Los arqueólogos y paleontólogos que han hallado los restos del bisonte de hace 4.000 años lo catalogan como "un descubrimiento excepcional", aunque queda pendiente conocer su especie concreta, algo que determinará el análisis de ADN. No obstante, los expertos trabajan con la hipótesis de que se trata de un bisonte europeo, aunque también podría tratarse de un bisonte clado X, pero en cualquiera de los dos casos se trataría de un hallazgo histórico.
Según han detallado este lunes el arqueólogo Jesús García Gazólaz (Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana) y los paleontólogos Asier Gómez Olivencia (Universidad del País Vasco) y Jan van der Made (Museo de Ciencias Naturales-CSIC), el estudio morfológico de los huesos ha permitido atribuir los fósiles a un bisonte (género Bison) y descartar que se trate del género Bos, al que pertenece el actual ganado vacuno (Bos taurus).
Hipótesis 1: primer bisonte europeo de la península
El estudio métrico preliminar indica que el bisonte recuperado en la Sima de Arrafela tiene un tamaño similar a los de los machos del bisonte europeo (Bison bonasus). Este esqueleto es menor que los fósiles de bisonte de estepa (Bison priscus), especie que se extinguió hace unos 9.000 años en Eurasia.
Para poder testar la hipótesis de que se trata de un bisonte europeo y descartar otras posibles hipótesis, se están llevando análisis genéticos. Si se confirmase de que se trata de un bisonte europeo, se trataría de la primera evidencia de bisonte europeo en la península ibérica.
Hipótesis 2: primer esqueleto completo de bisonte 'clado X'
La otra alternativa sería que perteneciese al llamado Clado X, que es conocido por estudios genéticos. Sin embargo, no se conoce la anatomía de los bisontes de este clado y si se confirmase que pertenece a este clado, dispondríamos, por primera vez, de un esqueleto completo perteneciente a esta especie.
Además, una datación por radiocarbono, sitúa este bisonte en el calcolítico, hace aproximadamente 4.000 años y se trataría, por tanto, del bisonte más reciente de la península ibérica. Esa datación sería coherente con una punta de flecha metálica que se recuperó, entre las costillas, y que indicaría que pobladores calcolíticos de la zona intentaron cazar a este animal, que terminó precipitándose a la sima y muriendo.
Este nuevo descubrimiento indica que las poblaciones calcolíticas de Navarra interactuaron con más especies animales de las que se conocían hasta la fecha y abre la necesidad de revisar colecciones arqueológicas de estas cronologías para intentar detectar nuevos ejemplares que pudieron haber sido cazados por las poblaciones de agricultores y ganaderos de hace aproximadamente 4.000 años.
El origen evolutivo del bisonte europeo es mal conocido. Recientes estudios genéticos indican que el origen del bisonte europeo (B. bonasus) está relacionado con la hibridación entre poblaciones de bisontes de estepa (B. priscus) y el uro (Bos primigenius; antepasado del ganado bovino doméstico).
El bisonte de Arrafela podría ayudar a entender la variabilidad genética de los bisontes del pasado y puede arrojar más luz sobre el origen de esta especie.