Épico Anaitasuna

Copa / El Helvetia jugará la fase final tras remontar la eliminatoria al Valladolid en un partido intenso, con una gran defensa, un Nordlander certero y un gol vital de Ganuza

03.02.2020 | 06:15

HELVETIA ANAITASUNA 27 (13+14) Nordlander (p), Gastón (2), Bazán, Krsmancic (6, 5p), Chocarro (7, 1p), Fischer y Vaquer (4) -siete inicial-. También jugaron Ganuza (3), Meoki (1), Izquierdo (2), Ugarte (2), Semedo y Mollino.

RECOLETAS ATL. VALLADOLID 22 (10+12) César Pérez (p), Adrián Fernández (6, 2p), Roberto Pérez, Dourte (3), Miguel Camino (2), García y Víctor Rodríguez (1) -siete inicial-. También jugaron Carlos Calle (p), Diego Camino (4, 1p), López, Río (2), Patrianova, Martínez (2) y Serrano (2).

Marcador cada cinco minutos 2-3, 3-3, 5-4, 8-6, 11-8, 13-10 (descanso); 17-11, 20-12, 21-14, 22-17, 25-20 y 27-22 (final).

Árbitros Rafael Alberto García y Alberto Rodríguez. Excluyeron dos minutos a los locales Fischer, Meoki y Chocarro; y al visitante Dourte.

Pabellón Anaitasuna. Unos 1.100 espectadores.

pamplona - La bocina a punto de sonar. 26-22 en el marcador. Anaitasuna, con este resultado, no está clasificado. Los navarros tienen la posesión del balón. Su primera línea, con Izquierdo, Vaquer y Krsmancic, lo mueve. No queda tiempo. El central serbio busca al extremo, pasa a Martín Ganuza y éste, sin titubear, lo coloca en el palo largo. 27-22. Gol de Anaitasuna, dos segundos para el final, y La Catedral que estalla de alegría. Este marcador sí les clasifica.

Básicamente, ésta es la narración de la última jugada del partido. Con el canterano Martín Ganuza como protagonista, como héroe. Su gol valía una nueva presencia en una fase final de la Copa del Rey -la quinta para el club navarro- y no es de extrañar, por tanto, la explosión de alegría vivida.

Es verdad que la eliminatoria no se decidió hasta el final. A pesar de que Anaita gozó de rentas amplias, de nueve goles incluso. Pero también es cierto que, más allá de ese gol, el Helvetia ganó y pasó por su entrega, por su intensidad defensiva, su portería y, sobre todo, porque se lo creyó. Tuvo fe en la remontada y la consiguió.

Costó romper el partido. El Valladolid defendía un 25-21 de la ida y no se lo tomó a broma. Trató de perforar una y otra vez la bien asentada defensa navarra. Adrián Fernández lideraba esa ofensiva, pero se topó con un muro y dos torres que sobresalían, Bazán y Fischer, baluartes sin complejos desde el centro de la zaga. A pesar de alguna laguna, el Helvetia daba cara a la portería de César Pérez, que se desesperaba ante el acierto de Krsmancic desde los 7 metros.

Con un esperanzador 13-10 se llegaba al descanso, pero el trabajo no estaba hecho. Los de Aniz salieron en tromba, con variantes defensivas, como la 5/1 con Izquierdo de avanzado que ya en la primera parte ensayaron. El objetivo, frenar a Fernández y Diego Camino. Eso, más el acierto de Chocarro, Vaquer y un Nordlander inconmensurable, pusieron un 21-12 (m.40) que levantaba a la grada.

Pero nada estaba resuelto. El Valladolid apretó y el Helvetia comenzó a fallar en el ataque posicional. Así, los de David Pisonero se acabaron acercando 26-20 en el m.56. Nervios.

Las exclusiones de Meoki y Chocarro -éste por un cambio antirreglamentario- complicaron el asunto a falta de dos minutos. Y con cuatro sobre la pista, se tiró de garra. El Valladolid siguió apretando y puso un 26-22 que dejaba fuera a los navarros. Pero entonces apareció Nordlander. Detuvo un tiro rival, propició el último ataque de Anaita y Ganuza acabó haciendo el resto. Es decir, poner un 27-22 que bien valía un pase.