Carlos Aurensanz: "Cuanto más disfruta el creador más lo hace el lector"

'El tejido de los días' (Ediciones B, 2021), es el título de la nueva novela, la séptima, del tudelano Carlos Aurensanz. Ambientada en la Zaragoza de principios de los años 50 del siglo pasado, narra las peripecias de una joven que llega a la ciudad del Ebro sola y embarazada, tras una relación prohibida con un hombre que acaba de morir.

21.04.2021 | 09:11
Carlos Aurensanz acaba de publicar 'El tejido de los días'.

Ya en Zaragoza, abrirá un salón de costura con la ayuda de otra joven modista. Atraídas por su talento, las mujeres de las familias bien no tardarán en frecuentar el taller para admirar los vestidos más glamurosos de la época. Será así como Julia, que así se llama la protagonista, conocerá a la familia Monforte y las vidas de quienes trabajan en su mansión. Mientras Julia intenta ocultar el pasado del hombre al que amó y construir un futuro para su hijo, un secreto inconfesable soterrado durante generaciones en la casa de los Monforte saldrá a la luz y cambiará para siempre la vida de sus habitantes. Aurensanz, licenciado en Veterinaria, ha publicado a lo largo de estos años varias novelas, siendo las tres primeras, las dedicadas a la familia muladí de los Banu Qasi, las que le han dado reconocimiento por parte del público y la crítica, que no han dudado en considerarlo uno de los autores más importantes en el panorama de la narrativa histórica.

¿Cómo se le ocurrió el argumento para El tejido de los días?
Se trata de la peripecia vital durante la primera juventud de una mujer, ahora ya anciana, que me es muy cercana. Su historia es la base de la trama, aunque he incorporado un elenco de personajes, en su mayor parte femeninos, que la enriquecen y le añaden subtramas que se entrecruzan. Transcurre en los primeros años 50 y eso me permite retratar una época, la posguerra española, que me atrae de manera especial y que ya había reflejado en mi novela La puerta pintada.

Hable de Antonia y Julia, las dos protagonistas de la novela.
Antonia es la protagonista inicial de la novela, la que le dio su primer título: La sirvienta. Julia, en el primer esbozo, era un personaje secundario, pero a lo largo del proceso de creación ha crecido y ha ido cobrando un papel cada vez más destacado. El hecho de ser un personaje completamente de ficción me ha permitido modelarlo a mi gusto y recrearme en su personalidad hasta el punto de hacerse con el papel protagonista y llegar a ocupar en solitario la portada de la novela.

Está ambientada en Zaragoza, ¿por qué en esa ciudad?
Los hechos en los que se basa la historia original sucedieron en Zaragoza, una ciudad que conozco bien, en la que conservo buenos amigos y a la que le tengo un gran cariño.

¿Cómo se documentó para ambientar los años 50?
He contado con la ventaja de que existe mucho material disponible, tanto online como en las hemerotecas, pero a la vez he tenido que hilar muy fino porque habrá lectores que vivieron la época. Me he tropezado con dudas a cada instante que no encontraba al documentar una novela en la Edad Media. ¿Cómo se llamaba al timbre de un edificio de vecinos en 1953?, ¿había algo parecido a un portero eléctrico?, ¿qué tipo de calefacción se instalaba en la casa de una familia adinerada, de carbón o ya las había de fueloil?, ¿y en la cocina había ya frigoríficos o se seguían utilizando las fresqueras?, ¿con qué tipo de cafetera se preparaba el café?, ¿qué clase de plancha usaba una doncella en 1951?, ¿en qué año salió al mercado determinado modelo de vehículo?... La lista es interminable.

¿Todos los personajes son ficticios?
Lo que es real es la peripecia vital de Antonia en la que se basa la novela, una muchacha que, con tan solo doce años llega a la capital a servir en casa de un potentado preboste del régimen. A partir de ahí, la ficción se hace dueña de la novela y hace a sus protagonistas irreconocibles. O eso espero.

¿Cómo se le ocurrió el título?
En realidad surgió de una lista de posibilidades que teníamos sobre la mesa, pero se llevó el gato al agua la idea de mis dos editoras en Madrid y en Barcelona.

¿Ha sido complicado escribirla?
Desde que publiqué mi primera novela en 2009 la cadencia habitual entre publicaciones ha sido de dos años. En este caso ha pasado algo más de tiempo porque la pandemia se ha cruzado en el camino y también ha afectado a la tarea de las editoriales, que no pudieron sacar a la venta los títulos preparados para la primavera de 2020.

¿Es una novela que podría plasmarse en película?
Es lo primero que me comentó mi agente literaria, Antonia Kerrigan, al leer el manuscrito: las grandes posibilidades cinematográficas que veía en la novela, y de hecho, se muestra entusiasmada con la posibilidad de vender los derechos audiovisuales. Yo mismo, en el largo proceso de escritura, dejando moverse a los personajes en la mansión de los Monforte, me sorprendía en muchas ocasiones con el recuerdo de aquella magnífica serie de la BBC que se llamaba Arriba y abajo.

