El debate presupuestario vuelve a poner en evidencia la soledad de la derecha

El bloque progresista impide que Navarra Suma trastoque los Presupuestos con promesas imposibles –también con el TAV – en el primer día de debate en la Cámara

15.12.2020 | 00:53
Unzu (PSN), en el centro, con Aguirre (PSN) –de espaldas–, Ramirez y Araiz (Bildu) –al fondo–, De Simón (I-E), Buil (Podemos) y Asiain (Geroa Bai).

pamplona – La cohesión del bloque progresista, formado tras el acuerdo presupuestario por PSN, Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E, impidió este lunes que Navarra Suma trastocara los Presupuestos en el primer día de debate de las enmiendas parciales en el Parlamento. Los treinta votos de los socios del Gobierno tumbaron todas las propuestas de la derecha, que hubiesen generado un agujero de alrededor de 350 millones entre los 250 millones de más de gasto imprevisto que acarrean sus 242 enmiendas y los 100 de merma de ingresos que conllevaría su reforma fiscal. Una incoherencia o "sainete", como dijo Mikel Buil (Podemos) –la de pedir más gasto con impuestos más bajos–, que denunciaron todos los grupos, que chirría todavía más si se tiene en cuenta que hasta el último minuto la derecha estaba dispuesta a que los Presupuestos salieran adelante y que va totalmente a la contra de lo que sí se aprobó en la mañana del lunes, un total de 15 enmiendas, todas a instancias del bloque progresista.

Porque mientras la alianza de izquierdas aprovechó las enmiendas al articulado para clarificar las ayudas por las riadas, dotar de mayor margen a la Agencia Navarra para la Autonomía de las Personas, o la posibilidad de que los médicos continúen trabajando, pese a haber cumplido la edad de jubilación por necesidades de la pandemia, la derecha aprovechó sus propuestas para tratar de hacer demagogia política. Primero, con los sueldos de los parlamentarios, con una propuesta de suprimir ese 0,9% de subida para supuestamente donarlo, algo que no se refleja en la enmienda debatida y rechazada. Y, después, con dos temas en los que la derecha tiene pocos argumentos para defender sin caer en el sonrojo: las obras del TAV y sus fechas de culminación y la dimensión del Gobierno.

tav y gobierno Merece la pena detenerse en esas dos enmiendas, que fueron las que más debate generaron en el hemiciclo durante la mañana del lunes. La derecha pedía en una enmienda que Navarra firmara un convenio con el Estado y Adif para desarrollar las obras del TAV, de tal manera que el Ejecutivo foral licitara las obras con el dinero de los Presupuestos Generales del Estado para que la obra estuviera completa en 2025. Es decir, que por enésima vez, la derecha volvió a prometer una nueva fecha de finalización de una infraestructura que, a día de hoy, está prácticamente parada.

En 2018, Íñigo de la Serna (de aquellas ministro de Fomento con el PP), prometió el tren para 2023. Ahora, Navarra Suma pospone esa fecha para dos años más. Es la eterna patada hacia adelante de la derecha, que volvió a intentar hacer del corredor navarro un espantajo político contra el Gobierno, anzuelo que los socios no mordieron y que, además, recordaron. Porque el artífice de que hoy no haya convenio para el TAV es el Estado, tal y como precisó Mikel Asiain, de Geroa Bai, que recordó el episodio por el que De la Serna rompió unilateralmente el acuerdo con Navarra por las presiones políticas de UPN.

La misma estrategia que cuando la derecha, por boca de María Jesús Valdemoros, pidió en una enmienda que se garantice por ley que el Gobierno de Navarra no tenga más de 10 departamentos. "Nunca hubiéramos imaginado que fuesen capaces de hacer tanta demagogia y populismo con este tema", lamentó Ainhoa Unzu, del PSN.

Ha sido una petición bastante reiterada desde Navarra Suma desde que se configuró el Gobierno de Chivite, pero que la hemeroteca deja en mal lugar porque la derecha. Porque, tal y como publicó este periódico en su día y ayer mencionó la portavoz socialista, fue el último Gobierno de Miguel Sanz (UPN) el que sigue manteniendo el récord de cargos de libre designación: 156 en la legislatura 2007-2011 –frente a los 137 de la actualidad–, en un esquema con doce consejerías, una menos que en la actualidad. La diferencia es que aquel Ejecutivo de Sanz tenía unos sueldos sustanciosamente mayores que los de los actuales consejeros. Es algo que le recordaron desde el PSN, ya que Unzu insistió en que Chivite cobra hoy 6.300 euros menos al año que Sanz, y 17.000 menos que Barcina, quien mantuvo un complemento específico hasta que dejó la presidencia.

Dos enmiendas, rechazadas como las veinte restantes (18 en plazo ordinario y dos in voce) gracias a la buena sintonía del bloque progresista, que augura un debate de enmiendas parciales sin sobresaltos y en el que apenas se moverán más de los 10 millones comprometidos entre los socios para las Cuentas de 2021.

navarra suma

demagogia con la subida salarial

Propuesta para donar el 0,9%. El Parlamento rechazó una enmienda de Navarra Suma para sacar a los parlamentarios y altos cargos del Gobierno de Navarra de la subida del 0,9% que va a experimentar el personal funcionario. María Jesús Valdemoros apenas se detuvo en explicar la iniciativa, que justificó por la merma de ingresos que ha sufrido la ciudadanía. El bloque progresista lo interpretó como un movimiento demagógico. "Barcina no se subió el 0,9% en plena crisis, se subió el 33%", contestó Unzu, que pidió a la derecha que se corte a la hora de proponer determinadas iniciativas que nunca cuestionaron cuando estaban en el poder.

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