El hallazgo de lo que ya se llama "el bisonte de Arrafela", el esqueleto casi completo de un ejemplar de unos 4.000 años que guardaba una sima en el parque natural de Urbasa, respalda la orientación dada por el departamento de Cultura a la investigación paleontológica, precedida en los últimos años por el 'Hombre de Loizu' y la 'Mano de Irulegi'.

Se ha puesto de manifiesto en el Parlamento foral, a donde han acudido a explicar el hallazgo la directora del Servicio de Patrimonio Histórico, Alicia Ancho, y el arqueólogo de la Institución Príncipe de Viana y coordinador de la investigación, Jesús García Gazólaz, quienes han explicado que en este caso en concreto se formó un equipo multidisciplinar que contó con expertos del departamento y también con personal del de Medio Ambiente, así como con espeleólogos y, tras el hallazgo, con reputados expertos nacionales e internacionales.

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Hallado el esqueleto casi completo de un bisonte de hace 4.000 años en Urbasa Patxi Cascante

Excepcionalidad

Todo ello tras advertir de la excepcionalidad de encontrar el esqueleto, casi completo y en conexión anatómica (sin dispersión por el lugar), lo que debió ocurrir porque el animal no murió al caer en la sima, sino que, herido por la caída y por la flecha que posteriormente se comprobó que llevaba alojada en sus costillas, deambuló hasta tumbarse a morir apartado de la montaña de otros restos animales creada en los últimos miles de años bajo la sima.

La otra excepcionalidad es que se trate de un bisonte que, si se confirma que es europeo sería la primera evidencia de su presencia en la península ibérica, y si se trata del llamado "Clado X", constituiría el primer hallazgo en el mundo de un esqueleto completo de esta especia, aunque a la espera de los resultados genéticos todo apunta a que sea un bisonte europeo.

En todo caso, García Gazólaz ha explicado que el hallazgo de este fósil "no es casualidad" sino producto de una política que desde hace años lleva a cabo el departamento de Cultura con este tipo de investigaciones, que en este caso ha sumado la colaboración interdepartamental y que se ha beneficiado del crecimiento exponencial de la práctica de la espeleología deportiva.

Restos de "una vaca"

Fueron espeleólogos ajenos a la administración los que hace unos 40 años avisaron de la existencia de restos de "una vaca" en la sima de Arrafela y los que ahora han guiado y "cuidado" para su acceso seguro al interior a los arqueólogos, biólogos o geólogos (formados a su vez en técnicas de espeleología por el Gobierno) que, entre otros, han dirigido el hallazgo, la extracción, datación y posterior investigación.

No obstante, el crecimiento "exponencial" de la espeleología deportiva "preocupa" a la Administración, ha dicho Gazólaz tras advertir de la "fragilidad del patrimonio subterráneo" cultural, geológico y biológico al que pueden acceder libremente, excepto en el parque natural de Urbasa-Andía y en la reserva de Ukerdi en Larra, donde es necesario un permiso previo.

"Las cuevas no necesitan a los seres humanos", ha dicho como alerta del daño que pueden hacer con su acceso, e incluso ha reconocido que técnicos como ellos, con especial cuidado y medios, pueden modificar el entorno guardado desde hace miles de años.

Otros ejemplares

En este caso, y a la espera de poder estudiar otros restos de los miles que hay en la misma cavidad de Arrafela -entre otros, de ejemplares de "león de las cavernas' de unos 43.000 años, se centran por ahora en el estudio de este ejemplar adulto, probablemente macho de entre 800 y 900 kilos de peso, y a la espera de confirmar si es un bisonte europeo o un ejemplar de "Clado X".

Cualquier de los dos sería excepcional, como ha subrayado su compañera Alicia Ancho, quien ha valorado el "momento dulce" que vive Navarra en este terreno, con hallazgos" a cada cual más interesante" y de repercusión internacional "y con un eco que trasciende del mundo científico y cala hondo en la ciudadanía", ha dicho sobre la Mano de Irulegi o el Hombre de Loizu.

Ha valorado la "pasión y rigor" de los profesionales que están tras estos hallazgos y estudios posteriores, y ha respaldado la orientación de las políticas públicas que refuerzan el interés cada vez mayor por la paleontología.