octava jornada del juicio por la muerte cabacas

Un ertzaina reconoce que disparó "una o dos pelotas cuando Iñigo ya estaba en el suelo"

Un agente de una furgoneta de apoyo declara que al llegar había en la  zona "tensión en el ambiente, vidrios en el suelo y gente irascible"

07.02.2020 | 15:52
Un ertzaina custodia la sala de la Audiencia de Bizkaia donde se celebra la vista del ‘caso Cabacas’.

BILBAO. La Audiencia de Bizkaia ha celebrado este martes la octava jornada  del juicio por la muerte del aficionado del Athletic Iñigo Cabacas,  herido de gravedad el 5 de abril de 2012 en una carga policial que  realizó la Ertzaintza con motivo de los incidentes que se produjeron  en Bilbao tras el partido contra el Schalke 04. El joven falleció  cuatro días después en el Hospital de Basurto.

Seis ertzainas que participaron en el dispositivo policial con  motivo del encuentro, tres mandos intermedios y tres agentes de base,  están acusados por estos hechos. La acusación particular, que  representa a la familia de la víctima, solicita para cada uno de  ellos cuatro años de prisión por homicidio con imprudencia grave  profesional, además de una inhabilitación de seis años. Por su parte,  la Fiscalía y las defensas de los acusados solicitan la absolución.

En esta sesión, han prestado declaración como testigos dos agentes  de la Ertzaintza que formaban parte de la furgoneta del oficial  imputado en el caso, la F-12, así como otros seis agentes de otra  furgoneta, la F-22, que también participaba en el operativo especial  establecido por el partido de fútbol, que se encontraba estacionada  en la Plaza Moyua y que fue requerida como apoyo porque había  "incidentes" en la plaza de la Herriko.

Como testigo de la defensa, ha declarado el agente responsable de  la furgoneta F-22, que recibió el aviso de que se estaban produciendo  "incidentes" en la zona María Díaz de Haro y fueron requeridos como  apoyo. A su llegada, ya había "unas cinco o seis" furgonetas  aparcadas, y la suya estacionó "cruzada" en la carretera cortando el  tráfico, "un poco más abajo" de la plazoleta y a la altura de las  galerías ubicadas en la acera de enfrente.

"Nos bajamos, ordené ponerse el material antidisturbios y  desplegué a los agentes a mi cargo para cubrir la zona de las  galerías, que estaba llena de gente, en previsión de que hubiera  lanzamiento de objetos", ha explicado, para asegurar que cuando  llegaron "todo estaba controlado" en el callejón, donde "había gente  pero no había incidentes" y "se oían disparos hacia Licenciado  Poza".

Todos los agentes de la F-22 han declarado que acudieron a la zona  de María Díaz de Haro "en apoyo en unos incidentes de orden público  en la plaza", pero recibieron la orden del mando de la furgoneta de  permanecer controlando la zona de las galerías en la acera contraria  a la plazoleta, donde había gente congregada "muy irascible" y  "alterada" y, aunque no vieron "a nadie disparar", sí oyeron  detonaciones por Licenciado Poza.

La mayoría de los agentes de la F-22 han declarado que llevaban  como uniforme el buzo azul y que no tuvieron ninguna actuación en la  plaza donde Iñigo Cabacas recibió el impacto mortal, que "ya estaba  controlada" cuando llegaron y con "suficientes agentes para manejar  la situación". De esta forma, permanecieron frente a las galerías con  la orden de controlar a las personas que allí se encontraban e ir  "vaciando" la zona.

No obstante, dos agentes de la F-22 que formaban un binomio (un  ertzaina con escopeta y otro con escudo) sí entraron en la plazoleta  de María Díaz de Haro. Según ha declarado el escopetero de este  binomio, cuando la zona estaba despejada y la gente ya se iba  dispersando, vieron a compañeros entrando en el callejón y se sumaron  los ertzainas que estaban bajo el mando del oficial de la F-12, con  la orden de despejar la plaza para posibilitar el paso de las  ambulancias.

