ALERTA SANITARIA

Coronavirus en Navarra | "Estoy estupendamente, me da igual la vacuna"

Casi 600 personas de más de 91 años serán vacunadas en el área de salud de Tudela con Pfizer entre ayer y hoy

04.03.2021 | 00:32
Espacio acondicionado junto a Urgencias del Reina Sofía.

"A mi me da igual la vacuna. Para la vida que tengo me da igual una cosa que otra ya. Lo único que así vienen mis hijos más tranquilos", explicó ayer Victoria Valer Marqués, de 95 años tras recibir la primera de las vacunas Pfizer que se ponían a los mayores de 91 años en el Área de Tudela. Tras ella, Paulino Pinilla Gómez, un soriano de Magaña que en abril cumplirá los 97 años, que lleva más de 50 en Tudela y que está en silla de ruedas tras caerse y tener una fisura en una costilla. "Salía a pasear todas las mañanas. La verdad es que echaba de menos a la familia". La tercera en ocupar el podium fue Gloria Gamen Pérez, de 96 años, una apasionada lectora que devora su nuevo ebook y que añora abrazar a sus biznietos. Los tres, pocos minutos después de las 9.30, pudieron dar un paso hacia la seguridad que se completará con la segunda dosis el 24 de marzo.

En Cintruénigo (60) y Corella (84) se comenzó más tarde, a las 13 horas, para no detener la labor de los centros de salud. En Cintruénigo, Gloria Beorlegui Salinas de 93 años, Carmen Muñoz Fernández de 98 y Mª Paz Mena Fernández de 95 fueron las tres primeras personas en ser vacunadas en el Centro de Salud Miguel Servet de las 42 citadas en este primer día. Las tres se mostraron "muy contentas" y con alguna preocupación que desapareció en el momento en el que el equipo de enfermeras se ponía manos a la obra con un trato exquisito. Mª Fernanda González, Ruth Chivite, Isabel Bermejo y Susana Roncal suministraron estas primeras dosis.

A su vez, en el consultorio de Fitero también se procedió a la misma hora a vacunar a 18 personas, siendo Jesús Rupérez Carrillo con 98 años el primero que fue vacunado por Sofía Villafranca, jefa de enfermería del área de Salud de Cintruénigo y Fitero, junto con Patricia Francés.

Ayer 216 mujeres y hombres vecinos de Tudela pasaron por el Reina Sofía, pero también 144 en los centros de salud de Cintruénigo y Corella, así como en los consultorios de Fitero y Castejón. En total, en estas dos jornadas de vacunación se va a poner la dosis a 588 personas de las 730 de más de 91 años que viven en la Ribera.

Según explicó María Lorente Simón, enfermera jefe de la Sección de Cuidados de Atención Primaria, ha habido personas que bien ellas o sus familias no han querido ponerse la vacuna (alrededor del 5%), otras que no se pueden mover de sus casas (y se les pondrá en futuras oleadas de vacunas) y por último otros a quienes no ha llegado por el número de vacunas que se han facilitado. "En esta primera etapa no vacunamos en el domicilio, pero próximamente a los mayores de 90 años que se han quedado en el domicilio les citaremos e iremos a sus casas. Por otra parte, menos del 5% han sido respuestas negativas. No quieren ellos o la familia rechaza la vacuna, es algo que pasa también con la gripe. Nosotros intentamos convencerles y decirles los beneficios, que es nuestra labor", indicó Lorente.

Tras la vacunación de estas 588 personas entre ayer y hoy, la semana que viene se espera que la cifra aumente un poco, y que lleguen en torno a las 840 (dependiendo de las vacunas que lleguen a España), bajando el ratio de edad hasta los mayores de 80 años. En total en ambas franjas de edad (a partir de 80 años) existen en el Área de Salud más de 5.180 personas. La vacunación se va a realizar también por la tarde con profesionales que están en situación de riesgo, como están siendo profesores.

En estas primeras oleadas se han vacunado hasta el pasado 1 de marzo a los residentes, al personal sociosanitario, personal del Hospital Reina Sofía, de los centros de Atención Primaria, Protección Civil y grandes dependientes.

El Hospital Reina Sofía presentaba tanta actividad y tal número de vehículos, por los familiares que llevaban hasta el Hospital a quienes iban a ser vacunados, que la Policía Foral tuvo que intervenir regulando el tráfico y los coches aparcar en caminos cercanos fuera del recinto hospitalario.

"Al menos así los hijos vienen más tranquilos a verme", decía la nonagenaria Victoria Valer, del barrio de Lourdes