María Cruz Rodríguez Oroz / Directora de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra

María Cruz Rodríguez Oroz: "La pandemia está haciendo que los enfermos de párkinson estén empeorando"

26.04.2021 | 00:35
La neuróloga María Cruz Rodríguez Oroz posa delante de la CUN.

La doctora María Cruz Rodríguez Oroz, directora del departamento de Neurología de la CUN, ha centrado gran parte de su carrera en la enfermedad de Parkinson

Pamplona – La neuróloga navarra María Cruz Rodríguez Oroz, natural de Urdániz y de 54 años, incide en la importancia del diagnóstico precoz del párkinson y, para ello, considera conveniente que el paciente pueda identificar los signos motores de esta patología, como la presencia del temblor estando en reposo, notar la mano menos ágil de lo habitual o sensación de torpeza al caminar. No obstante, recomienda a quien esté comenzando con la enfermedad que "no tenga miedo, porque hay muchos tipos, que busque un profesional experto en el que confiar, que sea quien le vaya resolviendo todas sus dudas, quien le vaya a poder proporcionar las mejores terapias en cada momento y con quien él establezca una sintonía y haga un equipo, porque el paciente –como reitera– tiene que hacer cosas".

Este mes de abril la revista The Lancet Neurology ha dedicado un perfil a su trayectoria, comprometida con la enfermedad de Parkinson. ¿Por qué ha centrado gran parte de su carrera en esta patología?

–Cuando empecé a hacer la especialidad de Neurología hay cosas que te atraen más que otras y, en concreto, a mí me atrajo la enfermedad de Parkinson y todas las enfermedades que cursan con síntomas que tienen que ver con trastornos del movimiento, que a su vez se deben a alteraciones en unas estructuras cerebrales. ¿Por qué? No sabría decirte, eso es como por qué te gusta una persona y no otra, pero básicamente me parecían enfermedades en las que se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con fármacos y con otro tipo de tratamientos (quirúrgicos...) digamos modulando redes cerebrales y estructuras cerebrales. Entonces, la posibilidad que me daba el poder estudiar qué alteraciones tenían estos pacientes que a su vez podían ser modulables para mejorar su calidad de vida fue posiblemente el reto que más me atrajo.

Esta enfermedad hoy por hoy no tiene cura. ¿Por qué?

–Porque no sabemos. Una enfermedad neurodegenerativa es una enfermedad en la que las neuronas se van muriendo de manera paulatina y no sabemos las causas últimas de por qué, los mecanismos que hacen que se vayan muriendo. Entonces, no podemos por tanto actuar sobre la causa. Lo que estamos intentando es actuar sobre las manifestaciones clínicas, dar aquellos tratamientos que sabemos que pueden mejorar la calidad de vida del paciente, pero no sabemos las causas últimas de la enfermedad, entonces no tenemos ningún tratamiento protector.

Tampoco se puede prevenir.

–No, ni prevenir, ni curar. Lo que tenemos que intentar es ver qué está funcionando mal para tratar de corregir si se puede aquello que está funcionando mal, pero siempre sin ir a la causa.

¿Por qué es importante diagnosticar el párkinson en las primeras fases?

–La importancia del diagnóstico precoz es porque se instaura un tratamiento precoz, de manera que ya mejoras la calidad de vida del paciente desde el primer momento y porque además sabemos que hay formas de tratamiento que son condicionados por los modos de vida del paciente, que son los que más van a poder mejorar la calidad de vida y además lo que se ha demostrado que parece que retrasa un poco lo que es la evolución de la enfermedad, como es el ejercicio físico, actividades que tienen que ver con estimulación cognitiva, las situaciones de buen estado de nutrición, si es necesario porque tienen trastornos emocionales, que a veces es frecuente, una buena atención psicológica. Es decir, el diagnóstico precoz hace, primero, que las manifestaciones clínicas cuanto antes las podamos corregir el paciente va a estar mejor, y tenemos tratamientos para corregirlas, y dos, porque el paciente tiene que tener un estilo de vida que sabemos que es el que va a mejorar la evolución de la enfermedad, como es un ejercicio físico intenso y unos programas de actividad física adecuados a su situación, una dieta saludable que no gane peso, una situación cognitiva en la que tiene que tener estímulos, retos, tiene que tener una actividad cognitiva importante, un estado emocional importante, que entienda bien la enfermedad, una actitud positiva... Todo este tipo de cosas son las que van a hacer que mejore lo que es la evolución de su enfermedad.

En The Lancet Neurology se afirma que usted "lidera la investigación para prevenir el deterioro cognitivo en el párkinson". ¿Cómo se puede prevenir el deterioro cognitivo?

–Lo que estamos estudiando son las fases más precoces o los preámbulos digamos, que sabemos que son como el punto en el que se va a iniciar un deterioro cognitivo, para saber qué está pasando en ese momento y ver si podemos poner un tratamiento que prevenga la evolución. Se trata de identificar los momentos que van a predecir cuáles son las características de los pacientes desde distintos puntos de vista que están en el inicio de ese deterioro cognitivo para, conociendo qué está pasando ahí, intentar poner tratamientos que prevengan la evolución a la demencia.

¿Se puede evitar esa demencia?

–Bueno, a día de hoy no sabemos. Estamos estudiando qué elementos pueden estar en el inicio del deterioro cognitivo para ver si podemos actuar sobre ellos. Lo que sí sabemos es que todo lo que le he dicho antes, del ejercicio físico, la estimulación cognitiva... retrasa el desarrollo del deterioro cognitivo.

¿Qué tratamientos disponemos hoy para las personas con párkinson?

