¿Por qué algunos sonidos nos producen dentera y cuáles son los más desagradables?

Los sonidos demasiado agudos provocan en nosotros una reacción física involuntaria de rechazo

25.02.2022 | 17:48
Un hombre experimenta una sensación de dentera.

En algún momento, todos nos hemos visto sorprendidos por algún sonido penetrante y molesto que hemos sido incapaces de soportar durante mucho tiempo. Nos referimos, por ejemplo, al ruido que se produce al arañar un plato con un tenedor, al rozar la pizarra con la uña, una radial que corta una baldosa, un dedo que roza un globo, una silla metálica que se arrastra, el sonido del corcho blanco...

Todo ese tipo de sonidos que nos resultan insoportables provocan en nosotros una reacción física involuntaria de rechazo, es decir, dentera. Nuestro cuerpo nos lo hace saber con una especie de escalofrío y con una extraña sensación en dientes y encías. Además, no podemos evitar cerrar los ojos, nuestra piel se pone de gallina, los músculos se tensan y nos entran ganas de escapar de la fuente que nos provoca esa sensación.

La dentera es un acto reflejo innato, pero dependerá de nuestra sensibilidad que nos afecte más o menos. No hay ninguna teoría sólida sobre su origen biológico. Sin embargo, sí está claro que está regulada por la parte autónoma o vegetativa del sistema nervioso, la cual controla reacciones involuntarias como la respiración o el miedo.

Cuando un sonido desagradable llega a nuestro oído, la amígdala modula a la corteza auditiva aumentando la intensidad de su actividad y generando emociones desagradables.

Algunos expertos creen que los efectos que provoca la dentera, tensión, rechazo y huida, tienen relación con nuestros ancestros. El hombre y los monos actuamos igual ante el peligro. Tanto unos como otros emitimos sonidos estridentes o gritos para advertir de un peligro.

Los sonidos que nos dan dentera son molestos porque son muy agudos. Son ondas sonoras de alta frecuencia, es decir, que oscilan muchas veces por segundo.

Nuestro oído es capaz de escuchar sonidos con frecuencias de entre 20 y 20.000 Hertzios. A partir de ahí nos causan dolor, precisamente, por la elevada oscilación de las ondas por segundo y el cerebro nos manda la señal de huir. Por eso los sonidos agudos producen dentera y nos resultan tan molestos.

Diez de los sonidos más desagradables para el oído humano son:

- Rozar un cuchillo contra un cristal

- Arañar con un tenedor un plato de porcelana

- Una tiza que chirría contra una pizarra

- Rozar una pizarra con las uñas

- Cortar una baldosa con una radial

- Agujerear una pared con un taladro eléctrico

- El sonido de un micrófono que se acopla

- Las cadenas de un columpio oxidado

- Las cuerdas de un violín mal afinado

- El ruido de los trenes al frenar

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