Reos de la fiebre amarilla

29.08.2020 | 12:29
Corredores durante una etapa del Tour de Francia

LA BESTIA DESEA SER UNA TRADICIÓN

Egan Bernal defiende corona en el Tour de Francia. El colombiano parte desde Niza con la idea de repetir la hazaña del pasado curso. Bernal será el líder de un Ineos que se desprende del historial de Froome, la clave de bóveda del Tour en los últimos años, y de Thomas, cinco Tours entre ambos. Bernal, que dijo que conquistar la carrera francesa era como una droga y crea adicción, intentará dejar su marca de agua en una cita montañosa que se adapta estupendamente a su capacidad para escalar. Impoluto en el Tour de Occitania, Bernal fue segundo en el Tour d L'Ain y tuvo que abandonar en el Dauphiné por problemas de espalda antes de disputar la cuarta etapa. Probablemente, la de su estado físico sea la principal duda que se cierne sobre un corredor de un talento asombroso. En carrera francesa le arropará el Ineos, que para proteger a Bernal ha decidido apostar por un bloque sólido y joven, donde Richard Carapaz, reclutado para la Grande Boucle en un giro de guión inesperado, podría ser la alternativa a La Bestia, que desea ser una tradición en los Campos Elíseos.

LA SOLIDEZ QUE BUSCA PARÍS con determinación

El esloveno que fue saltador de esquí, que se lanzaba a toda velocidad por los trampolines para planear y aterrizar, busca el gran salto. Anhela Roglic sentarse en el trono de París tras su victoria en la Vuelta y el podio del Giro en 2019. Después de un curso prodigioso y de sus exhibiciones en el Tour d L'Ain, que venció, y su indisimulado dominio en el Dauphiné hasta que dejó la carrera después de una caída, Primoz Roglic se presenta como el principal opositor de Egan Bernal. El esloveno es un ciclista firme y en clara progresión. Diferencial en las cronos, si bien el Tour solo tiene reservada una etapa de lucha individual para la resolución de la carrera, Roglic es muy sólido en las ascensiones. Poseedor de un punzante cambio de ritmo y capacidad de remate en los últimos metros, el líder del Jumbo no es un cualquiera en las ascensiones, aunque no sea un escalador puro. Se trata de un ciclista completísimo que contará con el empuje de una magnífica formación, el Jumbo. La estructura neerlandesa ha demostrado en sus duelos con el Ineos estar por encima y Roglic ha sometido a Bernal.

EL SUEÑO NO PUEDE ESPERAR

Probablemente, Mikel Landa, líder único del Bahrain, se encuentre ante su oportunidad para alcanzar la gloria en París o cuando menos enraizar en el podio que en 2017 se le esfumó por un segundo. Finalmente liberado de las ataduras y las servidumbres del Sky y lejos del gobierno de cohabitación del Movistar, el de Murgia cuenta con la confianza total para capitanear al Bahrain, un equipo a su entera disposición. En plena madurez y con un trazado que casa de punta a punta con sus características y capacidades, Landa tiene ante sí un reto majestuoso al que se aproxima sin coartadas después de rendir a buen nivel en la Vuelta a Burgos y mostrarse con los mejores en el Dauphiné hasta que los dolores de espalda le emborronaron el último día. El alavés contará con una escuadra pujante que le impulse y pueda volar alto en las cumbres. Será en las cimas alpinas donde Landa deberá recoger su cosecha para disfrutarla en los Campos Elíseos. Con una única crono que en realidad oculta una cronoescalada a La Planche des Belles Filles, Landa se presenta en el escenario ideal para brillar. El sueño no puede esperar.

la gran esperanza de los franceses

Thibaut Pinot habla el mismo idioma que Mikel Landa. El escalador francés, un ciclista valiente, siempre dispuesto para el ataque, asoma en la cartelera del Tour como uno de los dorsales que aspiran a todo. Tachadas las cronos llanas que tanto diezman sus posibilidades, Pinot cotiza al alza en una carrera que favorece sus intereses debido a lo picudo del terreno. No tiene motivo de queja el galo. Con la montaña pisando fuerte desde la segunda jornada, el francés puede enfocar un Tour más sosegado en lo emocional. Víctima de una crisis tremebunda que le desnudó en la pasada edición de la carrera, Pinot, que ofreció buenas prestaciones en el Dauphiné, donde fue segundo, podrá desquitarse en la carrera que persigue obsesivamente. Muy por encima de Bardet, el otro corredor galo en el que han recaído las opciones de devolver la grandeur a Francia, Pinot es la eterna esperanza francesa para que La Marsellesa retumbe a modo de banda sonora de un Tour impredecible. En ese caos, Pinot tratará de hacer su mejor carrera de siempre.

LA ALTERNATIVA NEERLANDESA

Hubo un tiempo no tan lejano en el que Tom Dumoulin personificaba el ciclista que sería capaz de derrotar a Froome. El neerlandés era la alternativa. Campeón del Giro en 2017 y subcampeón del Tour de 2018, en esa misma campaña claudicó en Italia ante Froome. En Francia no pudo con Geraint Thomas. El Tour que parte de la Costa Azul ya no asistirá a esa pugna. Ni Froome ni Thomas han respondido debidamente en el Dauphiné. Eso les condenó. En la orilla opuesta se encuentra la figura de Dumoulin, que tras más de un año sin competir por diversos problemas físicos, demostró que su figura continúa creciendo y finalizó la carrera estupendamente, anunciando su candidatura para el Tour. Dumoulin, un especialista contra el reloj, se asemeja a Roglic, su compañero en el Jumbo. Dos rodadores capaces de estar con los mejores en las montañas. Si bien el skyline del Tour no es el escenario ideal para su manual de estilo, la progresión de Dumoulin y su constancia cuando ha competido en carreras de tres semanas, le concede un papel protagonista en una carrera que se distingue aún más en un curso atípico.

La competencia será feroz, como siempre

En el Tour más experimental que se recuerde, convertido en una carrera laberíntica por la ausencia de puntos de apoyo y de comparativas, el cartel de favorito es un asunto de difícil concreción. Por eso, más allá de los nombres citados, en Niza se arremolinarán ciclistas como Richard Carapaz, que llega como soldado de reemplazo en el Ineos pero con la calidad suficiente para pugnar por la general. Su victoria en el Giro del pasado año le colocan como un dorsal que peritar. Lo mismo le sucede a Emmanuel Buchmann, cuarto en la pasada edición de la ronda gala. El alemán quiere asirse al podio. Nairo Quintana, un clásico, también busca ese objetivo una vez olvidada su era en el Movistar. Otros colombianos como Rigoberto Urán, segundo en 2017, o los jóvenes efervescentes Daniel Felipe Martínez, ganador del Dauphiné, o Sergio Higuita querrán dejar huella. A eso aspiran Fabio Aru, que necesita recobrar su mejor versión, y Tadej Pogacar, uno de los jóvenes más pujantes. Enric Mas, que dejó unas pobres sensaciones en el Dauphiné y el infinito Valverde son otros corredores con las miras puestas en las alturas.

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