Cada 10 de mayo, el pueblo saharaui recuerda una de las fechas más importantes de su historia reciente: la fundación del Frente Polisario en 1973. Más de cincuenta años después, aquella organización nacida en plena etapa colonial española sigue siendo el principal referente político del pueblo saharaui y el eje de una causa que continúa sin resolverse.
La fecha llega este año en un momento especialmente significativo. En las últimas semanas, la actualidad del Sáhara Occidental ha vuelto a recordar que el conflicto está lejos de pertenecer al pasado. Lo ocurrido en la ciudad saharaui de Smara, las nuevas huelgas de hambre de presos políticos saharauis o el creciente debate sobre el papel de las grandes potencias han devuelto el foco a una realidad que rara vez ocupa espacio estable en la agenda internacional.
El Frente Polisario nació el 10 de mayo de 1973 con un objetivo claro: organizar la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación y la independencia frente al colonialismo español. Apenas diez días después llevó a cabo su primera acción armada. Con el paso de los años, y especialmente tras la retirada española de 1975 y la posterior ocupación marroquí, el Polisario se convirtió en la principal estructura política y militar saharaui.
Lejos de las campañas que periódicamente intentan presentarlo como una amenaza extremista o desestabilizadora, el Frente Polisario sigue siendo el representante político del pueblo saharaui reconocido por Naciones Unidas en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental. Más allá de la dimensión militar derivada del conflicto con Marruecos, el Polisario desempeña también una función política, diplomática y social que articula buena parte de la vida colectiva saharaui.
Para muchos saharauis, además, el Polisario representa algo más profundo: un elemento de cohesión nacional construido a lo largo de décadas de exilio, ocupación y dispersión. Su papel no se limita a la política o al ámbito militar. Forma parte también de la identidad colectiva de un pueblo que ha sobrevivido a generaciones enteras de refugiados, negociaciones bloqueadas y silencios internacionales.
Hoy, más de medio siglo después de su creación, la organización sigue ocupando un lugar central tanto en el plano diplomático como sobre el terreno. Desde la ruptura del alto el fuego en 2020, el Ejército de Liberación Popular Saharaui mantiene operaciones militares de baja intensidad en distintas zonas del territorio, mientras el liderazgo saharaui continúa defendiendo el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro conforme al derecho internacional.
Pero el 10 de mayo no es solo una fecha política. Para muchos saharauis es también una jornada de memoria y afirmación nacional. En los campamentos de refugiados de Tinduf, en la diáspora y en los territorios ocupados suelen celebrarse actos políticos, culturales y sociales que recuerdan una historia marcada por el exilio, la resistencia y una espera que dura ya demasiadas décadas.
En España, además, la fecha tiene una carga especial. El Sáhara Occidental fue colonia española hasta 1975 y todavía hoy existen fuertes vínculos de solidaridad entre buena parte de la sociedad española y el pueblo saharaui. Programas de acogida de niños saharauis, asociaciones de apoyo y actividades culturales siguen manteniendo viva una relación histórica que atraviesa generaciones.
El aniversario del Frente Polisario llega también en un momento de creciente tensión geopolítica en el norte de África y el Sahel. Mientras Naciones Unidas continúa sin lograr avances reales hacia una solución política y algunas potencias parecen alejarse cada vez más del referéndum de autodeterminación previsto inicialmente por la ONU, el conflicto sigue evolucionando sobre el terreno.
Por eso, más allá de las conmemoraciones, el 10 de mayo vuelve a plantear una pregunta incómoda: cómo es posible que uno de los procesos de descolonización pendientes más antiguos del mundo siga sin resolverse más de cincuenta años después.
La respuesta probablemente no está solo en el pasado. También está en el presente: en los equilibrios geopolíticos, en los silencios diplomáticos y en la persistencia de un pueblo que, pese al tiempo transcurrido, sigue reclamando el derecho a decidir libremente su futuro.
Plataforma ‘No te olvides del Sáhara Occidental’