Tengo que acudir desde Lekunberri, donde vivimos, al centro hospitalario de Pamplona dado el delicado estado de mi mujer, con movilidad reducida. Después de dos multas por no saber las estrambóticas y recaudatorias medidas de restricción del tráfico en la zona, he leído en este diario las pertinentes instrucciones. Las señales en las calzadas son difíciles de ver, más si entras en una rotonda de muchísimo tráfico e intentas aparcar en unas zonas absolutamente saturadas de coches.

Desde aquí queremos agradecer al alcalde su gentileza para hacer más difícil el acceso a los hospitales a los enfermos y sugerimos dedicar el monto de las multas a nuevas obras de túneles cuidadosamente recompensadas a sus muñidores.

Para guinda, el ayuntamiento me ha vuelto a requerir por correo certificado una multa pagada con anterioridad por medios electrónicos. Felicitaciones de nuevo.