Música

Juan María Guelbenzu y la España del XIX

09.02.2020 | 13:44

concierto conferencia sobre guelbenzu

Ponente: Jesús María Macaya Floristán. Pianista: Pascual Jover Asurmendi. Programa: Recuerdo Vascongado, Romanza sin palabras nº1, Guelbenzu; Guipúzcoa, zortziko nº2; Ghopin, Preludio op.45; Liszt: Soneto 123 de Tetrarca. Programación: Sociedad Cultural Pregón. Lugar: Nuevo Casino. Fecha: 4 de junio de 2019. Público: algo más de media entrada (gratis). Incidencias: entre los asistentes, el maestro de Capilla Sagaseta, que dirigirá la Misa; varios músicos profesionales, y el exlehendakari Garaikoetxea.

El hermoso salón decimonónico del Nuevo Casino es el lugar ideal para presentar la música y la historia del pianista y compositor pamplonés Guelbenzu. Ambiente y piano -cuya compra asesoró Arrieta- de aquella época, y, aunque su aterciopelada y barroca decoración nos eleva a todos la edad, un poco, la verdad es que ayuda a imbuirse en el romanticismo que, algo tarde, y en contra de las corrientes estéticas de la España de entonces, Guelbenzu asimiló e impulsó. La música -tres cortas miniaturas- del maestro, corre a cargo del joven pianista Pascual Jover; la lección de historia -la propia de Guelbenzu y la de su tiempo- a cargo de Jesús María Macaya Floristán, que prepara un libro sobre el protagonista de la soirée. Usamos la palabra francesa, porque Francia, y más concretamente París, tuvo una importancia vital en la carrera de Guelbenzu.

Quedan muy claras, en la disertación del historiador, la preponderancia del pianista sobre el compositor, llegando a tocar con Liszt -máxima figura del piano mundial entonces-, en un concierto a dos pianos; la influencia de la España convulsa del XIX, al ser músico de la corte -profesor de Maria Cristina, y luego de Isabel II-, corriendo la misma suerte de exilios y retornos que aquella; el descubrimiento de Chopin, Listz, la música de cámara de los grandes compositores? etc, en París -adonde va por una carambola, al sustituir al pianista acompañante del gran violinista francés Alard, en Baiona- y el entorno cultural de paisanos -o sea de músicos navarros- en el Madrid de entonces; francamente espectacular: Eslava, Arrieta, Gaztambide, Sarasate, Gayarre (con Sarasate y Gayarre da un concierto), el gran barítono José Mendioroz, nacido en 1837, etc. Todas estas circunstancias -resumiéndolas en estas cuatro pinceladas- conforman la carrera de este gran pianista -tampoco hay que desdeñar sus composiciones-, del que toda la crítica- prácticamente- hablaba bien; poniéndolo como ejemplo de un pianismo elegante, profundo, sin alardes circenses, que tanto se llevaban: (podemos tomar ejemplo para hoy). Algunos ejemlos: "toca con guantes de seda", "un señor del piano", "buen gusto", "sabe llegar al alma sin producir desasosiego" (Barbieri); "desentraña como nadie el estilo de cada compositor, Mozart, Beethoven"? Fue de los primeros en tocar las obras al piano de Beethoven.

Es encomiable sacar a relucir a Guelbenzu en el 200 aniversario de su nacimiento, y mientras Macaya prepara su biografía, escucharemos su música.

El día de San Fermín, el Orfeón, la Capilla de Música de la Catedral, y la orquesta, interpretarán una Misa, en la celebración de San Lorenzo. Y hoy, el pianista Pascual Jover lo coloca entre Chopin y Liszt, su ambiente musical natural. Con unas versiones que están esa misma tesitura de sensibilidad y cuidado. Son unas partituras muy fáciles y agradables de escuchar: encantadora su Romanza sin palabras número 1, de ambiente chopiniano, algo nostálgica, melodiosa, con fraseo más ligado que de instrumento de percusión; como, parece, que gustaba a Guelbenzu tocar el piano. Su Recuerdo vascongado, de igual modo, aborda un tema un tanto nostálgico, después de una rotunda introducción; muy cantabile, como un aria de ópera; bien entendida por el pianista. Y, Guipúzcoa: zortziko nº 2, de evidente ritmo folclórico. Y todo, en una atmósfera de tormenta exterior, y placidez mullida del XIX. Romántica tarde.

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