De las 58.000 viviendas protegidas construidas en Navarra desde los años 90, 55.000 acabarán –o ya están– en el mercado libre. Es el cálculo que maneja el Gobierno de Navarra, que hace unos años decidió romper con una dinámica insostenible. No puede ser, piensan en Vivienda, que el Gobierno pague un tercio de cada vivienda para hacerla protegida y que al cabo de unos años esa casa semipública termine en un mercado privado, sujeto a otras normas. El Parlamento, en junio de 2022, aprobó con los votos a favor de PSN, Geroa Bai, Podemos, I-E y la abstención de EH Bildu una reforma que, precisamente, extendía ad eternum la protección de todas las VPO para compraventa construidas a partir de entonces. El problema es que las cifras de construcción de los 90 quedan muy lejos...
Las 168 viviendas de Sarriguren ahora en manos de un fondo sueco llevan una cronología diferente. Ya en agosto de 2025 perdieron la condición de protegidas 60 viviendas. Las otras 108 perderán el título de VPO entre el 6 de marzo. Con los 168 pisos –edificios de 7 plantas, pisos de entre 70 y algo y 90 metros– van anejos 187 garajes y 173 trasteros. En total, 15.080 metros cuadrados construidos.
1652 pisos hasta 2033
No son las únicas viviendas que perderán la etiqueta VPO este año. En total serán 310 en Navarra: a las de Sarriguren hay que sumar 4 en Villafranca, 21 en Doneztebe, 8 en Burlada y 169 en Pamplona. Sin embargo, es casi seguro que por el momento ninguna de las viviendas de la capital pasarán al mercado libre. Los 169 pisos que dejarán de ser VPO forman parte de tres bloques construidos hace 30 años por la constructora Proginsa para albergar en ellos pisos tutelados. Están en las calles Leyre, Ermitagaña e Irunlarrea.
Para 2027, Vivienda tiene localizados unos 210 pisos que pierden la protección, de los que 190 están en Pamplona; 175 en 2028; 64 en 2029; 344 en 2030; 263 en 2031... en total, 1652 pisos hasta 2033. De los 175 pisos que pierden la protección en 2028, 112 están en Sarriguren, y están en una situación muy similar a la que viven las viviendas que ahora mismo pierden la protección.