El consejero de Educación del Gobierno de Navarra, Carlos Gimeno, compareció este miércoles ante los medios de comunicación en el marco del acto de presentación del nuevo decreto foral de convivencia de los centros docentes. Sus declaraciones llegaron en un momento de máxima tensión política en torno a la educación navarra, con el debate parlamentario sobre la proposición de ley de UPN a la vuelta de la esquina.
Gimeno fue contundente al situar la actuación de su departamento en el terreno de la legalidad. “El Departamento no puede hacer otra cosa que cumplir la ley”, afirmó, y subrayó que un gobierno que no lo hace “no es un gobierno que se dignifique”. Reconoció, no obstante, que el texto legislativo aprobado presenta importantes dificultades de aplicación, a las que calificó de “embrollo” y “entuerto”, y anunció que trasladaría esas dificultades en sede parlamentaria al día siguiente.
El consejero confirmó que los servicios jurídicos del Gobierno están trabajando para lograr la interpretación más adecuada posible de la norma. Entre las cuestiones pendientes de resolución mencionó la adjudicación de destinos del profesorado, la planificación del departamento y la asignación de plazas escolares.
Riesgo de reasignar plazas
En relación al proceso de matriculación, Gimeno admitió que existe “un cierto riesgo” de tener que llevar a cabo una nueva reasignación de plazas como consecuencia de posibles fallos judiciales del TSJN. Esa primera reasignación, precisó, sería de carácter “pacífico” al producirse sobre una sobreabundancia de plazas, lo que abriría la puerta a que familias que no obtuvieron su centro de primera opción puedan acceder a él.
Preguntado por si se sentía desautorizado por la polémica generada, Gimeno rechazó esa lectura y se definió como “un privilegiado” por haber contado, según dijo, con el respaldo de la presidenta del Gobierno, del vicepresidente y del PSN desde el primer momento. Insistió en que su departamento ha actuado siempre dentro del acuerdo programático firmado en 2023 y no en función de mayorías parlamentarias. Sobre la estabilidad de su puesto dentro del Ejecutivo foral, el consejero descartó temer por su puesto. “Desde el primer día, mi cargo ha estado a disposición de la presidenta”, remarcó.