La última lista del seleccionador De la Fuente ha tenido su parte buena y su parte mala. Víctor convocado, mientras que Aimar, que lleva tiempo rondando las listas, no. La ausencia final de éste, por un lado, le permite mantenerse al margen de la sobreexposición mediática, pero por otro, supone un freno para el propio jugador y no ayuda a Osasuna, que busca que sus talentos crezcan, se revaloricen y ganen confianza.
Ese empujón anímico lo exhibió Víctor el sábado pasado, mientras que en Aimar el efecto fue el contrario. Víctor está dentro de los estándares de su posición, extremo rápido y desbordante, capaz de poner buenos centros y aportar gol. Puede pelear la posición en la selección cuando añada un poco de pausa al desfogue actual que abarca cien minutos cada partido y que tanto nos gusta. Aimar, en cambio, no responde al perfil de delantero, pero tampoco al de extremo o media punta. Es un jugador atípico, y en el fútbol de tan alto nivel cuesta considerar a alguien que no tenga referencias cercanas, lo que dificulta su escalado competitivo. No desborda en velocidad, ni se le caen los goles aunque destaca en casi todo lo demás, calidad, lectura, pausa y creatividad. Además, su margen de crecimiento sigue siendo enorme.
Puestos a pensar en el de Arazuri, aprovechando esta semana festiva, de los seleccionados me recuerda, además de su parecido físico, a Pedri, sobre todo en algunas fases del partido, cuando se coloca en el eje del equipo y se pone a distribuir. Su juego pide intervenir, conectar y dar sentido a las jugadas. Aimar quiere el balón y quiere ordenar, algo poco habitual en su perfil físico y posicional.
Su paso por las categorías inferiores de Osasuna y las costumbres del club enfocaron su evolución hacia posiciones en punta, ya que el club suele apostar por un tipo de mediocentro más físico, al estilo del actual Torró. En otro contexto formativo quizá habría evolucionado hacia un rol de creador más definido. No se trata de buscar dónde poner a Aimar para que sea más seleccionable, sino más bien dónde puede desarrollarse mejor y ser más útil para Osasuna y para su propio crecimiento.
Quizá se pueda especializar en ese puesto tan clave de cualquier equipo, el jugador que decide a qué jugar, cuándo pausar, acelerar, filtrar, etc. Y sus llegadas al área puedan ser determinantes al estilo Pedri. Ojalá tenga la oportunidad de hacerlo. Aunque con prudencia, si no funciona a la primera, no quiere decir que no sea candidato. Lisci es quien le ve en los entrenamientos y tendrá la última palabra. Aun así, la sensación es que el equipo ganaría mucho si lograra asentarse ahí.
Desconozco si el diez rojillo está interesado en este experimento. Aun así, parece un camino que merece explorarse, aunque sea de manera gradual. Sería ilusionante verle dar ese paso adelante y una lástima que no llegara a desplegar todo el talento que se le intuye.
El autor es exfutbolista y profesor de la UPNA.