En ese punto de su actuación, ha asegurado que Iñigo Cabacas "ya  estaba en el suelo". "Según íbamos a entrar salió un chico que me  dijo que teníamos que hacer algo porque había un chico que tenía la  cabeza abierta, y le mandamos salir de allí porque ya íbamos a entrar  nosotros", ha declarado, para añadir que, seguidamente, vio a una  chica "en estado de bloqueo y a su pareja intentando sacarla de  allí", y les dijo que tenían que salir.

Fueron avanzando con los compañeros hasta el final del callejón y  pasaron el túnel que comunica con Licenciado Poza, sin tener "ninguna  incidencia", pero, al llegar al fondo, "nada más girar hacia  Licenciado Poza nos recibieron con objetos". "Yo llevaba escopeta, en  un principio hice algún disparo de aviso y, una vez que estaban  avanzando parapetándose con contenedores, opté por disparar una o dos  pelotas al contenedor, mientras seguían lanzándonos objetos", ha  testificado.

Tras insistir en que "el avance con contenedores era por la calle  Licenciado Poza", ha afirmado que lo que ejecutó fueron "disparos  defensivos, no ofensivos", y que, tras una carga con la que lograron  dispersar a los atacantes hacia la calle Doctor Areilza, volvió a su  furgoneta.

Por su parte, el conductor de la F-22 ha corroborado la  declaración de sus compañeros de furgoneta y ha explicado que se  colocó el material antidisturbios, cogió su escopeta, pero no el  pelotero, y permaneció custodiando la furgoneta, que quedó "en  oblicuo" cortando el tráfico. "No usé la escopeta para nada, y en  cuanto vi que la situación quedaba más tranquila la guardé en la  furgoneta", ha declarado, para afirmar que, "al llegar, había tensión  en el ambiente y vidrios por el suelo en una proporción importante".
F-12

Por otro lado, uno de los agentes de la F-12, que esa noche tenía  el puesto de conductor y asignada una escopeta que no utilizó, ha  declarado que fueron avisados de una pelea en la plaza de María Díaz  de Haro y de que las ambulancias no podían acceder a la zona. Cuando  llegaron a la altura del callejón donde cayó herido Iñigo Cabacas "ya  se escuchaban detonaciones", había ya "tres o cuatro furgonetas" y el  oficial les ordenó permanecer dentro hasta que el 'Ugarteko' trasladó  la orden de "entren con todo", después de que el oficial al mando le  solicitara más recursos porque consideraba que los que tenía eran  "insuficientes", ha relatado.

Fue entonces cuando bajaron del vehículo y él vio que "agentes de  otras furgonetas salían por un costado, disparaban y volvían a  parapetarse", aunque "no sabe" cuántos eran. Este ertzaina, que ha  declarado que los agentes de su furgoneta no llevaban chamarra roja,  ha dicho que se escuchaban "detonaciones al fondo" y les lanzaban  "muchos objetos" desde el callejón "lleno de gente", que "impactaron  en la furgoneta". Ha explicado que se quedó "custodiando" su  furgoneta, y que "no oyó ninguna orden más", ni de su mando ni de los  mandos de las otras furgonetas.

Tras testificar que "desconoce" si alguno de sus compañeros de la  furgoneta usó la escopeta, ha explicado que, una vez recibida la  orden de abandonar el lugar de "otro mando de paisano", a un  compañero se le disparó la escopeta dentro de la furgoneta.

El otro ertzaina de la F-12, que también portaba escopeta, ha  relatado que cuando llegaron fueron recibidos con el lanzamiento de  botellas, y oyó "detonaciones" provenientes de Licenciado Poza. El  oficial al mando les ordenó salir "por la puerta de la furgoneta  contraria al callejón, y formar una línea avanzado hasta el  callejón", pero "no teníamos orden de cargar".

Según ha explicado, estando en su puesto en formación en línea se  preocupó "de su binomio y del binomio de al lado" y de "cumplir las  órdenes", y no entró en la plazoleta, pero sí vio al fondo del  callejón a ertzainas "corriendo detrás de personas".

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