La tentación xenófoba de Maya aísla a Navarra Suma en el Parlamento foral

La mayoría parlamentaria recrimina a Navarra Suma que agite el miedo a la inmigración por un cálculo político. La derecha matiza pero justifica las acusaciones de Enrique Maya sobre los menores inmigrantes

27.01.2022 | 12:30
Imagen de archivo de María Chivite y Enrique Maya

Javier Maroto (PP) quiso ser alcalde de Vitoria y ha acabado siendo senador por Sotosalvos, un pequeño municipio segoviano en el que se tuvo que empadronar para poder seguir siendo cargo público. El discurso xenófobo con el que intentó renovar la alcaldía acabó aislando al PP y facilitando una mayoría alternativa en la capital alavesa. Allí tenían claro que algunos discursos es mejor cortarlos de raíz.

No es el caso, al menos todavía, del Ayuntamiento de Pamplona, pero se le empieza a parecer bastante. La frivolidad xenófoba con la que el alcalde Enrique Maya ha señalado a los jóvenes inmigrantes, a quienes ha acusado de ser responsables de robos con intimidación, ha vuelto a dejar sola a Navarra Suma, facilitando la cohesión del resto de partidos en un momento en el que la mayoría de Gobierno muestra síntomas de desconfianza. Por algún motivo, la derecha se empeña en recordar de forma permanente cuál es la alternativa a la mayoría actual.

El debate parlamentario


Ha vuelto a quedar en evidencia hoy en el Parlamento, donde Navarra Suma ha querido matizar las declaraciones de Maya, pero que ha acabado justificando en un cruce de reproches con la mayoría progresista. "El alcalde de Pamplona no puso ninguna sombra de sospecha sobre los inmigrantes. Puso un hecho sobre la mesa, el del robo con intimidación. Los informes policiales son claros", ha argumentado Marta Álvarez, que ha negado que la posición de su partido sea "xenófoba" y que, con su habitual tono agrio, ha acabado acusando al resto de grupos de "utilizar de forma fraudulenta la tribuna parlamentaria para hacer política rastrera".

La soledad de la derecha en este tema ha sido manifiesta. Uno por uno, todos los partidos, y también la propia presidenta, han rechazado que se trate de criminalizar a todo un colectivo, mucho más si se trata de un colectivo vulnerable como el de los menores inmigrantes no acompañados. "No aceptamos la criminalización ni acusaciones generalizadas y gratuitas", ha denunciado Isabel Aranburu, de Geroa Bai, que ha pedido al Gobierno que "contrarreste las campañas de las derechas y ultra derechas en su contra".

La parlamentaria de Geroa Bai había llevado al Parlamento una interpelación para que el Gobierno de Navarra aclarara cualquier posible sospecha sobre esta cuestión. Y ha sido la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu, quien ha puesto datos reales a una polémica artificial. Según ha dicho, de los 362 delitos cometidos por menores en 2011 se ha pasado a 251 en 2021. Y de ellos solo 16 fueron cometidos por menores extranjeros.

Así que todos los partidos han reclamado a Navarra Suma que no caiga en la tentación del discurso xenófobo solo por el temor a perder la alcaldía de Pamplona en las próximas elecciones. "Si de verdad no se dan cuenta de que este discurso es xenófobo, entonces tenemos un problema mayor", ha advertido la socialista Nuria Medina, que ha reclamado a Navarra Suma que deje de hacer de "vocero de Vox".

"Debemos neutralizar los discursos xenófobos que de forma interesada algunos quieren agitar", ha coincidido Patricia Perales (EH Bildu), que ha señalado que la "confrontación" y la "alarma social" hay que combatirla con recursos presupuestarios.

Una idea que ha compartido el portavoz de Podemos, Mikel Buil, que ha alertado de la gravedad de lo que aquí se debate. "Ahora vienen aquí y matizan sus palabras. Pero el bulo está creado y en unos meses les servirá para justificar una supuesta preocupación social", ha denunciado Buil, que advierte que "atacar a las víctimas" de la exclusión social es una línea que no se puede traspasar. "No crucen esa línea, no se pongan junto a la ultraderecha", ha coincidido Marisa de Simón (Izquierda-Ezkerra).

Pamplona, ciudad segura


Incluso la presidenta, María Chivite, ha querido salir al paso de las declaraciones de Enrique Maya para recordar que Pamplona es "una ciudad segura". "Los responsables públicos debemos actuar con rigor, sobre todo en cuestiones sensibles como esta", ha reclamado Chivite, que ha subrayado que en Pamplona "no hay razón para la alarma social". "Hay problemas puntuales que se abordan en colaboración institucional", ha defendido.

La presidenta ha dicho no entender "la motivación de una polémica que no atiende a los datos". "No vamos a alimentar este debate, que hace un daño injusto al colectivo y también a la imagen de Pamplona, una ciudad acogedora, solidaria y en la que se convive bien", ha argumentado Chivite.

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