San Fermín Ikastola: una formación que mira al futuro

Un plan de San Fermín Ikastola busca adaptar la docencia a las necesidades que habrá en los próximos años

11.12.2021 | 12:21
Estudiantes de la Ikastola San Fermín conversando entre ellos.

Qué necesitará un profesional en el año 2040. Formulando preguntas de este tipo es como San Fermín Ikastola ha empezado a diseñar un ambicioso proyecto de transformación educativa, con la cual quieren ofrecer un nuevo modelo escolar adaptado a lo que los antiguos alumnos necesitarán en los puestos de trabajo que les esperarán en el porvenir.

La directora del centro, Hirune Pellejero, cuenta que "la iniciativa comenzó a gestarse hace entre dos y tres años", cuando el equipo profesional del colegio contactó y comenzó a trabajar con la consultoría Reimagine Education Lab, afincada en Cataluña, que es "experta en procesos de transformación educativa".

Asimismo, han colaborado "con otras seis ikastolas pertenecientes a la Federación de Ikastolas de Euskal Herria o Ikastolen Elkartea", todas ellas guipuzcoanas: Anoeta Herri Ikastola, en Anoeta; Axular Lizeoa, en San Sebastián-Donostia; Arizmendi Ikastola, en Mondragón-Arrasate; Centro de Enseñanza Txantxiku Ikastola, en Oñati; Orioko Herri Ikastola, en Orio; y Laskorain Ikastola, en Tolosa. Cuentan además con la colaboración de la Universidad de Mondragón-Mondragon Unibertsitatea.

Una profesora asiste a sus alumnos durante una actividad del proyecto de transformación educativa.

Todos los integrantes de esta extensa red educativa han especulado juntos sobre cómo será el mundo a varias décadas vista y ha identificado algunas características que previsiblemente serán capitales en esa época, "como la flexibilidad y la capacidad de adaptación, la diversidad y la pluralidad, la interconexión, el trabajo el equipo y la inseguridad", en palabras de Pellejero.

Metodología La directora afirma que "el método de trabajo implica la participación, en forma de diferentes debates y grupos de trabajo, tanto de docentes como de no docentes". Entre estos últimos se encuentran el alumnado y algunas de las más de 1000 familias que en total conforman la comunidad educativa de San Fermín; concretamente, "las que se hallan involucradas en determinadas organizaciones como, por ejemplo, la Junta Rectora o el Consejo Escolar, entre otras".

"La creación de la metodología corresponde a los profesionales educativos de la ikastola, quienes en el proceso reciben el asesoramiento de Reimagine Education Lab", continúa Pellejero. La docente añade que su propósito, en última instancia, es acabar creando una estructura escolar propia de la misma Ikastola San Fermín, que puedan "ir diseñando y contrastando con las otras seis ikastolas implicadas en el proyecto y con la consultoría catalana".
Pellejero asegura que la escuela para la que trabaja "ya ha estado transformándose y renovándose constantemente en el pasado, en los alrededor de cincuenta años que lleva de trayectoria", y que ese historial de continua adaptación y cambio les ha servido de referente para los cambios que están probando ahora.

Estudiantes de secundaria participan en la iniciativa de la ikastola.

Después del diseño del proyecto viene la validación y medición de las novedades introducidas. Es ahí donde entra en juego la Universidad de Mondragón, que también inició su propio proyecto de transformación educativa de la mano de Reimagine Education Lab. Este centro de educación superior, explica Pellejero, "da herramientas para realizar los cambios que sean pertinentes y además evalúa si se ayuda a crear en los alumnos los impactos deseados, que son los relacionados con el modelo de persona que se quiere moldear de cara al futuro". Los impactos se clasifican en "conductuales, de comprensión y de marco mental".

Es así como se ha gestado, dice la directora de San Fermín Ikastola, "un prototipo cuya eficacia se está experimentando en estos momentos". "Sabemos que el primer intento, naturalmente, no será perfecto; por eso valdrá para identificar cuáles son los aspectos que es necesario mejorar, corregirlos y, una vez hecho esto, medir sus impactos", continúa. El objetivo de estos simulacros, hechos con alumnos de Primaria y Secundaria, es que poco a poco vayan permeando en la ikastola y permitan introducir mejoras. Finalmente, Pellejero revela que "esta iniciativa se seguirá probando y puliendo a lo largo de los próximos años, y es ahí donde reside la mayor novedad de este proyecto de transformación educativa".

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