macroplantas de biogás y exigen una moratoria real en Navarra

La marcha, que ha partido de Baluarte y ha recorrido el Casco Viejo hasta el Palacio de la Diputación, ha reunido a vecinos llegados en autobús desde los territorios afectados por las 17 macroplantas previstas en la comunidad foral

Fotos de la protesta contra las macroplantas de biogás en PamplonaIban Aguinaga

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Diversas plataformas navarras STOP MACROPLANTAS BIOGÁS se han manifestado este domingo por las calles de Iruña para reclamar la paralización de los macroproyectos de biometanización previstos en la comunidad foral. La marcha, que ha reunido a más de 1.500 personas, muchas de ellas llegadas en autobuses desde los territorios afectados, se ha iniciado en Baluarte y, tras recorrer las calles del Casco Viejo, ha finalizado ante el Palacio de la Diputación en Carlos III, donde se ha procedido a la lectura de un comunicado final.

La iniciativa ha venido precedida por una intensa labor informativa mediante charlas en los pueblos afectados —Viana, Los Arcos, Sesma, Lodosa, Mendavia, Arróniz, Murillo el Cuende, Sartaguda, Cintruénigo, Estella/Lizarra y Andosilla, entre otros—, en las que han participado más de 1.000 personas. A ello se suma una intensa movilización vecinal que ha dado lugar a la presentación de casi 15.000 alegaciones a los distintos macroproyectos.

El comunicado leído ante el Palacio de la Diputación ha recordado que hace apenas ocho meses no se había oído hablar de las macroplantas de biometano. Casi un año después, y tras mucho trabajo y esfuerzo compartido, los vecinos y vecinas de los territorios afectados se han vuelto a reunir con un objetivo común: la defensa de sus pueblos y de la tierra que les da de comer, frente a un modelo que, a su juicio, instituciones públicas, grandes empresas y fondos de inversión siguen queriendo imponer, poniendo en peligro el suelo fértil, los acuíferos y el modo de vida de estas comunidades.

El texto ha recordado que el pasado año las plataformas populares solicitaron una moratoria de dos años para la instalación de las 17 macroplantas de biometanización en Navarra y la paralización de todas las tramitaciones en curso, con el objetivo de llevar a cabo una planificación democrática con plenas garantías. Sin embargo, en octubre de 2025, el Parlamento de Navarra aprobó lo que las plataformas calificaron de "moratoria descafeinada" que no respondía a sus demandas y que, además, dejaba fuera a dos de las instalaciones más controvertidas: Arroniz y Sesma.

Incertidumbre y amenaza sobre los pueblos

El comunicado ha denunciado que, meses después, la incertidumbre y la amenaza sobre los pueblos se mantienen. Nuevas empresas siguen llamando a las puertas de los ayuntamientos, el Departamento no desautoriza definitivamente las plantas de Arroniz y Sesma y tampoco da muestras claras de querer corregir el rumbo. Ante esta situación, el pasado 27 de abril, la Coordinadora que agrupa a las plataformas populares de Viana, Los Arcos, Lodosa, Sesma, Arróniz, Mendavia, Cintruénigo, Sartaguda y Murillo el Cuende registró ante el Parlamento de Navarra un escrito dirigido a todos los grupos políticos con tres exigencias concretas.

Al término de la marcha ha intervenido Angela Marín, de la plataforma de Viana, quien ha repasado el proceso de movilizaciones de los últimos meses. "Se mantiene la incertidumbre y la amenaza sobre nuestros pueblos. Por un lado, nuevas empresas siguen llamando a las puertas de los ayuntamientos. Por otro, el Departamento no desautoriza definitivamente las plantas de Arroniz y Sesma, y tampoco da muestras claras de querer corregir el camino llevado hasta ahora", ha señalado Marín.

Por su parte, Paula Cabezón, representante de Arróniz, ha denunciado en euskera que, bajo el discurso de la transición energética, la modernidad y el desarrollo, se esconden intereses muy distintos: el afán de lucro, la violencia territorial y lo que ha calificado como "extractivismo salvaje con cobertura institucional". El comunicado ha sido especialmente crítico con el papel del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, al que ha acusado de priorizar los intereses del mercado y el beneficio económico por encima de la defensa del territorio.

"Navarra no está en venta"

Las plataformas han subrayado además que detrás de estas macroplantas no están los ganaderos ni los agricultores, sino empresas y fondos que, a su juicio, acuden atraídos por las subvenciones, el suelo barato y el agua, dejando tras de sí contaminación y tierras esquilmadas. "Cuando algo salga mal, ellos se irán, pero nosotras nos quedaremos", ha advertido el comunicado, que ha zanjado con un mensaje claro: "El agua no se vende. La tierra no se sacrifica. Y Navarra no está en venta."

El texto final ha concluido con una triple demanda dirigida al Gobierno de Navarra y a las fuerzas políticas. En primer lugar, la aprobación de una moratoria real de dos años que permita parar, estudiar, planificar y decidir democráticamente. En segundo lugar, que la protección del suelo agrícola y los acuíferos sea considerada una cuestión de máximo interés general, frente a los intereses de los grandes grupos empresariales energéticos. Y en tercer lugar, el desarrollo de un modelo de proximidad que responda verdaderamente a las necesidades del sector agroganadero, reconociendo que agricultores y ganaderos son una pieza fundamental en la vida, el desarrollo y el mantenimiento del territorio navarro.