Biden nombra al primer afroamericano jefe del Pentágono

El Congreso y el Senado deben ratificar la designación del militar Lloyd J. Austin, de 67 años, y retirado del Ejército hace cuatro

09.12.2020 | 00:27
Biden y Austin, en un desfile militar en Carolina del Norte. Foto: S. Gilliland

washington – Barack Obama, primer presidente negro de la historia de Estados Unidos; Camala Harris, primera mujer negra que llega a la vicepresidencia; y ahora, Lloyd J. Austin III, primer jefe negro del pentágono. Es la apuesta de Joe Biden para el puesto de secretario de Defensa en la confección de su nuevo Gobierno, un candidato que confirma que el techo de cristal para la comunidad afroamericana se está resquebrajando poco a poco, a pesar de que se agravan las desigualdades raciales. Austin, de 67 años, fue jefe del Comando Central, encargado de las operaciones en Irak, Afganistán, Yemen y Siria, la mayoría de los países en los que Estados Unidos está en guerra.

El general ocupó ese cargo entre 2013 y 2016, cuando se retiró del Ejército para incorporarse al sector privado. Austin requerirá de una reforma de ley del Congreso para ser designado como jefe del Pentágono, además de la aprobación del Senado, ya que la ley establece un plazo de siete años desde su retiro para acceder al cargo, y tan solo han pasado cuatro.

Es una situación similar a la que se encontró en 2017 el general James Mattis, el primer secretario de Defensa del presidente saliente, Donald Trump. La entonces oposición demócrata en el Congreso fue crítica con el nombramiento por el hecho de requerir esa exención.

Austin era uno de los tres candidatos que sonaba para el puesto junto al exsecretario de Seguridad Nacional Jeh Johnson, también afroamericano, y quizás la favorita, la funcionaria del Pentágono Michèle A. Flournoy. Flournoy fue subsecretaria de Defensa durante la presidencia de Barack Obama y también sonaba como la candidata más bien posicionada para encargarse del Pentágono en una hipotética victoria de Hillary Clinton en 2016.

Por su parte, Austin salió mal parado en 2015 en una audiencia en el Congreso en la que admitió que el Pentágono había gastado 500 millones de dólares en un programa para entrenar a combatientes opositores sirios que no sirvió prácticamente de nada.

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