El Gobierno de UPN-PP también negoció con HB los Presupuestos

El Gobierno de Alli y Sanz buscó un acuerdo con la izquierda abertzale para aprobar las cuentas de 1993

Ambos partidos tenían una relación normalizada aquellos años y celebraron varias reuniones en la sede del Gobierno

22.12.2019 | 06:17
Juan Cruz Alli, presidente, y un sonriente Miguel Sanz, vicepresidente, con los parlamentarios de HB Mauricio Olite, Patxi Zabaleta y de Adolfo Araiz durante una reunión en el Palacio de Navarra para negociar los presupuestos de 1993. (23/2/1993).

Pamplona - Han pasado ya 25 años. Todo un mundo en política. Pero algunas cosas no son tan diferentes. Un Gobierno en minoría está obligado a buscar apoyos en el Parlamento, sobre todo cuando acaba de llegar al Palacio de Navarra y arranca la legislatura. Le ha pasado ahora al Gobierno de coalición de María Chivite. Y le pasó también al de UPN en los primeros años de la década de los 90. Porque, sí, el Gobierno de UPN, que entonces compartía sigla con el PP, también negoció los presupuestos de la Comunidad Foral con la izquierda abertzale, entonces bajo la marca histórica de Herri Batasuna,

De hecho, se citaron en varias reuniones en el Palacio de Navarra para analizar un posible acuerdo parlamentario. Allí acudieron el presidente, Juan Cruz Alli, y el entonces vicepresidente, Miguel Sanz, que aparece sonriente y distendido en las imágenes que retrataron aquellos encuentros en la sede del Ejecutivo foral. Más o menos como ahora, pero sin que el resto de partidos dedicara a aquellas reuniones palabras tan gruesas como las que la derecha ha dirigido al Gobierno de Navarra en las últimas semanas. Y que se han hecho extensibles también al PSOE tras la reunión que esta semana ha mantenido con EH Bildu en el Congreso dentro de la ronda de contactos postelectoral.

Más allá de las diferencias políticas de aquel momento, los representantes de UPN y de Herri Batasuna mantenían una relación normalizada en los años posteriores a 1990. ETA seguía presente (con una media de 20 asesinatos por año), pero su actividad armada había descendido en Navarra facilitando cauces de diálogo. Y al contrario que en legislaturas anteriores, HB había apostado por una participación activa en las instituciones.

Los regionalistas por su parte habían llegado por primera vez al Gobierno en Navarra en 1991, gracias precisamente a que HB y el PSN no lograron cerrar un acuerdo de investidura para mantener a Gabriel Urralburu al frente del Ejecutivo autonómico. La coalición abertzale decidió abstenerse en la sesión de investidura, lo que facilitó la presidencia a Juan Cruz Alli, líder del sector renovador de UPN, que llegó acompañado en la vicepresidencia por un joven político corellano: Miguel Sanz. UPN fue primera fuerza en aquellas elecciones gracias a una coalición con el PP.

Presupuestos necesarios Lo había hecho sin embargo en minoría y sin experiencia previa en el Gobierno. El PSN seguía ejerciendo como alternativa en Navarra y el PSOE mantenía firme el Gobierno de España. Había riesgo de fracasar en la aventura, y los presupuestos eran importantes para consolidar el proyecto regionalista. No hubo mayor problema en 1992 porque el PSN optó por facilitar la gobernabilidad tras las elecciones. Pero la cosa se complicó un año después. PSN, EA e IU habían anunciado enmiendas a la totalidad, -para facilitar el acuerdo con UPN los socialistas pedían cambiar el sistema de elección del presidente para que no favoreciera a la lista más votada-, así que solo el voto de Herri Batasuna podría salvar aquellos presupuestos.

Lo asumió el Gobierno de UPN, que decidió abrir una negociación con los abertzales que se concretó en un encuentro con toda formalidad en el Palacio de Navarra, sede del Ejecutivo Foral, y con la presencia de presidente y vicepresidente. Así lo queda constancia en la hemeroteca de aquellos días, y que hoy los regionalistas parece tener olvidada. "UPN jamás negoció con Bildu ni con sus franquicias", denuncia ahora el propio Sanz. "Que una presidenta se siente con Bildu en el Gobierno de Navarra no había ocurrido antes", apunta Javier Esparza. Pero ambos se equivocan.

Hubo una negociación, formal y oficial, entre Gobierno y HB en el Palacio de Navarra. Fue el 23 de febrero de 1993. Un encuentro que el propio Ejecutivo de Alli negó que se fuera a producir, pero que finalmente tuvo lugar con presencia de los medios de comunicación. Y en el que Miguel Sanz se mostró, según relatan las informaciones de aquellas fechas, especialmente interesado en el acuerdo. El entonces vicepresidente era también consejero de Administración Local, y la financiación de los ayuntamientos podía ser un punto de acuerdo entre ambas partes. Gobierno y HB volverían a reunirse después en víspera del pleno que debía debatir las enmiendas a la totalidad, también de forma pública y oficial. No hubo acuerdo, y PSN, HB, IU y EA acabaron tumbando el presupuesto.

Dialogo permanente El diálogo sin embargo se mantuvo las semanas siguientes, en las que el Gobierno de UPN trató de salvar las cuentas para buscar su estabilidad. "Miguel Sanz, partidario del acuerdo con HB", recoge una de las crónicas, en las que se relata cómo el vicepresidente defendió en una reunión del grupo parlamentario el acuerdo con los abertzales. Sanz proponía utilizar los 2.500 millones de pesetas (15 millones de euros) que iban a ser destinados al pago de deuda a financiar "un plan de choque contra el desempleo", que era una de las reclamaciones centrales de HB. Según Sanz, no había que tener miedo a las críticas por el diálogo con la izquierda abertzale después de que el PSN hubiera "levantado la veda" tras apoyar el veto de los abertzales a los presupuestos. El Gobierno de UPN-PP también mantuvo algún encuentro más en el Palacio de Navarra los años siguientes.

Finalmente, UPN acabó optando por buscar el acuerdo presupuestario con el PSN, que terminaría consolidándose en una cohabitación de perspectiva histórica. A cambio, los regionalistas accedían a suprimir el procedimiento automático para elegir al presidente, que daba el Gobierno a la lista más votado cuando no hubiera mayoría absoluta, lo que había permitido arrebatarle la presidencia al PSN. El cambio no se haría efectivo hasta 2001, pero se sentaban las bases de una alianza que, salvo el breve tripartito de Otano (95-96) gobernaría Navarra durante más de 20 años.