“Hay gente que teme la educación sexual desde la ignorancia de no saber qué es”

Amada Traba, profesora de la Universidad de Vigo, y la doctora Chis Oliveira llevan 30 años impartiendo charlas y formando a adolescentes y futuros docentes en el ámbito de la enseñanza afectivosexual

08.02.2020 | 21:27
Las expertas en coeducación Amada Traba y Chis Oliveira.

Amada Traba, profesora de la Universidad de Vigo, y la doctora Chis Oliveira llevan 30 años impartiendo charlas y formando adolescentes y futuros docentes en el ámbito de enseñanza afectivosexual con perspectiva de género

pamplona - Chis Oliveira (Pontevedra, 1957), catedrática de Filosofía y doctora en Educación Afectivo y Sexual con Adolescentes, y Amada Traba (Finisterre, 1958), profesora de Sociología de la Educación en la Universidad de Vigo, llevan casi treinta años formando a profesores, universitarios y adolescentes en educación afectivosexual. Hoy imparten una conferencia en la Casa de Cultura de Burlada, 19.30 horas, con motivo de los actos organizados en torno al 8-M.

¿Por qué incorporar la educación afectivosexual al aula?

CHIS OLIVIEIRA (C.O.)-Desde que nacemos, es importante la transmisión de la cultura y la información. La educación debe ser integral y englobar lo cognitivo e intelectual y toda la parte emocional y afectiva, porque las personas somos ese combinado de emoción y razón. La escuela tradicionalmente se ha dedicado a todo lo racional y, de alguna manera, ha dejado de lado lo emocional y afectivo.

AMADA TRABA (A.T.)-Además lo ha construido de forma jerarquizada. Como si eso emocional no tuviera importancia para la vida, cuando nuestra existencia va a pivotar sobre cómo nos desarrollemos emocionalmente: nuestra identidad, autoestima, relaciones que tengamos con otras personas, habilidades sociales?

¿Qué es la educación afectivosexual en la escuela?

C.O.-La educación afectivosexual hay que ir adaptándola a la edad de cada persona. Cuando hablamos de criaturas pequeñitas, hay que enseñarles y ayudarles a aceptarse, a conocerse, quererse, aceptar su cuerpo, aprender a aceptar a las demás personas, respetarlas, escucharlas... esto sería la primera fase.

A.T.-Luego, a medida que vamos avanzando por la vida, cuando empezamos con la preadolescencia, empezamos a tener cambios muy importantes en nuestro cuerpo que hay que entender, conocer y aceptar. Por ejemplo, las niñas cuando nos viene la regla o los niños cuando tienen ese cambio de voz? todos los cambios fisiológicos que hay en ambos cuerpos hay que ir asimilándolos.

¿Quién enseña esto?

A.T.-Educa la familia, escuela, medios... la sociedad, la tribu. Entonces, esos niños y niñas deben estar acompañados por personas expertas que orienten, apoyen y asesoren.

¿Y en adolescentes y adultos?

A.T.-En estas etapas, donde empezamos a tener relaciones eróticas o sexuales con otras personas, es muy importante hacerlo desde el bienestar, desde el placer, desde el reconocimiento, desde la responsabilidad? y todo eso no podemos pensar que se aprende con el aire. Hay que reforzarlo y trabajarlo con una orientación y formación específica por parte del profesorado, que completará el trabajo de las familias en sus casas.

¿Por qué desde la coeducación?

A.T.-Porque todo lo que fueron las aportaciones del feminismo a la educación se han centrado en ver cómo educamos de forma diferente a niños y a niñas para orientarse en esas relaciones afectivosexuales.

C.O.-A las niñas desde el sometimiento, desde la aceptación, desde la ley del agrado. Y a los niños desde la dominación, desde la autonomía y desde una posición de superioridad. Se educa con doble moral.

¿Qué "doble moral"?

C.O.-Esos mensajes de doble moral. Ellos pueden ser promiscuos, ellas no. Las propias niñas se encargan de llamarse enseguida putas, guarras? es una doble moral que, aunque parezca mentira, sigue ahí.

¿Un modo de relacionarse mal aprendido?

C.O.-Desde el punto de vista de la posición de género que ha hecho nuestra sociedad hay dos patrones que se acoplan de tal manera que colocan a las personas en función de su género y, además, jerarquizada. Lo que es una relación de poder. Por eso, esto hay que trabajarlo desde la coeducación.

¿Dónde se enseñan esos roles?

C.O.-Los moldes del aprendizaje están en la familia, en los medios, en las series? por ejemplo, en la romantización del amor en las películas las chicas aprenden a esperar y tener un plano secundario. Y los chicos aprenden a tener que ser el héroe y protagonista de la historia. Esto produce una relación entre desiguales. Y por ello es tan importante enfocar la educación afectivosexual desde la coeducación, o sea, desde el desmontaje de esos patrones.

Entonces, ¿por qué existe ese rechazo a este tipo de educación?

A.T.-Por nuestra cultura judeocristiana. Es un tema que levanta muchas suspicacias, resistencias y, sobre todo, porque hay mucha mala información e incluso intoxicación en torno a qué significa la coeducación y qué hay detrás. Esto genera una resistencia, muchas veces, producto de la desinformación. Hay gente que teme la educación sexual desde la ignorancia, porque hay muchos prejuicios y falsas creencias, desde que si tenemos más educación sexual vamos a tener más relaciones o vamos a empezarlas antes, y es todo lo contrario.

C.O.-Un chico con esa formación va a tener más seguridad en sí mismo o en sí misma para poder saber qué quiere, cuándo y cómo. Es importante sobre todo para las chicas, porque luego las mujeres salimos peor paradas en ciertas relaciones afectivas.

¿Qué ha supuesto internet?

A.T.-El sistema educativo no estaba preparado. Nos ha cogido fuera de juego a toda la sociedad. Ahora nos enfrentamos a nuevos problemas: la hipersexualización o la pornografía.

C.O.-Si no se hace una coeducación sexual consciente y responsable lo que se está haciendo es dejar la educación de los jóvenes en manos de la pornografía. Porque todos los chavales y chavalas tienen en el bolsillo un móvil.

¿Nuevos problemas?

C.O.-El año pasado hablábamos de un acceso de los niños a la pornografía a los 11 años, este año ya los estudios dicen que les llega a los 9 años. La educación afectivosexual desde la coeducación es indispensable y necesaria.