El negocio de los seguros privados ha cogido fuerza en el Estado a raíz de la pandemia de coronavirus, que agravó muchos de los males que ya arrastraba el sistema sanitario como la falta de médicos, las altas listas de espera o el deterioro de la Atención Primaria. En este contexto, la sanidad privada se va abriendo camino y también lo hace en Navarra, donde en los últimos 6 años ha aumentado un 121% la proporción de aseguramiento privado, es decir, los navarros con seguros de salud se han duplicado desde 2018. No obstante, la Comunidad Foral cuenta con un sistema sanitario público robusto -Osasunbidea-, de hecho, el de mayor calidad del Estado según varios estudios recientes, y se mantiene como la comunidad con menor penetración de seguros privados (19,5%) del Estado, pese al incremento registrado en los últimos años.
Así lo acredita el Informe 2025 sobre la evaluación de la sanidad privada en el sistema sanitario de España (SNS) elaborado por el Ministerio de Sanidad, en el que se realiza un análisis integral sobre la evolución de la participación privada en la prestación de servicios sanitarios públicos durante las dos últimas décadas y en el que el Ministerio concluye que la colaboración con entidades privadas ha pasado de ser un recurso excepcional para convertirse en una práctica estructural, lo que implica “desviar una parte creciente del presupuesto público a empresas cuya lógica responde al beneficio, no al interés general”.
Sanidad recomienda auditar la actividad privada financiada con recursos públicos
En el Informe 2025 sobre la evaluación de la sanidad privada en el sistema sanitario de España (SNS), el Ministerio de Sanidad concluye que, aunque el sistema público sigue siendo el principal garante del derecho a la salud, el crecimiento de la actividad privada debilita los principios fundacionales del SNS. Por ello, recomienda reforzar los mecanismos de auditoría y control de la actividad privada financiada con recursos públicos.
En el caso de Navarra, el informe detalla que los seguros privados no están tan extendidos como en el resto de comunidades, pero evidencia una alta penetración estructural del sector privado dentro del SNS (Sistema Nacional de Salud). A nivel hospitalario, la Comunidad Foral es una de las cinco CCAA con una proporción de hospitales privados pertenecientes al SNS por encima del 30% y, en lo relativo a camas instaladas y en funcionamiento, también destaca con una proporción en centros privados superior a la media estatal. De las 1.778 camas instaladas pertenecientes al SNS en 2023 -último año con datos-, el 17,4% eran de centros con dependencia funcional privada, y de las camas en funcionamiento el 18,7% eran privadas.
Lo mismo ocurre con la cirugía y los equipos diagnósticos, Navarra aparece entre las comunidades con mayor peso relativo de quirófanos privados dentro del Sistema Nacional de Salud: el 13,6% de los 59 quirófanos navarros está en centros privados, cuando la media estatal es del 10,7%. De la misma forma, los datos de dotación de equipos de diagnóstico muestran que la presencia privada en Navarra es más alta que en el conjunto del Estado, tanto en resonancias magnéticas (Navarra 14,3% frente al 12,8% del Estado) como en TAC (Navarra 10% y el Estado 8,5%).
No obstante, en el caso de las estancias en hospitales de día, la Comunidad Foral cuenta con un porcentaje inferior (11,7%) a la media estatal (17%). En lo relativo a los ingresos hospitalarios en centros privados, el informe detalla que mayoritariamente se pagan con fondos públicos. No obstante, Navarra es la segunda comunidad que menos financiación pública destina a ello, al costear el 81,9% de las estancias en centros privados, solo Baleares destina menos recursos públicos (80,6%).