La defensa desmonta el relato de Millo sobre la violencia independentista el 1-O

El exdelegado del Gobierno, incapaz de concretar datos, dice que se usó Fairy para que la Policía patinara en los colegios

08.02.2020 | 22:58
El que fuera delegado del Gobierno en Catalunya, Josep Enric Millo, ante el tribunal.

El exdelegado del Gobierno, sin concretar datos, dice que se usó Fairy para que la Policía patinara en colegios.

pamplona - "Hay mentiras, hay falsedades y después están las declaraciones del señor Millo". Quim Torra fue el primero en plasmar su enfado ante la versión sobre la jornada del referéndum que ofreció ayer el exdelegado del Gobierno español, Enric Millo, para quien la línea política se impuso a la profesional en la actuación de los Mossos. Su relato fue desmontado por los abogados de la defensa. "No se puede negar que el independentismo es violento", aseguró el exdirigente del PP cerrando filas con la Policía y la Guardia Civil, a quienes visitó los días posteriores, según él, para conocer de primera mano su posición sobre el 1-O, escuchando "testimonios estremecedores" debido a la situación "difícil y compleja" que encararon. Millo incluso ofreció un escenario inédito, al menos en lo que se ha podido comprobar en las imágenes de lo acontecido.

"No era nada fácil, pude ver dedos rotos, alguna fractura de piernas, un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo, y esto con una uña no se puede hacer, hay que utilizar un objeto punzante", ilustró. Un agente también le contó que había caído en la "trampa del Fairy: verter detergente en la entrada de un colegio para que cuando los policías entraran, resbalaran, cayeran y luego les patearan en la cabeza". La descripción, en la que dio protagonismo a los CDR, chocó tanto que el juez Manuel Marchena tuvo que parar al testigo ante los murmullos en la Sala. "Los agentes me explicaron que incluso les habían golpeado en la cabeza usando llaves marciales", prosiguió Millo interrogado por el fiscal Javier Zaragoza. "Había personas que estaban concentradas esperando la llegada policial para impedir su actuación con un carácter violento. Se ejerció violencia contra la policía judicial", recalcó. Y puso como ejemplo que fue amenazado de muerte personalmente. "A mí me amenazaron. Escribieron en una pared Millo muerte". No pudo concretar el autor de la pintada pero sí quién la borró: su hija. "Llegue a contabilizar hasta 100 o 150 acciones violentas en distintos municipios", enumeró. "Porque arrojar objetos incendiarios de pacífico no tiene mucho", se jactó.

Cuando llegó el turno del abogado de Josep Rull y Jordi Turull, Jordi Pina, su versión se deshizo como un azucarillo. El exdelegado del Gobierno reconoció que toda esta información es prácticamente de oídas, es decir, le llegó de forma oral y no en informes escritos, sin poder concretar la identidad de los mandos policiales que le dieron los datos que narró. Al final, se acabó excusando aludiendo a entrevistas en la prensa y solo fue capaz de explicar la violencia en los daños de los cuatro coches de la Bemenérita el 20-S. De los heridos por las cargas policiales no tiene conocimiento directo. Es más, se atrevió a ironizar sobre lo aportado por el Departamento de Salut: "La primera cifra de civiles heridos era de 45. Al final del día era de 400 y al día siguiente un millar". A preguntas del letrado de Oriol Junqueras, Andreu van den Eynde, Millo admitió que no tuvo la ocasión de reunirse con los civiles heridos al tiempo que precisó que le constaba que hubo cuatro hospitalizados. "No me reuní con ellos. No tenía información oficial". Ahora bien, como gesto ante lo sucedido, pidió "disculpas a la gente que estaba allí de buena fe y se encontró con una situación muy desagradable. Dije que el único responsable de la violencia era Puigdemont y en su nombre pedí disculpas", zanjó.

Con Benet Salellas, letrado de Jordi Cuixart, tampoco pudo dar fe del incidente en Badalona con el líder de Òmnium; mientras que Javier Melero, abogado de Forn, le rebatió que la actuación de los agentes estatales fuera efectiva, por cuanto solo se cerró el 5% de los colegios; o que un registro de Unipost se retrasara por incidentes en la calle, ya que fue por defectos formales en la orden judicial.

Por su parte, el coronel Diego Pérez de los Cobos, quien negó las cargas policiales contra los votantes el 1-O hablando de "intervención exquisita", declaró que su nombramiento como coordinador del operativo fue considerado "una injerencia" y "una invasión de competencias" por parte del mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero. Para él, "los Mossos fueron comunicando a los colegios que no actuarían ante la presencia de niños, personas mayores y vulnerables", dijo, dando a entender que esto se utilizó por la Policía catalana para "hacer un llamamiento" a los convocantes del referéndum para crear un "escenario" donde así "no poder actuar".

enfado de quim torra

"hay mentiras... y luego está millo"

Negacionismo "ridículo". "Hay mentiras, hay falsedades y después están las declaraciones del señor Millo". Además de la aseveración de Quim Torra, el Govern calificó la testifical de Enric Millo como un "negacionismo ridículo de la violencia policial". La consellera de Presidència, Elsa Artadi, censuró cómo Millo, Zoido, Nieto, Sáenz de Santamaría y Rajoy han hecho un "relato ficticio y ridículo que ni la Fiscalía ni la Abogacía del Estado han hecho ni un intento de demostrar. Todos hemos visto las imágenes y los vídeos y la única violencia es de los miles de policías que envió un Estado represor para evitar que la gente votara", destacó. Para colmo, Millo afirmó que la declaración unilateral "no fue simbólica, esto no es una broma, iba en serio", y que la violencia comienza a aparecer tras la aprobación de la ley de transitoriedad, que generó según su prisma la situación "kafkiana" de que en Catalunya podía existir una doble legalidad y que la población tendría que decidir a cuál acogerse.