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Las casas rurales de Irati-Orreaga afrontan con cautela la Navidad

Algunos alojamientos están reservados; otros, han cerrado por no poder acoger a un máximo de 6 personas

24.12.2020 | 00:59
Maitina Gutierrez, en la puerta de su casa rural del valle de Arce.

saragÜeta – Desde la Asociación Turística Irati-Orreaga, que engloba medio centenar de alojamientos rurales de los valles de Erro, Arce y Aezkoa, afrontan la Navidad con cautela. Algunas casas rurales han decidido cerrar sus puertas ante la imposibilidad de adaptarse a las normativas; otras, aún están abiertas a la espera de recibir nuevos huéspedes y, por último, las hay quienes ya tienen pactadas las fechas señaladas.

La casa rural Monaut, en el valle de Arce, se perfila para algunas familias como la mejor elección para disfrutar de unos relajados días de Navidad. En su interior existen dos casas rurales con chimenea, de 4 y de 6 plazas y, de momento, ya están ambas ocupadas para los días de Navidad y de Nochevieja. Se trata de familias navarras, de Tafalla y Tudela, y también va a hospedar a un grupo de fotógrafos de Madrid, que acuden a Navarra por temas laborales y que ya tienen los permisos necesarios para poder trasladarse a la Comunidad. "Son reservas con muy poca antelación. Yo todavía estoy con la incógnita de que nos dejen, por eso, no les he pedido ni la fianza. Ha sido un engorro cómo hemos estado devolviendo las reservas los últimos meses", reconoce su propietaria, Maitina Gutierrez.

Saragüeta es una localidad muy pequeña de un desconocido valle que transmite paz y tranquilidad por sus cuatro costados, algo muy apreciable sobre todo en estos tiempos de coronavirus. "Es un valle donde vive muy poca gente y los clientes cuando vienen tienen mucho espacio para pasear y se van contentos, con una sensación de libertad. Por aquí pasa la antigua calzada romana y hay muchos senderos marcados", manifiesta.

Sin embargo, desde que la abriera en 2004, Maitina asegura que le está costando hacerse un hueco entre los inquilinos navarros. La mayoría de clientes han sido turistas de otras comunidades que frecuentan la zona en verano y días festivos; por eso, con la actual situación, está trazando nuevas fórmulas para darle salida a su negocio. Se trata de ofrecer a un precio asequible estancias de larga duración para aquellas personas que quieran teletrabajar en un pueblo en total desconexión y rodearse al mismo tiempo de parajes espectaculares. De hecho, ya ha tenido alguna clienta que ha disfrutado de esta opción y su valoración ha sido muy positiva. "Es una forma de dar vida a los pueblos y de que ellos te den vida a ti. Tenemos buena wifi y chimenea y a lo mejor hay que gente de Pamplona que se plantee venir 10 días a trabajar por las mañanas y por las tardes dar paseos en la naturaleza", explica.

En el otro extremo, sin poder buscar alternativas, la Casa Idiara ha tenido que cerrar sus puertas. Este alojamiento rústico de tres plantas situado en el pueblo pirenaico de Bizkarreta-Gerendiain, en el valle de Erro, tiene cabida para grupos de 16 personas, lo que hace difícil poder adaptar sus precios a grupos de un máximo de seis personas. Elena Jimenez es quien se encarga de gestionar el negocio y afirma que no ha podido recibir a ningún huésped desde el pasado puente de octubre. "Todas las ayudas se han dado para los tres primeros trimestres, pero para las casas grandes, los fines de semana de octubre, noviembre y diciembre es el boom de año. Para mí ha sido como perder el año entero y no veo que haya ayudas especiales para casas grandes", lamenta la dueña, quien añade que este año ha tenido unas pérdidas del 50 %.

Alguna vez se ha planteado la posibilidad de alquilar la mitad de la vivienda, pero no le compensa económicamente porque el gasto de calefacción es el mismo para caldear la totalidad de la estancia. "Ahora mismo en invierno el mayor gasto de nuestras casas es la calefacción y no sale rentable. Además, nos toca ser responsables", asegura.

Por suerte, ha podido buscarse otra fuente de ingresos trabajando en la carnicería Xankoi de Garralda, una solución que vaticina será para largo. "Veo el futuro de la casa muy negro. Para mí no es ninguna novedad no trabajar en el primer trimestre del año, pero como en abril no empiece a remontar la situación, lo veo muy mal", concluye.

"Son reservas con muy poca antelación. Todavía estoy con la incógnita de que nos dejen"

MAITINA GUTIERREZ

Propietaria de 'Casa Monaut'

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