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David Martínez, escritor: “Montejurra fue una operación planificada para crear incertidumbre y miedo dentro de la militancia carlista”

Este domingo se puede adquirir con DIARIO DE NOTICIAS la novela ‘Semilla de Libertad, que se adentra en los crímenes de Montejurra de 1976

David Martínez, escritor: “Montejurra fue una operación planificada para crear incertidumbre y miedo dentro de la militancia carlista”DIARIO DE NOTICIAS

Nuevo domingo de libros con DIARIO DE NOTICIAS. En esta ocasión con la primera novela de Mintzoa y estreno literario del tolosarra David Martínez Lasa, nacido, precisamentem en aquel año 76, donde se sumerge la novela. Por 16,95 euros más el periódico, el libro aborda uno de los episodios más tremendos de la Transición, una historia que, 50 años después, merece memoria desde todos los ángulos, también el literario.

Está viviendo la emoción de todo estreno en la literatura.

Ha sido un auténtico regalo. Le agradezco a Aritz Otazu, responsable de Mintzoa, el apoyo prestado. Estoy muy ilusionado, sí.

¿Por qué esta novela?

Un amigo, también escritor, dice que para escribir un libro hace falta una historia y un motivo para contarla. Montejurra es una parte muy importante de la historia, sobre todo de lo que se conoce como la Transición española. Y el 9 de mayo se cumplirán 50 años de aquello. Son unos hechos que ocurrieron aquí en Navarra, en Iratxe, cerca de Estella, y que la historiografía oficial ha intentado tapar o manipular. Muy poca gente de 50 años para abajo los conoce.

Episodio que revela un modus operandi muy sucio y tremendo, en un contexto de cambio en el Estado.

Por eso había que contarlo para que la gente lo sepa. Opté por la novela también por los juegos que te puede ofrecer la literatura. Los archivos son datos fríos que luego hay que interpretar. La literatura te ofrece un margen, te permiten introducirte en sentimientos y pensamientos que de otra forma no quedarían reflejados.

También se puede mostrar la textura cotidiana de una época.

Exacto, situaciones cotidianas que los libros de historia no reflejan. Con el motivo fundamental de denuncia por la injusticia que se cometió allí. Estaba amparada, organizada y perpetrada por el aparato del Estado, de manera clara. Con unos cargos altísimos, desde Fraga a Oriol, toda esta gente que todo el mundo conocemos y hasta implicaciones en el jefe del Estado de aquella época, según lo que recogen los papeles del gobernador civil de Navarra, Ruiz de Gordoa.

Cuya publicación en DIARIO DE NOTICIAS generó eco en Navarra.

Mi motivo fundamental es la denuncia de unos hechos que no deberían haber ocurrido contra unas personas y sobre todo una organización que era incómoda en aquella época. Muy incómoda, sobre todo para los resortes del poder porque veían que les podían comer la tostada en muchos aspectos y, sobre todo, por la gran implantación que tenían aquí en la Euskal Herria.

¿Qué has intentado ofrecer a los lectores con esta novela?

Pues una historia llena de tensión y de sorpresa al final. Lo que iba a ser una romería festiva, se convirtió en una jornada sangrienta. También hablo de los días previos, en los que se intuía lo que podía llegar a pasar, porque había personas de la ultraderecha que pululaban por toda Navarra intentando captar a seguidores para poder enfrentarse a los miles de participantes en Montejurra.

Hay mucho diálogo en las páginas.

Aquello también ocurrió de una manera muy rápida y fue algo muy explosivo, y he intentado trasladar esa situación a la propia novela con muchos diálogos y un estilo muy directo y rápido, utilizando frases cortas, tan en boga en la novela negra.

Ahora la literatura y el cine suelen tener mucho ritmo.

Yo creo que es un poco también el reflejo de lo que es la sociedad actual. Una lectura rápida, que te entretenga y que te sorprenda. Fue una situación muy negra, unos crímenes organizados por el Estado, por unas personas oscuras. Mi idea ha sido reflejarlo de forma literaria.

Aquello pronto se olvidó. Ahora hay un rebrote de memoria.

Sí, yo soy hijo de aquella época. Nací en el 76, salí de Bachillerato entendiendo que el carlismo era un movimiento de extrema derecha, hasta que por circunstancias de la vida me di cuenta de que no era así, que el movimiento ha tenido un montón de avatares y una evolución ideológica importante en los años 60 y 70. Eso lo he intentado reflejar en esta novela.

El carlismo se volatilizó tras el 76.

También lo intento incorporar, y una de las causas fue esa operación planificada para una confrontación física y eliminación de personas, y para crear miedo e incertidumbre dentro de la militancia carlista. Se produjeron dos asesinatos y decenas de heridos. Luego se intentó vender como si fuera una pelea entre hermanos. La gran frase de Fraga cuando vino de Venezuela.

La narrativa de aquel poder aún no democrático.

Fue un relato oficial que nos vendieron y que aún continúa ahí y contra el que intento confrontar. Y hacer ver que no fue así y que fue una operación clarísima para intentar eliminar un movimiento muy molesto para sectores inmovilistas del régimen franquista. El Partido Carlista fue uno de los últimos en ser legalizados y no pudo participar en las elecciones generales de 1977.

Momento clave, sin duda.

Eso fue la puntilla para un movimiento. Todo eso junto no le ocurrió a ninguna formación política. Tener un ataque directo con la implicación del Estado, con todo lo que ello supone, de fuerza y miedo. Aquí se dieron dos circunstancias clarísimas: la eliminación física y la eliminación política.