Rajoy, Sáenz de Santamaría y Montoro desinflan las acusaciones del ‘procés’

El expresidente y la que fuera su número dos se desentienden del operativo policial
El ex líder popular deja claro que nunca tuvo intención de dialogar
Fracasa al intentar argumentar que existió una rebelión

08.02.2020 | 21:58
Rajoy, frente al tribunal y ante los acusados.

El expresidente y la que fuera su número dos se desentienden del operativo policial - El ex líder popular deja claro que nunca tuvo intención de dialogar - Fracasa al intentar argumentar que existió una rebelión en Catalunya.

pamplona - Un guion claro, el convencimiento de haber hecho lo correcto y de que fueron "los otros" los que actuaron mal. Así acudió Mariano Rajoy a declarar al juicio del procés, en un día en el que también testificaron la que fuera su número dos, Soraya Sáenz de Santarmía, y su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El primero negó que hubiera habido un referéndum, la segunda, que se proclamara la independencia y el tercero no probó que hubiera malversación. Una jornada satisfactoria para las defensas de los líderes del procés.

"Mariano Rajoy Brey. Registrador de la propiedad. 63 años. Casado". Sentado frente a los siete jueces del Tribunal Supremo, siguiendo el protocolo judicial, el expresidente se describió de esa manera ante el magistrado Manuel Marchena, que acudió en su auxilio en varias ocasiones, como tuvo que hacer con otros testigos ante las preguntas de fiscales y abogados defensores. Vestido de traje oscuro, camisa blanca y corbata azul marino con toques blancos, Rajoy se mantuvo tranquilo a lo largo de la hora y tres cuartos de interrogatorio, con una idea clara: él no podía mirar hacia otro lado cuando los políticos del procés intentaron "liquidar" la soberanía nacional. Hasta en cinco ocasiones acudió a ese verbo para definir lo que pasó en Catalunya en octubre de 2017, cuando, como presidente, tuvo que tomar la decisión de aplicar un "prudente" 155, sobre todo comparado con el estado de excepción por el que le preguntó el abogado de Vox.

Tras desaparecer de la vida política hace ocho meses, Rajoy reapareció en una comparecencia en la que no se movió ni un centímetro de lo que defendió a capa y espada desde La Moncloa hace años: "Es el pueblo español el que decide lo que es España". Y si hace menos de dos años se pudo ver a un Rajoy más a la defensiva testificando en el juicio de Gürtel, que se saldó con una condena a su partido, ayer respondió a los abogados con soltura, pero repitiendo los mismos conceptos una y otra vez.

"Sobre el referéndum, nunca hubo nada que hablar. Ya dejé con meridiana claridad que en ningún caso el presidente de España se saltaría la Constitución y aniquilaría la soberanía nacional. Rajoy pronunció un discurso en todo momento negando el diálogo y el referéndum. El expresidente describió cómo actuó su Ejecutivo sin arrepentimiento ni siquiera por las cargas del 1-O: "Realmente, dije que el Gobierno haría todo lo que pudiera para que no se celebrara el referéndum". Y negó la consulta: "Puigdemont me remitió una carta donde se me instaba a negociar los términos de un referéndum. Lo que se convocó no fue un referéndum, no hubo ningún referéndum".

Para Rajoy "no había que ser muy avispado" para ver venir el referéndum ilegal, y decir que no hubo acoso a los policías y guardias civiles tras el 1-O, "con perdón, es estar ciego". "¿Usted qué quería, 21 recursos? Pues fueron 20", espetó al abogado Francesc Homs sobre las alegaciones que presentó ante el Constitucional. Y Homs contraatacó, de político a político. "¿Y usted, como presidente del Gobierno, hizo autocrítica?". La pregunta quedó sin contestar por la interrupción de Marchena y fue quizás el momento más tenso. Pero hubo otros. "Déjeme responder como me parece oportuno, yo tampoco le digo lo que tiene que...", le dijo Rajoy a Homs. Y ahí también entró Marchena. Para frenar a Rajoy en esta ocasión pero, sobre todo, a los letrados que intentaron ponerle contra las cuerdas. Como cuando Homs le preguntó por una supuesta reunión que mantuvo con Íñigo Urkullu, el supuesto mediador citado hoy. "Ahí no ha habido ningún mediador de nada", zanjó Rajoy, que no estaba seguro - "es muy difícil de recordar"- de si habló con el político vasco en persona (como planteaba Homs) o por teléfono.

"La generosidad hay un momento que tiene un límite", recordó Marchena a Homs, quien le devolvió al magistrado su fastidio dejando claras sus protestas y aceptando, de poca gana, sus "consideraciones-indicaciones". La abogada de Carme Forcadell, Olga Arderiu, volvió a poner al testigo contra las cuerdas preguntando si le consta que el Gobierno tiene 34 sentencias referentes a Catalunya incumplidas. Y Rajoy no supo qué responder.

El expresidente sí fue tajante al negar el diálogo con el Govern: "Nunca admití ninguna conversación sobre la soberanía, invité a Puigdemont a explicarse en las Cortes". Rajoy no negó el diálogo, pero lo limitó a estos términos: "Yo no estaba dispuesto a negociar a cambiar algunas cosas. La ley, la soberanía nacional y la Constitución no se negocian". "Me gusta dialogar y pactar, pero respetando las reglas del juego", añadió. "La propuesta más importante que hice fue que se dejara de incumplir la Constitución", insistió. Y llegó a decir que "nos pareció que la aplicación del 155 era lo más justo. Los estados de excepción o de asedio se estudiaron, pero no dedicamos demasiado tiempo". Una afirmación clave porque cuestiona la acusación de rebelión a los líderes del procés como argumentaron las defensas. Si la hubo, ¿por qué no actuó el Gobierno con las herramientas que la ley le brinda ante un situación así?

Tampoco tuvo que responder Rajoy a la abogada que le preguntó por el movimiento insumiso. "¿Usted cree que tiene relevancia lo que el señor Rajoy opine sobre la insumisión en España?", le recriminó Marchena. Pero la letrada sí consiguió proyectar un vídeo de la actuación de las fuerzas de seguridad. Rajoy miró atento. "Imágenes de estas, desgraciadamente, he visto muchas", comenzó diciendo para cargar acto seguido la responsabilidad en los independentistas por haber llamado a votar en una consulta "ilegal". - D.N.

El Post-it

La Generalitat afea las evasivas de Rajoy. El conseller catalán de Interior, Miquel Buch, criticó las "evasivas" de Mariano Rajoy en su declaración y opinó que se evidencia que por parte del Ejecutivo catalán "siempre había voluntad de diálogo", mientras que por parte de la Moncloa sólo hubo "imposición de la Constitución". Sobre que Rajoy se desvincule de los operativos policiales, Buch pidió esperar a la testificación del exministro del Interior Juan Ignacio Zoido, con la confianza de que "no continúen las evasivas".

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