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Aprobado raspado en el Europeo de balonmano

Sergey Hernández, único jugador de Navarra en este Europeo, no ha estado tan convincente como con el Magdeburgo

Aprobado raspado en el Europeo de balonmanoHENNING BAGGER / EFE

Concluyó el pasado domingo en la localidad danesa de Herning una nueva edición del Europeo masculino de balonmano, otra más que me echo a la mochila, y ya van unas cuantas. Lo hizo con una final en la que el equipo anfitrión, Dinamarca, conquistó la Triple Corona delante de su gente, concretamente de casi la totalidad de los 15.000 espectadores que abarrotaron las gradas del pabellón. Derrotó a Alemania (34-27) y cerró así un círculo que comenzó con el oro olímpico en los Juegos de París de 2024 y siguió luego con el título mundial de 2025. Los daneses se llevaron la gloria, mientras que los alemanes se tuvieron que conformar con la plata, los croatas con el bronce y portugueses y suecos con la quinta y sexta plaza, que tienen como premio la clasificación directa para el Mundial de 2027, que se disputará en Alemania. Pero, ¿qué pasa con España? Que cumplió superando la primera fase, pero que terminó en una undécima plaza que, en pleno relevo generacional, únicamente le da para, a mi juicio, un aprobado raspado.

Para ser justos, resulta conveniente recordar que la selección de Jordi Ribera no tuvo demasiada fortuna cuando se sortearon los grupos de la competición. Quedó encuadrada en el mismo que Alemania, Serbia y Austria, con las que se tuvo que batir el cobre desde el inicio en busca de la Main Round (Ronda Principal). Ganó dos partidos, pero la derrota contra Alemania le castigó a pasar de fase sin puntos, un lastre del que ya no se recuperó.

No comenzó bien la segunda ronda, en la que lo más negativo fue la pésima gestión de la última jugada del partido contra Noruega, en el que España jugó los últimos 11 segundos con dos hombres más que el adversario, pero en el que fue incapaz de sacar rendimiento a esta superioridad para forzar un empate que, de haberse producido, le habría permitido pelear por la quinta y sexta plaza.

Lo más positivo es que, tras perder contra Noruega, España se rehizo y logró ante Francia una victoria de prestigio, aunque luego recibió otra ración de realidad al caer con Portugal, que para mí es la selección que tiene más recorrido en el futuro y a la que sólo le falta una mejor portería. Se trata de un combinado joven, aguerrido y con físico que va a dar mucho que hablar.

La selección española ha carecido de consistencia, pese a que ha pasado de terminar 18ª en el último Mundial a undécima en el Europa, una ligera progresión, aunque Jordi Ribera tiene trabajo para asentar el relevo generacional de un equipo en el que Antonio Serradilla aparece como un buen relevo de Viran Morros y Gedeón Guardiola en el eje de la zaga, en el que también está Abel Serdio, aunque hace falta uno más. En Javi Rodríguez había puestas muchas esperanzas, pero no está funcionando y mi apuesta es Antonio Bazán. Y es que al pivote navarro tal vez le falte un poco de talla, pero le sobra fuerza y entrega.

El único jugador de la Comunidad foral en este Europeo ha sido el portero Sergey Hernández, que no ha estado tan convincente como con el Magdeburgo alemán, con el que se proclamó la pasada temporada campeón de la Liga de Campeones. Ha tenido luces y sombras y, por desgracia para él, España ha echado de menos a Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales.

En definitiva, que mi nota para la selección es un 5 raspado. Un aprobado, mientras que de haber acabado en el puesto quinto o sexto, factible de haber empatado contra Noruega, la calificación hubiera subido a un notable alto, la prueba de que los pequeños detalles cuentan.

España se ha quedado además sin plaza directa para el próximo Mundial, el de 2027 en Alemania, una cita en la que, eso sí, estará salvo sorpresa mayúscula. Y es que el equipo de Jordi Ribera se jugará el billete en un cruce a ida vuelta en el mes de mayo contra el ganador de la eliminatoria entre Georgia e Israel. Será entonces, en el Mundial, cuando se empiecen a repartir plazas para los Juegos de 2028 en Los Ángeles y para los preolímpicos. Pero esa es otra historia.

El autor es técnico navarro de la Real Federación Española de Balonmano