Grandes conciertos

Flamenco grande

10.02.2020 | 01:05
José Mercé y Tomatito emocionaron al público.

concierto de josé mercé y tomatito

Intérpretes: José Mercé, cante; Tomatito, guitarra. Acompañamiento: Parrilla, violín; A. Ramos, bajo; Israel Suárez Piraña, percusión; Kiki Cortiñas, Miguel Toleo, Chicharito, Mercedes García, palmas y jaleos; José del Tomate, guitarra. Programación: Flamenco on Fire. Lugar: sala principal de Baluarte. Público: lleno. Incidencias: público entregado que, tozudamente, no dejaba marchar a los artistas y consiguió dos propinas y unos minutos de cante sin micrófono.

El acontecimiento flamenquísimo del feliz encuentro entre Mercé y Tomatito dio una de esas veladas, en el Baluarte, inolvidables. Después de dos horas de concierto, el público arrancó dos propinas, Aire y Al Alba, cantando con Mercé y todo el grupo, los estribillos. Emocionante. De eso se trata, de emocionar. La velada tuvo varias partes: Mercé, a palo seco, en la introducción; Mercé y Tomatito, exhibición de Tomatito y acompañantes, presentación de José del Tomate (hijo de Tomatito), y el elenco completo repasando algunos temas de la última grabación del dúo: Mercé-Tomatito, de verdad. A mí, que vuelvo a reconocer que soy un antiguo, lo que más me llegó -sin quitar nada al extraordinario virtuosismo de Tomatito a la guitarra-, fue el cante grande, de los dos protagonistas solos: dos sillas de culo de paja, en cuyo respaldo dejan la chaqueta, la guitarra y el cantaor. Mercé, con esa voz tan hecha, característica, convenientemente sombreada para profundizar en el cante, ataca una malagueña, la guitarra de Tomatito, en el acompañamiento, es un lujo, claro; largas introducciones con unos graves muy claros y pronunciados, brillantes falsetas, y, sobre todo, compenetración en los reguladores que Mercé lleva y trae con la voz, que, en algunos momentos, se retrae a la intimidad, para luego salir caudalosa. Fueron generosos al abordar los grandes palos del flamenco. Y recuperamos, también, en muchos temas, las letras; Mercé pronuncia bien. A continuación, una soleá: "?pena no tengo ninguna", cantada con el peso y la trascendencia que tiene este palo. Siguió la siguirilla Mi Curro y Adonaya, muy sentida, algo imprecatoria: "no quiero a nadie, me basta mi Curro?"; todo dicho sin prisa, estirando el quejío, y matizándolo. Tras esta primera tanda, le llega el turno a Tomatito, que sembró la locura entre el público con una balada de Michel Camilo, llevada su prodigioso punteo: más bien es un tema con variaciones, y es en estas -con citas a Paco de Lucía, incluidas- donde desgrana su arte.

Rodeado de su gente -lo cual arropa, pero también, presiona-, se presenta José del Tomate, hijo de Tomatito, con una zambra de su abuelo: moruna, original, con sonidos morenos en los graves, temas hermosos y detalles armónicos originales, y virtuosismo, que el joven exhibe en detalles como punteos en el mástil con la derecha. En la última parte de la función Mercé nos cuenta parte de su último disco: me pareció preciosa y llena de ternura la zambra dedicada a Lola Flores -?llora la zarzamora?-; realmente, en lo que pude pescar, las letras de Kiki Cortiñas, son muy hermosas. Siguieron la canción por bulerías; los tangos ("quiero yo soñar con un mundo en paz"), donde coros y palmas cantan el estribillo, en una fórmula que se repetirá en varios temas; la "soleá por bulerías", con bastante carga expresiva; una rumba, muy optimista, dedicada a su querido Jerez; la bulería María, amatoria, claro, que suspira por su gitana juncal; y las alegrías, que buscan el reencuentro en la salina y que no están exentas de cierta melancolía -(?mi calle la abraza el sol, y a mí no me abraza nadie?), pero con ese estribillo final tan de Cádiz. Junto a los protagonistas, cabe destacar al percusionista Piraña, que, en la línea de todos los recitales, se marcó sus minutos de gloria; hay que decir que no exageró en los acompañamientos, y su cajón, también, matiza y regula.

También el contrabajo se lució y aportó una base redonda al sonido total, acorde su sonido con el tutti. Detalles de violín. Y palmas y coros, con la señora Mercedes García -esposa de Mercé-, mandando, según dijo el cantaor.

noticias de noticiasdenavarra