¿Cómo construye sus novelas?
He evolucionado desde las primeras. En esta ocasión, a pesar de que el esbozo de cada capítulo estaba plasmado antes de empezar a escribir, algunos personajes han ido creciendo durante el proceso hasta el punto de alterar el peso de cada uno en la novela y obligarme a cambiar título y portada.

¿Qué rutina sigue a la hora de escribir?
No existe. Con un trabajo de ocho horas, una familia con tres hijos, la necesidad de buscar tiempo para el deporte y las actividades de la vida cotidiana, no es posible marcar tiempos. Escribo cuando puedo, normalmente buscando las horas de tranquilidad de la noche. Por eso la siesta es mi gran aliada.

¿Cuál es el ingrediente fundamental para que una novela sea un éxito?
No existe, y por eso nadie debería tomar en serio a aquellos que intentan vender el secreto para escribir un best seller. Sin embargo, sí que existe un factor sin el cual esa novela nunca será un éxito: que el autor disfrute durante todo el proceso de creación, desde la primera idea hasta el punto final. Estoy convencido de que cuanto más disfruta el creador, más lo hace el lector.

¿Cómo soluciona un día de poca inspiración?
Es muy sencillo, dedicándome a otra cosa. Por fortuna, en mi relación con la editorial no hay apremios a la hora de entregar un original. Escribo por placer. Mi faceta literaria nunca ha dejado de ser un hobby. Tanto es así, que estoy seguro de que cuando escribir una novela se convierta en una obligación o una carga dejaré de hacerlo.

¿Cuando comienza a escribir una novela ya tiene claro el final?
Sí, mi método de trabajo incluye un periodo largo de preparación, búsqueda y estudio de documentación, estructuración de la novela, organización de la historia en capítulos€ Esto puede llevarme un año completo, la mitad del tiempo que suele transcurrir entre una novela y otra. El proceso de escritura en sí mismo empieza cuando este trabajo previo ha finalizado y ya tengo el esbozo completo de la novela en la cabeza, aunque posteriormente ese esquema inicial pueda sufrir importantes cambios.

¿Cuál es su lugar preferido para trabajar?
Cualquiera tranquilo con acceso a internet es bueno, aunque con tres hijos pequeños he escrito en parques, piscinas, en la huerta y en soportes tan diversos como una libreta, una tablet, el móvil en un tren, e incluso en una servilleta cuando la idea surge en un momento poco oportuno.

¿Qué tal encaja las críticas?
A nadie le agrada una mala crítica, sobre todo si intuyes que la motivación no es literaria sino política o ideológica. Pero a riesgo de parecer poco modesto, las que he leído han sido muy contadas. Tanto una mala crítica puntual como los elogios tienen su utilidad, para mejorar o para perseverar en una tarea en la que siempre existen altibajos.

Un libro que no haya podido acabar de leer...
Suelo ser muy tozudo y me cuesta dejar un libro sin terminar. No diré el título, pero era una novela histórica ambientada en el siglo XIII, repleta de gazapos que iba soportando estoicamente hasta que cerré el libro cuando leí que uno de los personajes vestía una túnica de tergal.

¿Cree que las redes sociales son importantes para un escritor?
Son una herramienta fundamental. En un principio para darse a conocer, y posteriormente para mantener ese feed back tan necesario y a la vez tan gratificante con los lectores.

Por último, ¿qué significa para usted escribir?
Es una necesidad. Cuando pongo punto final a una novela siempre se produce un efecto de liberación después de muchos meses de trabajo. La intención es dejar pasar un tiempo más o menos largo antes de pensar en un nuevo proyecto. Sin embargo, no transcurren muchos días antes de que el gusanillo vuelva a aparecer. Surgen ideas en el momento menos pensado, surge la necesidad de tomar nota de ellas, y la carpeta donde las guardo empieza a crecer con la primera documentación, el esbozo inicial y los primeros esquemas hasta que el proceso vuelve a ponerse en marcha de manera imparable. 

PERSONAL
Edad: 56 años.
Lugar de nacimiento: Tudela (Navarra).
Estado civil: Casado y padre de tres hijos.
Formación: Es licenciado en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza. En la actualidad, desarrolla su actividad profesional en el campo de la salud pública. 
Trayectoria: Como novelista ha publicado Banu Qasi. Los hijos de Casio (2009), Banu Qasi. La guerra de Al Ándalus (2011), Banu Qasi. La hora del califa (2013), La puerta pintada (2015), Hasday, el médico del Califa (2016) y El Rey tahúr (2018). Estos días ha visto la luz El tejido de los días, su nueva novela. 
 
EN CORTO
Una virtud: "La curiosidad". 
Un defecto: "La lista no cabría en una página completa".
Un vicio: "Los vicios son inconfesables".
Que valora de la gente: "El buen rollo".
Un libro: " Los miserables, de Víctor Hugo".
Una película: " Los miserables, de Tom Hooper".
Una comida: "Patatas a la importancia".
Una bebida: "Agua". 
Un lugar para vivir: "Cualquier sitio junto al mar".
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