Segundo Pedro Orozco Orozco, el hombre de 52 años que ha perdido la vida este mediodía después de que una pala cargadora le golpeara mientras se encontraba trabajando en una de las instalaciones de Lombricultura LVA —empresa que produce toneladas de compostaje orgánico con lombrices—, era original de Ecuador, aunque desde hace "muchos años" reside en Tudela, donde vino en primera instancia con la que fue su mujer (se separaron) y luego ya fueron llegando sus hijos. Y desde entonces procuró hacer mucha vida en la ciudad. Tanto es así que la familia ha crecido y se ha hecho cada vez más grande en Navarra, ya que tres de los hijos (en total son cuatro, tres mujeres y un hombre) viven en la Comunidad Foral y Pedro había tenido seis nietos. Además, también era un hombre que destacaba por su simpatía. De hecho, cada vez que sus hijos aparecen por la localidad ribera, los vecinos "se nos acercan para decirnos que conocen a nuestro padre. Era una persona muy amable y tenía muchos amigos", ha descrito su hija, Erica Orozco.

De esta forma, parece que esta alegría con la que le describen era algo que impregnaba su día a día. Solía ir por la calle o realizar las actividades "cantando" cosas alegres y, en sus ratos libres, solía tocar la guitarra. "Nunca se estresaba por nada, siempre estaba tranquilo", ha asegurado. Y esta forma de ser, tan "vital y brillante", también se podía extrapolar a su trabajo, al que se dedicó con mucho empeño desde que vivía en Ecuador para poder mudarse a Navarra y al que, posteriormente, realizó en la Comunidad Foral. En especial, en el sector de la construcción —en empresas como Cecteco, donde apenas estuvo unos meses— en Tudela y, posteriormente, en la empresa valtierrana Lombricultura LVA.

Un "golpe terrible"

La terrible noticia que ha recibido la familia este mediodía les ha supuesto "un golpe terrible", no solo por la vitalidad de Pedro, sino también porque en poco más de una semana —el 4 de abril— iba a ser su cumpleaños. "No nos quedan palabras", se ha lamentado. Porque Pedro era el que siempre tenía algo que decir. "Le gustaba todo, siempre hablaba de las cosas que le gustan". En concreto, desde hace un par de años que comenzó a ser creyente y practicante: "Nos hablaba mucho de la Biblia, tenía mucha fe", ha señalado. Su fallecimiento ha conmocionado a la familia, a los amigos y vecinos de Tudela, que mañana podrán despedirse de una persona "buena, comprometida y trabajadora".