PAMPLONA. El artista cubano afincado en Navarra Lázaro H. Cano muestra hasta el próximo día 28 en el centro cultural de Noáin la exposición Reciclasón, en la que reúne seis instalaciones escultóricas con las realiza un recorrido desde sus raíces hasta su experiencias en Europa.

S.O.S.tenible, Raíces, Lecturale, V.P.O., Los panes y los peces y Derrochables. Son los títulos de las obras que este creador exhibe por primera vez juntas en un diseño expositivo que incluye, asimismo, fotografías que dan testimonio de las intervenciones que realizó con ellas en la calle. En cada una fusiona materiales, ideas, influencias y conceptos con una perspectiva de clara implicación con la realidad que le rodea.

El suyo es un arte social, "ya que aborda temas muy contemporáneos". Por ejemplo, V.P.O. es una caseta con la que Cano quiere denunciar "el fenómeno de las inmobiliarias y el engaño que han sufrido las personas comprando unos edificios apenas sin calidad al precio de la vida". Desde el punto de vista plástico, esta pieza se compone de cuatro cuadros de gran formato que fueron pintados después de erigir el espacio arquitectónico. "Los materiales son muy simples, cartón, palés, es una parodia de lo que se le ha vendido a la gente, desde el diseño a la venta", cuenta el artista, que confiesa que en su trabajo le gusta jugar con la ironía y el humor, "sin descuidar mi propósito como escultor".

Justo delante de esa pieza está Derrochables, que representa "un molino de viento de capa caída, porque me parece un engaño tremendo y una farsa cómo se trata el tema de las energías renovables". fusión Cano utiliza toda clase de materiales, desde madera hasta metales, tetrabricks, cartones, pintura, etcétera. Precisamente, el nombre Reciclasón se le ocurrió mientras realizaba una intervención con música en directo y se inspira en la palabra

FUSIÓN "Fusión de las formas que traigo de Cuba, que mezclo con las que me encuentro en cada lugar al que llego", dice, este creador nacido en La Habana hace 39 años cuya formación inicial fue el teatro, aunque tuvo un buen maestro en su padre, "un ebanista muy refinado", y la misma Cuba, "que es una escuela gigante de arte" y que en 1999 le proporcionó "la grandísima suerte" de trabajar con Alberto Gutiérrez, Korda, autor de la mítica foto del Che Guevara.

Lázaro H. Cano vive en Pamplona desde hace cuatro años y antes pasó por otras ciudades del Estado, así como por Suiza y Berlín. Hay obra suya en colecciones privadas de Cuba, Suiza e Italia y el año que viene expondrá en el Horno de la Ciudadela.

Hasta entonces, el público navarro podrá contemplar su trabajo en diversas acciones individuales o del colectivo Salsipuedes y, por supuesto, hasta el 28 de noviembre en Noáin. Con estas obras le gustaría sorprender al espectador, "mantenerle todo el tiempo despierto", lo que no es difícil debido a su considerable tamaño y la cantidad de detalles y materiales.