–A día de hoy tienen dos líneas de tratamiento: el tratamiento farmacológico y el tratamiento quirúrgico o tratamiento con ultrasonidos. El primero se basa en que en la enfermedad de párkinson las primeras alteraciones, las motoras, lo que tiene que ver con el temblor que todos conocemos, la lentitud al moverse, etc, se debe a que han degenerado unas neuronas que producen dopamina y la dopamina si la damos en forma de pastillas vamos a poder mejorar esos síntomas. Hay unas fases en las que el tratamiento farmacológico, que se trata básicamente de reponer el nivel de dopamina que el paciente necesita porque ha perdido en su cerebro, va a ser eficaz, pero luego, pasado ese momento en el que conseguimos reponerlo con fármacos, conforme la enfermedad progresa y la pérdida de dopamina cada vez es mayor, no podemos mejorar al paciente tanto como al principio con el tratamiento dopaminérgico. Ahí tenemos la estimulación cerebral profunda, que es colocar electrodos en el núcleo subtalámico o en el globo pálido interno, que son dos áreas del cerebro que funcionan mal en la enfermedad de párkinson y que modulando su actividad, a través de una estimulación con electrodos, vamos a conseguir resetear la función de las redes motoras, para que el paciente pueda tener una mejoría clínica muy marcada y muy estable. Esto es un poco a lo que me refería en la primera pregunta. Eran enfermedades en las que en aquel momento se estaban estudiando estos circuitos alterados y, de hecho, cuando yo me empecé a interesar por el párkinson todavía estaban empezando estos tratamientos. Tenemos esa fase quirúrgica y luego el tratamiento con HIFU, los ultrasonidos focalizados de alta intensidad, que también actúan sobre estos mismos núcleos cerebrales que están disfuncionantes que, o bien colocamos electrodos o bien se puede hacer el tratamiento con ultrasonidos, para resetear esta actividad de los circuitos motores. Serían esas dos líneas de tratamiento y luego, por supuesto, mantener siempre el tratamiento no farmacológico, el tratamiento que depende del paciente.

Desde Anapar abogaban por incluir la perspectiva de género en la investigación sanitaria de esta enfermedad, porque incluso la sintomatología es diferente en hombres y en mujeres. ¿Cuáles son esas diferencias que presentan hombres y mujeres con párkinson?

–Los hombres, en general, tienen más tendencia a desarrollar deterioro cognitivo que las mujeres. Las mujeres tienen más tendencia a desarrollar movimientos involuntarios, disquinesias, como consecuencia del tratamiento farmacológico y las mujeres tienen también más síntomas no motores, de tipo ansiedad, depresión... Los hombres tienen más tendencia a deterioro cognitivo y las mujeres suelen tener más tendencia a movimientos involuntarios; esas serían las principales diferencias. En el acceso a la cirugía, se han hecho estudios y lo que se sabe es que se están tratando con estimulación cerebral profunda más hombres que mujeres; eso es un hecho. Ahora se está intentando ver un poco dónde están las diferencias.

El 70% de los pacientes con párkinson consideran que la pandemia ha tenido un impacto negativo en su enfermedad. ¿Cómo está repercutiendo la pandemia en su salud?

–Está repercutiendo de una manera importante porque muchos pacientes necesitan, como he dicho al principio, ejercicio físico, necesitan salir a la calle, necesitan moverse y tener acceso también a sus actividades de gimnasios, donde les están haciendo fisioterapia, rehabilitaciones, necesitan tener una actividad cognitiva, muchos iban a centros de estimulación cognitiva donde tenían terapias que luego no pueden ir, necesitan socializar para tener esa sensación de bienestar que todos necesitamos de hablar con la gente, para no deprimirse, porque ellos tienen tendencia a tener depresión. Entonces, la falta de movilidad, la falta de estimulación cognitiva, la falta de estímulos sociales y ambientales, la preocupación inherente que todos tenemos por el covid, está haciendo que haya muchos empeoramientos.

¿Los parkinsonianos tienen mayor riesgo de contraer la covid-19?

–No.

Hay investigaciones que están estudiando la relación que pueda haber entre la infección por covid-19 con el párkinson. ¿Qué nos puede decir?

–Que a día de hoy no se puede decir para nada que suponga un riesgo. Es decir, de los millones de pacientes que han pasado la covid-19 no podemos para nada decir que la covid sea un riesgo de enfermedad de párkinson. Veremos si con años de evolución va a haber algún dato que nos apunte en ese sentido, pero a día de hoy desde luego no lo tenemos. Estos estudios se están haciendo para el párkinson y para otras enfermedades, se seguirá a todos estos pacientes para ver si en el futuro tienen alguna casuística de alguna patología más, pero ya está.

Cambiando de tema, me gustaría conocer su opinión sobre qué le parece que medios de comunicación den voz a personajes como Miguel Bosé para hablar de temas sanitarios como la vacunación.

–Me parece una irresponsabilidad por su parte, porque además no argumenta con datos.

¿Por parte de Bosé o del medio?

–Por los dos, porque lógicamente una persona puede gritar, pero los voceros de ese grito... Que Miguel Bosé es negacionista no hace falta que salga en el programa de Jordi Évole para que lo sepamos, ya lo sabíamos. Lo ha dicho mil veces en redes sociales. Todos lo habíamos oído. Si lógicamente después de eso tú le das cabida para que pueda decirlo a los cuatro vientos me parece que, tanto por una parte como por otra, hacemos un flaco favor. Me parece una irresponsabilidad. Opiniones hay dos millones, pero tienes que tener opiniones con datos, fundadas y no hay ningún dato que avale lo que dice.

A los pacientes con párkinson, ¿les recomienda que se vacunen?

–Las recomendaciones no son diferentes a las de la población general. Tienen que seguir exactamente las mismas, no tienen más riesgo de tener covid, y tienen que seguir los calendarios de vacunación como todos.

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