El consejero de Educación del Gobierno de Navarra, Carlos Gimeno, ha expresado en comisión parlamentaria su apoyo a la directora del Conservatorio Superior de Música de Navarra (CSMN) y al inspector que lo supervisa, al tratarse de "dos funcionarios que realizan su trabajo con pulcritud" y con "deseo de servir a la sociedad con ética e integridad". Y ha denunciado los "insultos" que ha recibido la primera en reuniones del claustro por parte de un segmento del profesorado, al que también ha acusado de "acosar e intimidar" al equipo directivo. Y ha reducido "todo el ruido y las críticas" vertidas sobre este a que ese mismo grupo de docentes "no desea trabajar cinco días, sino tres o cuatro".

Gimeno ha ofrecido explicaciones ante la comisión de Educación a petición propia y para desmentir los "bulos, las insidias y las mentiras" que, según indicó, se han difundido en los últimos meses en torno a la situación en la que se encuentra el CSMN.

Falta de escucha

Para comprender lo que sucede y de donde viene el enfrentamiento de una parte importante de los catedráticos con el departamento, cabe recordar una serie de cuestiones.

A finales de octubre de 2025, este periódico se hizo eco de una nota de prensa redactada por CSIF en la que la central sindical se hacía eco de algunos de los datos del Informe de Evaluación de Riesgos Psicosociales realizado en el Conservatorio Superior de Música de Navarra (CSMN) por profesionales de la Sección de de Prevención de Riesgos Laborales del Instituto de Salud Pública de Navarra. En dicho estudio, entregado a comienzos del mes de septiembre a la dirección del centro, que lo difundió en un claustro celebrado mes y medio después, se señalaba que “el 50,9% del personal se encuentra en riesgo muy elevado en el factor de relaciones y apoyo social, con un 42,4% expuesto a violencia psicológica constante en el entorno laboral”. Y que "el 77,9% del profesorado presenta riesgo muy elevado en el área de participación y supervisión” y “el 42,5% del personal está en riesgo muy elevado por demandas psicológicas, con exigencias emocionales constantes, ocultación de sentimientos ante superiores y una presión desmedida en la relación con el alumnado”.

Este informe dio pie, en diciembre, a una nueva sesión sesión de trabajo de cinco representantes de los docentes, elegidos en asamblea, ante la comisión de Educación del Parlamento Foral, donde alertaron de la existencia de un "ambiente gravemente perjudicial para la salud del profesorado, y, por ende, para la calidad de la enseñanza de nuestro alumnado". Y mencionaron también la "falta de escucha" por parte del departamento, así como la "fuga de talento" que se está dando", con "catedráticos de piano, saxo jazz e improvisación que vinieron tras las oposiciones de 2019 y que ya no están".

Parte de este profesorado ya había comparecido en enero de 2025 para pedir el apoyo de la Cámara ante la "falta de vías de diálogo con el departamento" que dirige Carlos Gimeno. En aquel momento, denunciaron la elevada interinidad en el centro -dos tercios del profesorado- y advirtieron sobre las disfunciones que aplicar con rigidez una normativa de Educación Secundaria a un Conservatorio Superior. Entre ellas, apuntaron la dificultad de compatibilizar las clases con la actividad artística que se espera de cualquier catedrático de música. Una situación agravada en el curso 2023/2024 ante las "imposición unilaterales" por parte de Educación, que impedían la práctica artística por parte de profesorado y alumnado, dijeron.

Gimeno y Gil Sevillano (director general de Educación), saludando a Javier Trigo en la comisión celebrada este viernes, 23 de enero. Iban Aguinaga

Posteriormente, el consejero desmintió dicha circunstancia y afirmó que "no existe imposibilidad alguna" para las/os profesionales ejerzan esa parte de su oficio. "Solo que tiene que estar justificada", añadió. Al mismo tiempo, ofreció algunos datos: en el curso 2023-2024 hubo 37 solicitudes, "una fue estimada, dos fueron parcialmente estimadas y 34 se desestimaron" porque desde Inspección Educativa "se entendía que no se cumplían los requisitos que se deben establecer para poder dar permisos".

La situación también empeoró en marzo de 2024, cuando el departamento cesó al director del CSMN y nombró de manera interina a Arantza Lorenzo de Reizabal, que fue ratificada como titular en septiembre de ese mismo año. Desde entonces, los cruces de acusaciones entre parte del profesorado y el equipo directivo ha afectado al clima de trabajo en el centro y, por tanto, a la calidad de la enseñanza. Ante las críticas realizadas por un grupo de docentes, la directora publicó en este medio una carta en la que calificaba de sesgado el Informe de Riesgos Psicosociales y dudaba de su fiabilidad.

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